martes, 24 de marzo de 2026
COMO PAÍSES LEJANOS
“El tono que como sabéis quienes nos seguís habitualmente pretendo dar a las emisiones de Buscando leones en las nubes es intimista y relajado; aspiro a crear una atmósfera recogida y amable, sosegada y tranquila, que os permita disfrutar apaciblemente de una música y unos textos escogidos por su belleza, por su poder de sugestión, por su fuerza evocadora, por su capacidad de inducir a las ensoñaciones, por su potencialidad creativa, por la posibilidad que encierran de construir quimeras, modestas y algo evanescentes quimeras, esas que urdimos inconscientes cuando nos cruzamos en la calle con unos ojos cómplices, cuando recreamos el pasado en una copa de vino, cuando soñamos concentrados ante el mar, cuando se nos abre el mundo tras una página de un libro. Lo que os propongo es en cierto sentido, poniéndome pedante -lo cual he de admitir que no me cuesta demasiado esfuerzo-, un viaje espiritual, un recorrido mental (pero también físico, quiero que el sentimiento, que la emoción toque vuestros cuerpos) por los más atractivos territorios de vuestra inteligencia.”
Esta algo ampulosa declaración de principios encabezaba un programa de Buscando leones en las nubes radiado en febrero de 2012, hace ahora poco más de catorce años; un espacio que, por circunstancias personales y muy íntimas, ahora quiero recuperar como cierre a nuestras emisiones por este segundo trimestre del curso. En él, podréis escuchar mi lectura de los textos escritos por Felipe Benítez Reyes, Ricardo Menéndez Salmón, Edgar Telles Ribeiro, Antonio Orejudo, Francisco León, Deborah Eisenberg, Françoise Sagan, António Lobo Antunes, recientemente fallecido y al que dentro de algunas semanas dedicaremos varios programas de homenaje, Pedro García Montalvo, Luisgé Martín, Valeria Mazzuco y Julian Barnes.
Entre ellos sonarán estupendas canciones interpretadas por Lulu Gainsbourg a dúo con Scarlett Johansson, Shelby Lynne, Márcio Faraco, Marissa Nadler con Red Heroine, Fatoumata Diawara, Jacqui Naylor, Marisa Monte, Rosie Thomas, Jane Monheit, Kate Walsh, Damien Jurado y la germano-nigeriana Ayo.
Con su mención me despido por este trimestre y hasta dentro de tres semanas, exactamente hasta el próximo 13 de abril, una vez transcurridas las vacaciones de Semana Santa. Disfrutad de estos días de descanso.
Como países lejanos
martes, 17 de marzo de 2026
YA HABÍA EMPEZADO A OLVIDARLA
Mañana, 18 de marzo, dedicaré mi emisión de Todos los libros un libro, mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, a La pregunta 7, el excelente libro de Richard Flanagan presentado en España hace unos meses. A finales de 2016, y con la ocasión de la publicación entonces en nuestro país de la anterior obra del muy interesante escritor australiano, tasmano más exactamente, de título El camino estrecho al norte profundo, ya había ofrecido, siempre en aquel programa, mi reseña de esa novela excepcional. Pocos meses después, exactamente en marzo de 2017, os propuse también aquí, en Buscando leones en las nubes, una entrega del espacio centrada en aquel libro. Una emisión que ahora recupero, con algunos cambios, movido por la relativa actualidad de Flanagan en estos días, a causa tanto de la novedad editorial que representa La pregunta 7, como del muy reciente estreno de una miniserie, El camino estrecho, basada en la anterior novela, la que protagoniza nuestro espacio de hoy.
En el medio de una dramática historia sobre la construcción de una línea férrea levantada por Japón en la Segunda Guerra Mundial, que debería unir -con intenciones bélicas- Bangkok, capital de Tailandia, entonces Siam, y Rangún, que lo es de Birmania, hoy Myanmar, atravesando centenares de kilómetros de intrincada selva, punteada por bloques de montaña y caudalosos ríos, en unas condiciones auténticamente inhumanas para los prisioneros encargados de la ardua tarea, verdaderos esclavos explotados hasta la muerte por sus captores, el escritor australiano inserta el conmovedor relato de un emotivo y apasionado amor vivido en su juventud por el personaje principal, Dorrigo Evans, que se enamorará de la mujer de su tío, la bella Amy, en una fugaz experiencia que marcará toda su vida y lo acompañará hasta su muerte. De entre los diversos frentes en los que se desenvuelve la trama del libro, os ofrezco ahora una selección de textos relativos, en su mayor parte, a esta historia amorosa.
