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martes, 12 de septiembre de 2017


GROUCHO MARX. LO MALO DEL AMOR

Esta semana cerramos la breve serie que iniciamos hace siete días dedicada a Groucho Marx y por extensión a sus hermanos, con ocasión del reciente cuadragésimo aniversario de su muerte, el 19 de agosto de 1977. El lunes pasado me detenía en mi presentación en el comentario acerca de la importancia objetiva y también personal, en mi propia vida, de la obra de los inefables comediantes judíos. Os remito a ese programa para completar la información sobre nuestros invitados. Igualmente, os propongo la lectura de mi reseña del libro El universo de los Marx, que podéis leer en el blog de mi otro espacio en la radio universitaria salmantina, Todos los libros un libro, para haceros una idea más cabal -aquellos que no la tengáis ya bien elaborada- del talento y la significación de los geniales cómicos.

Desde el punto de vista de los textos, la presente emisión vuelve a centrarse, como la precedente, en fragmentos entresacados de la obra de Groucho, bien sean extractos de sus libros o se trate -como ocurre en la mayor parte de los casos- de sus intervenciones en distintas películas. En todos los casos estamos ante frases muy breves, muy agudas y penetrantes, muy irreverentes y políticamente incorrectas, que, en el caso de esta noche, tienen como motivo central a las mujeres, el amor o el matrimonio, siempre desde la singular perspectiva, como digo, inconveniente y ácida, transgresora y poco complaciente, rezumando humor y causticidad, derivada del descomunal ingenio de Groucho. En numerosas ocasiones es el personaje femenino que una y otra vez interpretaba en las cintas la entrañable Margaret Dumont, el que se ve obligado a soportar impertérrito las inconveniencias del iconoclasta actor.

Entre los textos, música variada entresacada de distintas filmaciones de los Marx: Plumas de caballo, de 1932, Sopa de ganso, de 1933, Una noche en la ópera, de 1935, Un día en las carreras, de 1937; El hotel de los líos, de 1938, Los hermanos Marx en el Oeste, de 1940, Tienda de locos, de 1941, Amor en conserva, de 1949, y Copacabana, de 1947, esta última con la exclusiva participación de Groucho. Como ya advertí en la emisión del lunes pasado, el origen cinematográfico de los temas seleccionados hace que en la banda sonora del programa se entremezclen piezas interpretadas por orquestas sin identificar, melifluas y empalagosas baladas románticas, interludios sobre obras clásicas, pasajes de piano o arpa a cargo de Chico y Harpo respectivamente, agitadas propuestas de jazz o blues, números colectivos de corte vodevilesco, parlamentos cantados en los que descuella la transgresora insensatez de Groucho y, en general, cualquier recurso musical empleado por los Marx para “relajar” la acción de sus trepidantes películas, poniendo pausa y sosiego entre la sucesión de sus desopilantes ocurrencias. Algunos de los intérpretes presentes en la emisión son la propia Margaret Dumont, que además de sufrir como actriz las “agresiones” de Groucho se vio obligada a cantar en alguna ocasión, Allan Jones, Kitty Carlisle, Olga Dane, Ivie Anderson, John Carroll, Tony Martin, Vera Ellen, Carmen Miranda, Virginia O’Brien y, como se ha dicho, los inefables hermanos, Chico, Harpo y, claro está, Groucho con sus desenfadadas y provocadoras intervenciones, tanto en surrealistas canciones como en insólitos parlamentos.

No me resisto a dejar aquí, en nuestra habitual sección de vídeos, la antológica escena del camarote de Una noche en la ópera. Sin música, en su versión doblada al castellano, representa la esencia del disparatado y transgresor humor “marxista”.

martes, 5 de septiembre de 2017


GROUCHO MARX. ESTOS SON MIS PRINCIPIOS

Bienvenidos a una nueva temporada de Buscando leones en las nubes que abre esta semana su decimonoveno curso saliendo al aire en la emisora universitaria salmantina. Cumplimos ya, pues, dieciocho años ininterrumpidos ofreciéndoos una muestra semanal de excelente música y no menos espléndidos textos literarios en una conjunción que siempre hemos pretendido que fuera entretenida, agradable, interesante y sugestiva.

