No sé cuánta gente oirá mi programa. A veces sospecho que no está oyéndolo nadie, lo que se dice nadie: cero personas en total, y eso me produce una sensación de afantasmamiento: la voz inútil que suena en la noche vacía. Y entonces me siento como un turista belga que tocase el acordeón o similar en mitad del desierto de Nafud o similar. (Felipe Benítez Reyes)
Después del programa especial dedicado el lunes pasado a las mujeres, Buscando leones en las nubes continúa, una semana más, con su particular celebración del Día Internacional de la mujer (Nota aclaratoria: hace siete días hablé aquí del Día Internacional de la mujer "trabajadora" y se me ha hecho ver mi equivocación. Acepto, claro está, la corrección: si la denominación oficial no incluye la mención al trabajo es un error mío no haberla actualizado. Me resulta insólita, en cambio, la alusión a que ese mero despiste pueda interpretarse como un supuesto comentario machista -no ya mío, sino de cualquiera que haya incurrido en él. Haber declarado abiertamente mi defensa de la justa igualdad entre hombres y mujeres, de la indispensable equiparación de derechos y obligaciones, del necesario subrayado de la presencia de la mujer en la sociedad; llevar años abriendo este modesto espacio radiofónico a la ostensible presencia femenina… no resulta suficiente desde la perspectiva de la corrección política imperante. No, al contrario: si pese a todo ello, alguien escribe -por ignorancia de la denominación adecuada, como en mi caso, o por despiste o confusión o vaya usted a saber por qué- “Día internacional de la mujer trabajadora” y no “Día internacional de la mujer” es culpable indiscutible de un irredento machismo. Sencillamente, resulta de un reduccionismo difícil de entender. En fin… el rábano y las hojas).
El enfoque de este nuevo programa dedicado a la mujer en Buscando leones en las nubes es, sin embargo, algo menos femenino que el de la semana pasada Entonces, como quizá recordaréis, era la propia voz de las mujeres la que sonaba en los versos de algunas poetas jóvenes que daban a conocer su obra a través de blogs, páginas web, redes sociales y, en general, el universo de internet. En nuestra edición de esta semana, en cambio, quiero hablaros de las mujeres a partir de la mirada masculina y desde una perspectiva, además, muy particular. Mujeres soñadas he titulado el programa de esta noche y ello porque el nexo común a todos los poemas que voy a leeros es precisamente ése, el de las ensoñaciones, el de las quimeras que los hombres, sobre todo los más románticos e idealistas, los más ingenuos y fantasiosos, tendemos a construir a partir de un encuentro fortuito, de una mirada cruzada al azar, de una presencia intuida, del paso fugaz de una desconocida a nuestro lado, en la calle (como en la sugerente foto de Stanley Kubrick que acompaña esta entrada). El desencadenante de la emisión, la idea generadora de la que nace el programa me la dio un bello texto de Andrés Trapiello recogido en el último tomo (hasta el momento) de su diario, Apenas sensitivo, y que ahora os transcribo en su integridad:
Recuerdo aquella anécdota de los años mejicanos de Bergamín. Paseaba éste por la ciudad y se quedó mirando a una muchacha, descarándose con ella, como Petrarca ante la aparición de Laura. Le atraían las jóvenes hermosas, y él, que era tan viejo y tan feo como Bradomín, a ellas. Pero a diferencia de éste, no se sabe que Bergamín fuese un conquistador y no se conoce ninguna historia en la que él propusiera nada a ninguna de de aquellas adoratrices, ni mucho menos que se propasara con ninguna. Todo quedaba en el amor cortés, como pudimos verlo tantas veces. Y esas beldades, algunas de las cuales eran y siguen siendo amigas nuestras, acaso por ello mismo, porque sabían que todo había de reducirse a un ¡ay! y al campoamoriano “las hijas de las madres que amé tanto...”, se dejaban requebrar y aceptaban sus maliciosas dedicatorias en los libros, a modo de madrigales. A cambio sólo pedía de una manera implícita estar a su lado, a ser posible de dos en dos o de tres en tres, mejor que de una en una, y mirarlas. A la muchacha mejicana de la historia la descubrió caminando. Al columbrarla, se plantó en la acera y esperó a que llegara adonde él estaba. La muchacha se dio cuenta de lo que sucedía, claro, porque las chicas guapas desde que tienen quince años saben leer de una manera instintiva las miradas de los hombres e interpretar sus deseos. Lo que lean en esas miradas puede incomodarlas o no, conforme a un código que sin embargo no está escrito, pero están, como suele decirse, al cabo de la calle. A esta de la historia debió de hacerle gracia la estampa de aquel garabato flaco que era Bergamín y supo desde ese mismo momento que era, además, de los inofensivos y corteses, así que cuando llegó adonde Bergamín estaba, le sostuvo la mirada y le dijo, con ese desparpajo de las muchachas que lo dan todo en un instante sabiendo que al instante siguiente ya lo habrán olvidado: ‘¿Me va usted a soñar?’
