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martes, 25 de noviembre de 2008


EL AROMA DE LAS MUJERES


Con la emisión de esta semana de Buscando leones en las nubes he pretendido compensar un poco el tono agrio (impactante, desgarrador, habéis escrito en este blog) de los textos de hace siete días. He querido ofrecer un programa que operase a modo de contraste con el de la semana pasada. Si entonces, con ocasión del homenaje a Cesare Pavese, leía algunos fragmentos del diario del escritor italiano, su genial El oficio de vivir, unos fragmentos referidos a las mujeres teñidos por su radical misoginia, por su a veces brutal escepticismo, en esta ocasión vuelvo a hablar de las mujeres, pero desde una perspectiva más optimista, más alegre, más, incluso, entusiasta, ardiente, exultante. Para el programa de este lunes he seleccionado una serie de textos de escritores, casi todos hombres, que amando extraordinariamente a las mujeres, no concibiendo la existencia sin su encanto, sin su fascinación, sin su influjo, sin su magia, sin su aroma, lo explicitan abiertamente en sus palabras. Unas palabras que evocan la aparición fugaz e irrepetible de una sombra femenina en una calle, que dan noticia de su paso perturbador por nuestras vidas de pobres hombres desarbolados por su maravilla, de la estela fulgurante que deja su rastro; palabras que hablan de emoción, de deslumbramiento, de dulzura, de felicidad, de exaltación, de enamoramiento y, en último término, de vida, de una vida plena, realizada, lograda, de esa promesa de una vida intensa que encierra siempre (aunque no lleguemos a alcanzarla) la repentina irrupción de una mujer hermosa en nuestra aburrida cotidianidad. Esos textos, que, insisto, nos hablan del deseo que siempre suscita la belleza femenina, del erotismo difuso que impregna tras su paso calles y parques, casas y plazas, trenes y aviones y oficinas y edificios y jardines, de la provocadora ensoñación en que nos sume su visión, de la potencia vital que despierta su resplandor, están entresacados de algunos libros de John Banville, Philip Roth, José Juan Tablada, Orham Pamuk, Olivier Rolin, Antoni Casas Ros, James Salter, David Trueba, Anne-Marie Garat, Andrew Miller y Bernhard Schlink. Una edición de Buscando leones en las nubes hecha, pues, a partir de la mirada de los hombres, pese a la presencia entre ellos de Anne-Marie Garat (aunque hablando por boca de un varón, uno de sus personajes), una emisión sobre las mujeres pero con un enfoque inequívocamente masculino.

Y para evocar ese misterio apenas entrevisto que encierra una mujer a la que nos cruzamos en la calle, esos segundos irrepetibles que nos marcarán para siempre, aunque se agoten en sí mismos, la emisión se nutre de canciones con intérpretes femeninas, también. Con las pautas habituales de Buscando leones en las nubes, es decir, música intimista y relajada, sosegada y algo lánguida, levemente triste y con un punto de dulce melancolía, han salido al aire unas cuantas piezas preciosas, varias versiones, muchos tonos acústicos, alguna exótica balada africana, en fin, el menú más previsible de Buscando leones en las nubes. Así, han sonado Martina Topley-Bird, Susan Wong, Eliza Gillkyson, Vanessa Rubin, Rosa Passos, Adele, Holly Throsby, Sophie Zelmani, Sibongile Khumalo, Aimee Mann y Elisabeth Fraser.

He elegido como título para el programa El aroma de las mujeres porque en muchos de los fragmentos literarios se evoca la presencia femenina a través del difuso encanto de su perfume: el aroma como símbolo de lo inaprensible, de lo intenso, de lo fugaz y de lo que, a la vez, permanece, del rastro apenas intuido pero que perdura en nuestra memoria, de la palpitación del instante, del poderoso influjo de lo no tangible. El aroma como metáfora, pues. Pero como no sólo de metáforas vive el hombre y como, por otro lado, nos adentramos en la campaña publicitaria de Navidad que, pese a lo aterradora, siempre nos depara más de una maravilla, os dejo aquí el enlace a una página en la que encontraréis diez de los mejores anuncios de perfumes femeninos de los últimos años. Unos anuncios dirigidos, entre otros, por David Lynch o Wong Kar Wai, y que cuentan con la presencia de Keira Knightley, Sarah Jessica Parker o Gisele Bundchen y con la música de Beyoncé o Blondie, por citar tan sólo algunos nombres de artistas muy relevantes y atractivas. Además, aquí mismo, en un lugar que he querido que fuera principal y muy destacado de esta entrada, os dejo dos preciosidades: el anuncio de Amour, de Kenzo, con la música de CocoRosie envolviendo con su aura de mágica belleza unas imágenes extraordinariamente delicadas, y el de Eternity Moment, de Calvin Klein, en el que la aparición deslumbrante de Scarlett Johansson explica por sí sola la idea del Buscando leones en las nubes de esta semana… y la razón de ser de un perfume… y el sentido de la vida… y hasta la existencia de Dios, si alguien requiriera evidencias…

(Permitidme una confidencia final: una vez escuchado el programa de esta semana percibo en él, en los fragmentos leídos -también estas últimas palabras de presentación de los anuncios me dan un poco esa impresión-, no sólo un evidente -y espero que disculpable- enfoque masculino, sino un cierto tono mucho más lamentable, algo repetitivo e insistente, una cantinela babeante de viejo verde patético… ¿lo seré ya?, ¿me deslizo inevitablemente por la dura pendiente de la senectud deseante y sólo deseante? De todas formas, espero que todo, textos y canciones, anuncios y comentarios, os resulte interesante y sugestivo… aunque, quizá, sí, lo confieso, quizá… se me vea un poco el plumero. En fin…)






El aroma de las mujeres