En esta emisión inicial queremos celebrar el enorme talento artístico de los Hermanos Marx, y en particular el del inefable Groucho, de cuyo fallecimiento se cumplieron hace pocos días los cuarenta años. En efecto, el 19 de agosto de 1977 moría en Los Ángeles una de las figuras indiscutibles de la comedia cinematográfica, dejando tras de sí un legado inigualable de al menos una docena de películas, algunas de ellas auténticos clásicos, dos desternillantes libros de memorias, Groucho y yo y Memorias de un amante sarnoso, y una hilarante recopilación de guiones radiofónicos, Groucho y Chico abogados, todos ellos publicados en España por Tusquets, además de decenas de participaciones en obras de teatro, espectáculos de vodevil y programas de televisión.

Los cinco hermanos Marx, el propio Groucho, Harpo y Chico, los más conocidos, pero también Zeppo y Gummo, identificables solo para los más versados en la trayectoria de la troupe “marxista”, están indisolublemente unidos a mi vida y mis recuerdos de infancia y juventud, pues siempre fueron mis comediantes favoritos. Su humor, en particular el irreverente y disparatado, el surrealista y provocador, el agudo e ingenioso de Groucho, me ha entusiasmado desde los diez años, y aún ahora veo una y otra vez sus películas, que provocan en mí los mismos efectos que llevan causando desde hace medio siglo: carcajadas e hilaridad desatadas. El próximo miércoles, 6 de septiembre, os ofrezco en Todos los libros un libro, mi otro espacio en Radio Universidad, la reseña de un libro sobre los geniales comediantes, en la que os detallo con más detenimiento no solo los sobresalientes valores objetivos de los artistas sino también su muy especial vinculación a mi trayectoria vital. Podréis leer el extenso comentario en todosloslibrosunlibro.blogspot.com, el blog del programa.

En la sesión de hoy -la primera de una breve serie de dos centrada en Groucho- os voy a ofrecer veintiún textos cortos, frases ocurrentes, réplicas rapidísimas, diálogos mordaces, pensamientos fulgurantes e imprevisibles, recogidos de las películas y libros de Groucho. Se trata de significativas muestras -algunas muy populares y reconocibles- del humor inteligente, cáustico, de hiriente pero en el fondo benévola acidez, del revolucionario cómico estadounidense.

Para atemperar las risotadas que sin duda os provocarán los disparates de Groucho he optado por presentaros música extraída de sus películas. Esta noche os ofrezco piezas que aparecen en Los cuatro cocos, de 1929, El conflicto de los Marx, de 1930, Pistoleros de agua dulce, de 1931, y Una tarde en el circo, de 1939, las cuatro, auténticas joyas de la historia del cine. Los Marx solían intercalar en la tronchante sucesión de humoradas que constituían sus películas variadas piezas musicales -que cuando era niño detestaba, porque impedían seguir disfrutando de la insensatez de los hermanos- en las que muchas veces seguía prevaleciendo el despropósito y el desvarío de sus textos. Teniendo en cuenta esta peculiaridad de origen, entre los temas que esta noche escucharéis se suceden enfáticas arias de Verdi, divertidas interpretaciones de Chico al piano y reposados solos de arpa del mudito Harpo, atronadores clímax de grandilocuentes big bands y piezas de orquestas más o menos anónimas, descabellados números colectivos presididos por un absoluto desatino y almibaradas baladas románticas. A veces, también, brotan intercalados fragmentos de parlamentos, casi siempre del “verborreico” Groucho. En este heteróclito muestrario se puede apreciar el talento de Irving Berlin, Mary Eaton, Oscar Shaw, Maxime Castle, Kenny Baker, Florence Rice, Lillian Roth, Hal Thompson, Bert Kalmar, Harry Ruby, Richard Grieg, Dudley Dickerson y, como se ha dicho, los propios Harpo, Chico y Groucho.