Esas mujeres soñadas que nos ilusionan y entristecen, que nos impulsan y torturan, que se nos imponen desde nuestra pobre naturaleza de seres deseantes, aparecen en los poemas de Charles Baudelaire, Mario Benedetti, Pablo Neruda, Álvaro Valverde, Roger Wolfe, Miguel D’Ors, Felipe Benítez Reyes, José Luis García Martín, Vicente Gallego, Robert Desnos y Fernando Pessoa.
Y música de ensueño también para acompañar los poemas, preciosas y melancólicas canciones, grandes clásicos, piezas, todas ellas, intemporales, interpretadas por muy renombradas vocalistas de jazz, que contribuyen, con la seda de sus voces, como quiere el tópico, a crear un clima recogido, henchido de nostalgia y suavidad, que se aviene de maravilla con la dulce tristeza que impregna los versos de los poetas escogidos. Diana Krall, Helen Merrill, Nina Simone, Silje Nergaard, Ruth Cameron, Sophie Milman, Dorothy Dandrige, Beady Belle, Blossom Dearie, Stacey Kent (que aparece en la sección de vídeos con una magnífica versión de Jardin d’hiver) y Dinah Washington han sonado en la emisión.
Mujeres soñadas
martes, 13 de marzo de 2012
LA MANERA DE RECOGERSE EL PELO
Buscando leones en las nubes quiere festejar, un año más, el Día internacional de la mujer trabajadora, que se celebró el pasado 8 de marzo, con un par de programas íntegramente dedicados a las mujeres. Como sabéis nuestros seguidores más asiduos, se trata de una costumbre que venimos repitiendo, casi sin excepción, desde los comienzos de nuestras emisiones. Y en la raíz de nuestra decisión de vincular algún programa, en las fechas cercanas al 8 de marzo, al universo femenino, está, de entrada, el genuino interés que me mueve hacia la música interpretada por mujeres. Ése es el desencadenante primitivo: mi pasión por las vocalistas. Mis archivos contienen centenares de discos protagonizados por grandiosas divas del jazz, por frescas chicas del pop, por innumerables mujeres del country o del rock, por baladistas y cantantes femeninas recogidas de entre las músicas del mundo entero. Mostrar la maravilla que encierran esas voces es siempre el propósito originario de estos programas femeninos de Buscando leones en las nubes, y es por ello, para que disfrutéis con la belleza de sus canciones, por lo que en la edición de esta semana os ofrezco piezas de Andrea Corr, Fatoumata Diawara, Marisa Monte, Zoe Muth, Jacqui Naylor, Norah Jones, Fiorella Mannoia, Evan Rachel Wood, Camille, Rita Hosking, Aretha Franklyn, The Watson Twins y Sia, cuya poderosa versión del I got to sleep de los Kinks cierra esta entrada en la sección de vídeos.