Los cantantes responsables de los temas musicales, todos muy dulces y algo tristes, rezumando belleza y sensibilidad, que suenan entre las palabras de Flanagan son Angus y Julia Stone, Maria Taylor, Lianne La Havas, Nay Portela, Emiliana Torrini, Lisa Simone, Eve St. Jones, Joana Serrat, Grant-Lee Philips, Erin Bode, Van Morrison y Norah Jones.
Ya había empezado a olvidarla
martes, 10 de marzo de 2026
VIVO SOÑANDO
La clausura, a principios de febrero, de una exposición dedicada a Vinícius de Moraes ofrecida por el Museo de Arte de Río de Janeiro, en la que sus organizadores presentaron un extenso recorrido por la vida y la obra del polifacético artista brasileño, que, además de su carrera profesional como diplomático, se desempeñó con talento en los ámbitos de la música, la poesía o el teatro, me llevó a presentaros aquí, hace un par de semanas, un programa monográfico dedicado a sus poemas, doce de los cuales os leí, acompañados de otras tantas canciones, interpretadas por algunos grandes nombres de la música popular del Brasil.
El lunes pasado, y aprovechando los muchos vínculos con el homenajeado, traje aquí a otro legendario creador brasileño, Antônio Carlos Jobim, con quince de sus canciones entre las que se encontraban algunos clásicos inolvidables fruto de la fecunda colaboración entre ambos. Esta semana, en la segunda emisión de Buscando leones en las nubes consagrada al extraordinario músico, voy a ofreceros otras dieciséis composiciones del genial creador, en alguna de las cuales sobresale la participación como letrista de su compañero poeta.
En casi todos los casos estamos ante canciones que pese a moverse en un tono triste y doliente, suenan casi siempre optimistas y esperanzadas, y evocan, a mi juicio, aunque sea por defecto, un universo de felicidad en el que el amor reina por encima de los afanes cotidianos. Los temas, interpretados por Leila Pinheiro, Ana Caram, el Quarteto Morelenbaum, Johnny Alf, Mariana de Moraes, Adriana Calcanhoto, Ivan Lins, Eliane Elias, Carol Saboya, su genial colaborador Vinícius de Moraes, Paulinho Moska, Rosa Passos, Edu Lobo, María Bethania, Simone con Wagner Tiso y Maucha Adnet, aparecen entre breves fragmentos de sus propias letras, en las que la agridulce saudade propia de la bossa nova es también la principal protagonista.
Vivo soñando
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martes, 3 de marzo de 2026
AGUAS DE MARZO
Buscando leones en las nubes nos vuelve a conducir a Brasil tras la emisión de hace siete días dedicada de manera monográfica a Vinícius de Moraes, el multifacético creador carioca, de cuya dimensión poética os di cuenta entonces con la excusa de la reciente clausura de la exposición a él dedicada en el Museu do Arte de Río de Janeiro.
Esta semana y la que viene voy a centrar las dos emisiones del espacio en un artista, Antônio Carlos Jobim, compositor, cantante, guitarrista y pianista excepcional, muy vinculado a Vinícius de Moraes, responsables ambos de un gran número de temas clásicos de la música brasileña y universal. En 1956, hace ahora, pues, setenta años, los dos amigos, músico y poeta, coincidieron por primera vez en una obra teatral, Orfeu negro, que sería llevada al cine con éxito poco tiempo después. Su colaboración, con hitos indiscutibles como Garota de Ipanema, A felicidade, Água de beber, Insensatez, Eu sei que vou te amar o Chega de saudade, es una de las más fecundas de la historia de la música popular y, sin duda, la más representativa de la bossa nova, siendo sus melodías universalmente reconocidas como emblema significativo de ese género y del país que lo vio nacer.
Por ello, y siguiendo el hilo de esa muy fértil asociación creativa, Buscando leones en las nubes dedicará esta breve serie a la figura deslumbrante del compositor que desde el terreno originario de la música de Brasil, tendió puentes hacia los dominios del jazz y dio a conocer al mundo, con decenas de creaciones legendarias, la maravilla de la música popular de su país. Con ligeros cambios, estas dos emisiones recuperan otras similares que ofrecí aquí hace casi quince años, cuando se cumplió el medio siglo de la deslumbrante aparición de La chica de Ipanema.
Una treintena larga de canciones de Jobim protagoniza las dos emisiones, interpretadas por destacados músicos brasileños y sonando entre breves fragmentos entresacados de las mismas letras de dichas piezas. Unos textos, rezumando tristeza y melancolía, repletos de intensas y apasionadas menciones al amor, debidos, en algunos casos, al propio Jobim, pero también, como no podía ser de otra manera, a su gran amigo y colega Vinícius de Moraes, entre otros creadores. En el caso de esta semana, los intérpretes invitados son Beleza, Mônica Salmaso con Paulo Bellinati, João y Astrud Gilberto con Stan Getz, Viviane de Farias, Lenine, Gal Costa, Roberta Sá, Nara Leão, el Quarteto Morelenbaum con Ryuchi Sakamoto, Flora Purim, Joâo Donato, Zé Renato, Sylvia Telles, Chico Buarque con Telma Costa y el propio Antônio Carlos Jobim con la colaboración de Elis Regina.