Del mismo modo, aunque en menor medida, otro tanto ocurre con respecto al mundo literario. Leo, y con mucho placer, bastante poesía escrita por mujeres, de modo que no me resulta complicado seleccionar cada curso una muestra representativa de algunos de los poemas que más me han "llegado", que más han tocado mi sensibilidad, para acompañar las canciones que deseo compartir con vosotros. En esta ocasión he escogido poemas extraídos de Generación Blogger. La manera de recogerse el pelo, una antología realizada por David González y que vio la luz en la editorial Bartleby el pasado 2010. Hace unas semanas presenté el libro en mi otro programa en Radio Universidad, Todos los libros un libro. Entonces comentaba (y recupero aquí esa información -citándome de modo pretencioso; mis disculpas por ello) que en él se recogen poemas de trece mujeres, nacidas entre 1962 y 1984, veinteañeras pues, muchas de ellas, rondando los cuarenta la mayor; poemas caracterizados, como señala José Ángel Barrueco en el esclarecedor prólogo, por algunos rasgos comunes. El principal es que sus autoras son poetas que pertenecen al mundo de internet, que escriben en blogs y fanzines, revistas digitales y redes sociales, que se sirven de las herramientas informáticas no sólo para difundir sino también para escribir su obra (de hecho, el libro se acompaña de un curioso e ilustrativo dvd con información relativa a las trece escritoras). Son chicas que escriben poemas en sus casas, a las que no les sobra el dinero -ni las ganas- para hacer copias de sus versos, encuadernarlas, enviarlas a las editoriales y quedar a la espera de una dudosa respuesta que quizá nunca llegue a producirse. Mujeres que, por lo tanto, abren sus blogs y ofrecen al mundo digital, a medida que escriben, el fruto de sus intuiciones poéticas, de su creatividad, de su universo interior. Mujeres que, además, son radicales, duras, sin pelos en la lengua, luchadoras, conscientes y orgullosas de su condición femenina, que aflora indisimulada y combativamente en sus versos. Mujeres que escriben palabras, y sigo citando al prologuista, que nos hablan del mundo, de la fuerza de voluntad de las mujeres, de los hombres a los que aman, y los hijos a los que alumbran o pierden, de los parientes a los que añoran, del frío que sentimos cuando estamos desvalidos, de los sueños que se pierden en nuestras rutinas, de la rabia que origina la sociedad mediante sus injusticias y sus arrebatos de violencia, de la manera de mirarse al espejo y confesarse ante la pantalla del pc, del dolor y la herida, del sustento diario y el trabajo y los madrugones necesarios para resolver la hipoteca y el futuro y la comida de la familia. Por orden de aparición, en el programa han sonado las voces poéticas de Silvia Oviedo, Ester García Camps, Gloria Gil Romera, Déborah Vukušić, Lucía Fraga, Ana Vega, Ana Pérez Cañamares, Cristina Morano, Inma Luna, Lola Lugo, Nuria Mezquita, Isabel Bono y Begoña Paz.
Hay, también, claro, en mi insistencia en ofreceros, año tras año, estos programas femeninos (aunque, lo confieso, en un plano secundario), una cierta voluntad reivindicativa, un deseo de contribuir (en la muy pequeña medida que proporciona la exigua difusión de las emisiones y del blog) a la visibilidad (ese término tan de moda) de la producción artística, literaria y musical de las mujeres. Y, a propósito de visibilidad, no quiero dejar pasar la oportunidad de terciar (de modo inevitablemente polémico), en el debate que estas semanas se ha planteado en la sociedad española acerca de los usos supuestamente sexistas del lenguaje. Creo, como es natural, en la equiparación de derechos de hombres y mujeres, en la no discriminación en las relaciones laborales, en la igualdad de unos y otras (de unas y otros) en el acceso a puestos de responsabilidad y de gobierno, a los espacios del poder y la decisión. Defiendo la plena presencia de las mujeres en la vida pública y reivindico el deseable equitativo papel de los hombres en los espacios privados. Estoy de acuerdo, incluso, con enfatizar, de modo razonable y con sentido común, aunque pueda resultar algo artificial, los méritos de las mujeres para compensar los siglos de oscuridad femenina y los perjuicios que una sociedad fundamentalmente machista ha provocado en el actual reparto de papeles sociales. Entiendo, por fin, como necesaria la pretensión de subrayar la visibilidad de las mujeres en el habla, a través de un uso no “sexista” de la lengua (decir los profesores acudieron a la cena de fin de curso acompañados de sus mujeres, constituye, como se ha repetido estos días, una prueba evidente de una utilización anacrónica, discriminatoria y, en definitiva, injusta, de nuestro idioma). Pero de ahí a duplicar de modo estéril la extensión de las frases (con ese insulso y reiterado los ministros y las ministras, los diputadas y las diputadas, los consejeros y las consejeras... y así hasta el infinito) contrariando los principios de economía, eficacia y razonabilidad por los que nacen, crecen y se desarrollan las lenguas, hay un abismo que yo personalmente no estoy dispuesto a cruzar. Suscribo en su integridad el informe elaborado por el profesor Ignacio Bosque y refrendado por el pleno de la Real Academia Española de la Lengua, celebrado en Madrid el pasado 1 de marzo de 2012. El texto, presentado bajo el título Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, me parece una ponderada, sensata y bien argumentada defensa de la igualdad de la mujer en todos los ámbitos, y, a la vez, una esclarecedora y respetuosa crítica a los abusos políticamente correctos propugnados desde ciertos sectores, a mi juicio algo radicales, del feminismo más militante. Os dejo aquí, además, el texto íntegro de un artículo sobre la misma controvertida cuestión, escrito por Elvira Lindo y publicado en El País hace unos días, y con el que también me identifico al cien por cien.
Quiero
Con 31 años de experiencia laboral a mis espaldas creo que voy aprendiendo a sintetizar lo que quiero. Quiero, por ejemplo, que los directivos de los medios de comunicación sean escrupulosos en el tratamiento que se les da a las mujeres, no sólo desde la información o el editorial sino también desde las columnas. La chulería y el desprecio hacia la condición femenina aún tiene un sorprendente hueco celebradísimo en el columnismo español. Me gustaría que los sueldos de las mujeres igualaran a los de los hombres, que se considerara la promoción de las mujeres a puestos directivos si éstas cuentan con los mismos méritos que los hombres. Quiero que se respete la maternidad en los centros laborales porque es algo que, entre otras cosas, nos beneficia a todos. Quiero que en el trabajo se nos trate con igual consideración que a los hombres. Es posible que los varones no sean conscientes de ello pero es habitual percibir un trato condescendiente o paternalista que se nos concede, para colmo, como un regalo. Quiero que el sentido común que desprende el documento escrito por el filólogo Ignacio Bosque y suscrito por varios académicos sobre el lenguaje no sexista contagie de sentido común otras decisiones de la Real Academia, que entre elegir a un nuevo ilustre mediocre o a una nueva ilustre mediocre se suelen decantar con demasiada frecuencia por la primera opción. Es decir, que traten de predicar con los hechos; al fin y al cabo, es lo que están defendiendo en su escrito. No quiero que sindicatos, centros laborales dependientes de un ministerio o comunidades autónomas, etcétera, presionen a trabajadores o aspirantes a utilizar el lenguaje de determinada manera. Son tan fundamentales los aspectos que las mujeres deseamos mejorar que, francamente, estar incluida en un plural masculino que se entiende como genérico me importa bien poco.
La manera de recogerse el pelo
martes, 10 de marzo de 2009
…VENUS AS A BOY
Como continuación de la emisión de hace siete días, dedicada al erotismo contemplado desde una perspectiva femenina, Buscando leones en las nubes os ofrece esta semana una versión complementaria del mismo asunto, partiendo esta vez (aunque no del todo, no al cien por cien) de un enfoque masculino. Mantengo, como podéis observar, el guiño björkiano en la denominación del programa, por entender que refleja de un modo acertado la ambigüedad, la intensa confusión, el delicioso desconcierto que tantas veces acompañan al juego erótico.
En la vertiente literaria del programa, he escogido una serie de poemas, escritos por hombres, que tienen como centro a la sexualidad, al amor carnal, al erotismo, a los placeres del sexo, a la intimidad amorosa. Todos los versos pertenecen a un libro esencial, que os recomiendo muy vivamente, titulado Antología de la poesía erótica española e hispanoamericana, que en edición de Pedro Provencio presenta la Biblioteca Edaf de la editorial del mismo nombre. El libro, que se publicó en 2003, es una maravilla, intenso y desbordante, muy instructivo y conmovedor, deslumbrante, repleto de informaciones pero también de emoción, de belleza. Tras un breve pero esclarecedor prólogo, Pedro Provencio, poeta él mismo y crítico literario, selecciona centenares de poemas en nuestra lengua, desde la Edad Media y el Renacimiento hasta la contemporaneidad más actual (hay autores nacidos en 1960), en una muestra completísima de los más encendidos y apasionados versos amorosos de nuestra tradición literaria. Imposible mencionar aquí los más de doscientos cincuenta autores antologados, los cerca de quinientos poemas escogidos; quedaos tan sólo con la referencia del libro (de consulta obligada si la poesía erótica os interesa, si os interesa la poesía, a secas; aunque, permitidme el chiste fácil, no es ‘a secas’ la expresión más adecuada para tal temática) y con los once poetas (algunos muy explícitos y atrevidos, otros algo más recatados y elípticos) que recogí para el programa: Eduardo Lizalde, Luis García Montero, José María Parreño, Mario Benedetti, Tomás Segovia, José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Roberto Fernández Retamar, Juan Gelman, Antonio Martínez Sarrión y Pedro Shimose.