Aguas de marzo
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martes, 24 de febrero de 2026
OCURRE QUE ESTOY TRISTE
El pasado 3 de febrero se clausuró en el Museu de Arte do Río de Janeiro una exposición de y sobre Vinícius de Moraes, en la que su organizadores presentaron más de 300 piezas, entre manuscritos, fotografías históricas, vídeos, libros raros, carátulas de discos, objetos y documentos personales, instrumentos musicales, esculturas y obras de arte de artistas amigos de Vinícius, en una muestra que constituye un recorrido emocional y estético por la vida y obra de un artista polifacético, a partir de sus principales ejes creativos: música, poesía, teatro, artes visuales y las ciudades que marcaron su trayectoria. Con esa excusa voy a recuperar una emisión que hace veinte años, en marzo de 2006, dediqué en el programa al inclasificable creador, centrándome en una de las vertientes más destacadas de su actividad artística, la poética.
En la próxima hora -algo larga, pues los textos y las canciones nos desbordan- os leeré doce poemas de Vinícius de Moraes, casi todos con el amor como protagonista directo o tangencial, en su mayor parte entresacados de dos antologías del autor: Para vivir un gran amor. Crónicas y poemas, que con traducción de José Ángel Cilleruelo, publicó Mondadori en 2001; y la Antología poética de la editorial Visor que apareció en 2002 traducida por Vicente Araguas. Algunos de los poemas seleccionados, en versión española de César Conto, Angélica Vaz da Silva y Diego Casas Fernández, no pertenecen sin embargo a ninguna de esas recopilaciones.
Entre los versos sonarán preciosas canciones interpretadas por grandes figuras de la música brasileña; canciones delicadas, algo tristes, intimistas y sugerentes, alejadas, pues, en su melancolía, del tópico, más festivo y carnavalesco, con que siempre asociamos al inmenso, variado y heteróclito país sudamericano. Así, podréis escuchar a Márcio Faraco, Joyce, Djavan, Bebel Gilberto, Caetano Veloso, Zizi Possi, Marisa Monte, Gilberto Gil, Gal Costa, Vinícius Cantuaria, Adriana Calcanhoto y Chico Buarque de Holanda que cierra el programa con la hermosa tristeza de Olhos nos olhos.
Imagen: Retrato de Vinícius de Moraes. Candido Portinari. 1938
Ocurre que estoy triste
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martes, 17 de febrero de 2026
TODOS AMÁBAMOS A ALGUNA
Buscando leones en las nubes os ofrece hoy la tercera y última entrega de la serie dedicada, en las dos dimensiones del espacio, la literaria y la musical, a Las vírgenes suicidas, la primera novela del muy interesante escritor estadounidense Jeffrey Eugenides, y la también película de debut de la directora Sofia Coppola. Con la excusa del vigésimo quinto aniversario del estreno en España de la cinta de la hija del genial creador de El Padrino, hace unas semanas presenté en Todos los libros un libro, mi otro programa en Radio Universidad de Salamanca, una extensa reseña sobre sobre el motivo central de estas emisiones. Puede verse, escucharse y descargarse en el blog del espacio y en mi canal de YouTube.
Desde el primer punto de vista, el que atañe a la literatura, el programa lo componen doce fragmentos (la semana pasada fueron diez y la anterior otros once) de la novela, acompañados, en la sección musical del programa, de otras tantas canciones, recogidas de cuatro fuentes distintas: temas citados expresamente en el libro, piezas que suenan en el transcurso de la película, melodías entresacadas de la banda sonora creada expresamente para el filme, y canciones escogidas de entre los grandes éxitos de la época, los primeros años setenta. Sus intérpretes son The Carpenters, Simon & Garfunkel, Neil Young, Seals and Crofts, Bill Withers, David Bowie, Van Morrison, Tim Buckley, America, The Bee Gees, Elton John y Air, el dúo francés de pop electrónico, responsable de la banda sonora de la película de Sofia Coppola.