El tono normalmente adusto y grave, una cierta rotundidad en la expresión, la desvergonzada osadía que se asocia habitualmente al tratamiento masculino de las cuestiones amorosas, he querido compensarlos en el programa con música interpretada por mujeres -en solitario o al frente de algún grupo- en una sucesión de canciones envolventes, sutiles, íntimas, algo atmosféricas (algunas rozando peligrosamente el chill-out, un género que detesto) que me han parecido las más idóneas para recrear un clima de sensualidad y delicia muy acorde con los placenteros territorios del erotismo. Hemos escuchado así a Zero 7, Fous de la mer, Etro Anime, Sweet Coffee, Pauline London, Randy Crawford, The Dining Rooms, Morcheeba, Jazzamor, Zero Nöel y The Thievery Corporation.
Nuestra ya habitual sección de vídeos os ofrece un par de piezas excelentes directamente relacionadas con el motivo central de la emisión. La primera, una reliquia, el Je t’aime... moi non plus, en una grabación de hace cuarenta años, del 69 (¡ejem!), con una jovencísima y muy guapa Jane Birkin y un también joven pero irremisiblemente feo, ya entonces, aunque atractivo, Serge Gainsbourg. Una delicia. La segunda es la intensa Sexual healing, un clásico de Marvin Gaye, en una versión, algo menos tórrida que la original, grabada en directo (con no demasiada calidad) en algún festejo más o menos hollywoodiense (la entrega de los Grammys correspondientes a 1983: podéis encontrar entre el público, si os fijáis, a un Elton John con canotier; así se quedó calvo: no se destocaba ni en los saraos).
Venus as a boy
domingo, 8 de marzo de 2009
VERSIONES FEMENINAS
Buscando leones en las nubes dedica todas las temporadas, coincidiendo con el Día internacional de la mujer, un programa al universo femenino, ofreciendo una selección de fragmentos literarios escritos por mujeres y de piezas musicales en interpretaciones también femeninas. La edición del curso pasado (en los próximos meses iré ofreciéndoos otras emisiones más antiguas con el mismo tema) mantuvo esa pauta, aunque enriquecida con una singularidad que convirtió el programa, a mi juicio, en una propuesta aún más atractiva e interesante. Los textos literarios debidos a algunas destacadas escritoras, como son Lourdes Ortiz, Marina Mayoral, Safo de Lesbos, Clara Sánchez, Marina Tsvietáieva, Wislawa Szymborska, Carilda Oliver, Enriqueta Antolín, Lourdes Fernández Ventura, María de la Pau Janer, Cristina Peri Rossi y Tracy Chevalier, se aderezaron con canciones muy conocidas, verdaderos clásicos de la música popular, recreados por intérpretes femeninas con un resultado, casi siempre, fascinante. Así, sonaron el Hallelujah de Leonard Cohen en la voz de K.D. Lang; la maravilla que es el No surprises de los esenciales Radiohead, interpretada por Malia; Dreams de Fleetwood Mac, en la versión de Veronica Martell; otro clásico, Life on mars, de David Bowie, cantado por Caecilia Norby; el One de U2 en una ‘lectura’ preciosa de Badi Assad; otro hit intemporal, el Don’t think twice, it’s allright de Bob Dylan, revisitado por Judy Wesler; Here comes the rain again, ese himno genial de los ochenta debido a The Eurythmics, muy dulcemente interpretado por Ida Sand; Haja o que houver, de Madredeus, en la voz de la brasileña de origen, portuguesa de corazón, Mylene; otro himno ochentero, la poderosa Everyday is like sunday, del primer Morrisey post Smiths, en la rotunda versión de Natalie Merchant al frente de sus 10.000 Maniacs; el For no one de los Beatles, que no podían faltar en un programa de este género, en una recreación sutil y deliciosa de Connie Evingson, que cuenta con todo un álbum de versiones del grupo de Liverpool; Yellow, una de las canciones de Coldplay que sin duda se recordarán dentro de cincuenta años, interpretada por una Petra Haden que se muestra magnífica ante la guitarra envolvente de Bill Frisell; y por último, el Old man de Neil Young que yo escuché por primera vez -¡¡asombraos!!- hace treinta siete años, ofrecido a través de la portentosa voz de Lizz Wright.
Os dejo un par vídeos de algunas versiones originales de las canciones del programa. El primero, con la imagen del siempre inquietante y genial Thom Yorke, líder de Radiohead. El segundo, con el bello Chris Martin, cabeza visible de Coldplay. Ambos, algo pasados por agua (sobre todo Yorke) y, sin embargo, imperturbables. Además, y para que sea una intérprete femenina la que cierre la emisión conmemorativa del Día internacional de la mujer, permitidme ofreceros la última joya de una artista magistral que lleva apareciendo en Buscando leones en las nubes desde nuestros primeros programas y que está mereciendo ya, desde hace tiempo, alguna emisión monográfica (la habrá, tarde o temprano): la excepcional cantante de Malí Oumou Sangaré. (Algún día os contaré diversas batallitas de mi ‘relación’ con Oumou Sangaré: cómo en 1991, por ejemplo, en un viaje por África, sus canciones, que llevaba grabadas en algunas antiguas casetes (consulto el diccionario: ¡sorpresa!, la palabra está admitida con esta grafía), me facilitaban, al sonar en los altavoces del todoterreno, los enojosos trámites fronterizos en Malí, en Burkina Fasso, en Costa de Marfil: su voz un eficaz salvoconducto frente a los aduaneros siempre corruptos, burócratas obsesivos, rigurosos hasta el delirio pero repentinamente comprensivos y amables ante la fascinación que les provocaba la música de ‘su’ diva; o su excepcional concierto en Salamanca, una estrellada noche de verano en el claustro del colegio Fonseca hace ya muchos años, quizá quince… en fin… ¡¡qué mayor es uno!!).
La preciosa fotografía, el collage con imágenes de mujeres que preside la portada de esta entrada del blog, es una estupenda obra de Melanie Cook: http://www.flickr.com/photos/wiccked/.
Versiones femeninas
martes, 3 de marzo de 2009
EROS AS A GIRL...
Durante estas próximas semanas mis obligaciones laborales me tendrán extraordinariamente ocupado, sin tiempo apenas para ninguna actividad ajena a lo profesional, por lo que mi presencia en el blog será más austera de lo acostumbrado. En cualquier caso, los elementos esenciales (si es que hay algo que merezca tal denominación) de esta bitácora no han sido nunca mis comentarios de presentación a los respectivos programas y sí, en cambio, las propias emisiones de Buscando leones en las nubes; éstas seguirán apareciendo aquí puntualmente a principios de cada semana.
El programa de ayer estuvo dedicado al erotismo, al deseo, al impulso sexual femenino. En él leí poemas de escritoras españolas e hispanoamericanas que tienen su centro y motivo principal en el amor, en la pulsión erótica, en la pasión carnal. La mayor parte de ellos pertenecen al libro El monte de las delicias. Poesía erótica femenina en español, publicado en 2004 por Ediciones Áltera. Carmen Matute, Soledad Iranzo, Isla Correyero, Ana Rossetti, Dina Posada, Cristina Peri Rossi, María Emilia Cornejo, Gioconda Belli, Betty Medina Cabral, Violeta Luna y Elsa López fueron la autoras seleccionadas. Erotismo, pues, desde la perspectiva de las mujeres en el primer programa de una serie que tendrá continuación dentro de siete días con el enfoque masculino de la misma ardorosa cuestión.
Para acompañar los muy sugerentes versos leídos, el programa ofreció una serie de canciones, con unas bases rítmicas cercanas en muchos casos a la música electrónica, al sonido ambient o al lounge, interpretadas también por mujeres o por grupos con una voz femenina al frente. Escogí piezas musicales algo evanescentes, insinuantes, ambiguas y seductoras, que pudieran acomodarse de un modo adecuado a la atmósfera provocada por la lectura de los poemas y que contribuyeran con ellos a la creación de un clima intenso, íntimo, delicado y sensual. Sonaron así Nawja Nimri, LouLou al frente de The Thievery Corporation, Miriam María, Bruna Loppez con Bossa nostra, Oumu Sangaré, Nil Karaibrahimgil con Ilhan Erzahin, Björk, Laura Fedele acompañada por S-Tone Inc., Gigi, Vanja Lazarova y Beth Gibbons.