Las hermanas Lisbon tenían trece años (Cecilia), catorce (Lux), quince (Bonnie), dieciséis (Mary) y diecisiete (Therese). Eugenides nos presenta a las chicas el día en que Cecilia, la menor, lleva a cabo su primer -y si introduzco el ordinal, obviamente frustrado- intento de suicidio. Rescatada a tiempo de la bañera en que se ha cortado las venas, sobrevive y sus padres, siguiendo el consejo del psiquiatra al que consultan, deciden favorecer la integración social de unas niñas que, hasta ese momento, vivían atrapadas entre la severidad de sus progenitores, el estricto y férreo régimen de vida al que las someten y la difusa llamada, atrayente aunque imposible de obedecer por sus condicionamientos familiares, de un mundo exterior que apenas alcanzan a vislumbrar.
Fruto de esa nueva “política”, y una vez recuperada Cecilia, los Lisbon organizan una fiesta en su casa en la que, bajo rigurosas restricciones, las chicas puedan conocer a otros jóvenes del vecindario, muchos de ellos compañeros de estudios, con los que, sin embargo, su contacto se limitaba a un distante, reservado y esquivo trato escolar. Las inseguridades, la timidez, la inexperiencia adolescentes, el particular aislamiento de las chicas y el torpe apocamiento de los muchachos convierten el encuentro en un episodio incómodo, cargado de silencios, al que pondrá trágico fin la propia Cecilia, que, tras subir a su habitación inopinadamente, abandonando la fiesta, acabará con su vida saltando desde su ventana sobre las verjas del jardín.
A partir de este funesto y en apariencia inexplicable suceso inicial, se desarrolla toda la novela, en la que de continuo se entremezclan la descripción de la cotidianidad de las chicas y la de sus, a la vez, deslumbrados y perplejos, temerosos e hipnotizados admiradores juveniles; la revelación de los pormenores de la muy singular vida doméstica de los Lisbon; y, sobre todo, los apuntes, meros atisbos, especulaciones e inferencias sin apenas base real, hechas de rumores, suposiciones e interpretaciones no siempre fundadas, acerca del enigma insondable, del indescifrable secreto que encierran unas muchachas que se nos aparecen -a sus encandilados observadores y al lector- rodeadas de misterio e interrogantes y nimbadas de un aura de fatalidad.
Todos amábamos a alguna
martes, 10 de febrero de 2026
AHORA ELLAS YA NO SON MÁS QUE RECUERDOS
Esta semana Buscando leones en las nubes os ofrece la segunda entrega de la serie de tres dedicada, en literatura y música, a Las vírgenes suicidas, la novela de Jeffrey Eugenides, y la película homónima que dirigió Sofia Coppola en 1999, de cuyo estreno en España un año después, se cumplió el pasado 2025 el primer cuarto de siglo.
La magistral narración de Eugenides, más allá de su trama argumental, centrada en el suicidio de las cinco hermanas Lisbon y en la búsqueda, a medias fascinada a medias perpleja, de sus vecinos también adolescentes, de las posibles razones del trágico suceso, presenta algunos temas que inducen a la reflexión en el lector: el abismo indescifrable del suicidio adolescente y sus incomprensibles causas; el acercamiento a la complejidad y las tensiones de una adolescencia que se muestra como un explosivo cóctel de ilusión, desconcierto, inseguridad, deseo, atracción sexual, erotismo reprimido, fantasía y temor; el fracaso del modelo tradicional de familia, fuertemente conservador y dirigido a preservar la seguridad, la uniformidad, la estabilidad y el control, al precio -dramático en este caso- del aislamiento, la asfixia y la muerte; la fidedigna fotografía de la vida en el vecindario medio norteamericano, que con su promesa de bienestar, homogeneidad social y acogedora confortabilidad encubre la incomunicación, la represión, el miedo a la diferencia, el vacío existencial; el mito de la feminidad inaccesible; la dificultad de la memoria para revivir el pasado, una idea que se manifiesta de modo elocuente en el intento desesperado de los adultos de reconstruir, a partir de su “archivo” de objetos guardados, una realidad evanescente; la nostalgia y la pérdida de la inocencia; entre otros temas de una novela que deja en el lector, por su belleza y el tono melancólico que la impregna, una impresión inolvidable. Diez fragmentos significativos del libro integran la vertiente literaria del programa.
Entre ellos suenan otras tantas canciones, algunas de ellas citadas en la novela, otras presentes en la banda sonora de la película, junto con otras que los adolescentes de los primeros años setenta del pasado siglo, como los protagonistas de la novela y como yo mismo, escuchábamos arrebatados en nuestros hogares. Sus intérpretes son The Hollies, Al Green, 10cc, Carly Simon, Heart, The Eagles, John Denver, Don McLean, The Velvet Underground y Gilbert O’Sullivan con el clásico Alone again (naturally), central en un pasaje crucial del libro y presente también, en diferentes versiones, en la serie sobre la soledad que os ofrecí en Buscando leones en las nubes hace casi un año.
Ahora ellas ya no son más que recuerdos
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