He denominado a la emisión Eros as a girl parafraseando el título de la canción que la islandesa Bjork interpreta en el programa, la magnífica Venus as a boy (de la que os dejo también un vídeo de una actuación en directo). Su travieso sentido del humor sugiere sexo excitante. Sus dedos se posan en ella. Caricias. Él es Venus convertida en chico. Él cree en la belleza. Es Venus convertida en chico. Él está explorando los gustos de ella. Despierta la excitación de ella con tanta exactitud que hace estallar la belleza en ella. Él es Venus convertida en chico. Él cree en la belleza. Es Venus convertida en chico. Como podéis comprobar, la ambigua intensidad de la letra se aviene de maravilla con el tono general de esta edición -pretendidamente tórrida- de Buscando leones en las nubes.
La omnipresencia de la mujer, en textos y música, en el programa del pasado lunes obedece a un rito en el que Buscando leones en las nubes incurre desde hace muchas temporadas: el convertir la emisión correspondiente a la semana en la que se celebra el Día internacional de la mujer trabajadora en un territorio femenino ocupado exclusivamente por los frutos de la creación artística, literaria o musical, de las mujeres. El próximo día 8, coincidiendo estrictamente con la festividad de referencia, intentaré ofrecer aquí alguno de los programas similares de temporadas anteriores.
Buscando leones en las nubes es el blog de un programa de radio, del mismo nombre, que se emite en Radio Universidad de Salamanca los lunes de 10 a 11 de la noche. Una descripción pormenorizada de la emisión la encontraréis en la primera entrada de este blog, del 25 de septiembre de 2008 (se puede acceder a ella desde la imagen inferior -el cartel de Buscando leones en las nubes-, en este mismo panel lateral).
En las diferentes entradas del blog se ofrece la posibilidad de escuchar íntegramente, sobre la misma página, el programa correspondiente (en el player adjunto).
Además, es posible descargar esas mismas emisiones en formato mp3 desde este panel lateral, dentro de la sección denominada Programas (descargas) y, tras ella, en la que lleva por título Más programas para descargar. 'Pinchando' sobre el nombre del programa se accede a una pantalla, en la columna izquierda de la cual, debajo de Play/Download, aparecen unas cifras (64kbps, habitualmente) ola expresión Whole directory. Un click de ratón sobre las cifras o el texto permite la descarga automática del programa.
En la sección Etiquetas, entrando en cada una de las referencias recogidas, encontraréis información sobre el contenido de los programas respectivos.
Si quieres escribirme directamente, recibiré tus ideas, tus sugerencias, tus comentarios, tus propuestas, tus críticas, tus insultos (poniéndonos en lo peor) en: buscandoleonesenlasnubes@gmail.com. En cualquiera de los casos, gracias (aunque no sé si también agradeceré los insultos) .
Con pose intelectualoide (los periódicos son de atrezo: habitualmente sólo leo hojas parroquiales)
"La felicidad era como aquellas nubes que cambiaban de apariencia a cada instante. Brillaban doradas, o se teñían de gris, sin permanecer más que un momento en el mismo estado. Las horas más radiantes pasan así de largo veloces, como un capricho o como una broma." Kyoichi Katayama
Aviso para navegantes
El blog de Buscando leones en las nubes se limita a ofrecer aquí los programas que se emitieron con anterioridad en Radio Universidad de Salamanca, tanto en las ondas convencionales (89.0 de la frecuencia radiofónica salmantina) como a través de nuestra dirección de internet (www.usal.es/radiouni). Al autor no le mueve el ánimo de lucro y en ningún caso pretende obtener beneficio económico con el blog. No obstante, si la aparición en él de alguna pieza musical o algún texto pudiera lesionar los derechos de un tercero, basta con ponerse en contacto con Alberto San Segundo en buscandoleonesenlasnubes@gmail.com. A partir de ese momento, se eliminará de la página el elemento que eventualmente pudiera resultar conflictivo.