No sé cuánta gente oirá mi programa. A veces sospecho que no está oyéndolo nadie, lo que se dice nadie: cero personas en total, y eso me produce una sensación de afantasmamiento: la voz inútil que suena en la noche vacía. Y entonces me siento como un turista belga que tocase el acordeón o similar en mitad del desierto de Nafud o similar. (Felipe Benítez Reyes)
Bienvenidos una semana más a Buscando leones en las nubes que hoy cierra, en otra emisión densa, cargada de largos textos y canciones, la serie que iniciamos hace siete días con África como protagonista, a partir de la celebración, el pasado 25 de mayo, del Día internacional de ese continente. Durante dos semanas, pues, nuestro espacio se centra en África a partir de un libro, de lectura necesaria aunque muy descarnado y terrible en sus textos, escrito por el periodista catalán Bru Rovira y que vio la luz en 2006 en la editorial RBA con el título de Áfricas. Cosas que pasan no tan lejos.
Una decena de pasajes del libro, que recoge una serie de estremecedores reportajes sobre Somalia, Sudán del Sur, Liberia y Ruanda, cuatro países marcados por la violencia, integran la parte literaria del programa, que se complementa, como hace siete días, con música de intérpretes africanos recreando éxitos de artistas occidentales.
Así, han sonado los hermanos Touré Kunda, de Senegal, recreando a Phil Collins; el Soweto Gospel Choir de Sudáfrica, y su versión de una identificable canción de U2; Docteur Nico y su Orchestre African Fiesta, que desde la República Democrática del Congo cantan a Aretha Franklin; la beninesa Angélique Kidjo, con un tema escogido de su último disco, una sorprendente grabación en la que repasa, íntegro, Remain in light, una de las obras maestras de los Talking Heads; Les Go, el trío/dúo femenino de Costa de Marfil, que se atreven con una bien conocida pieza de los norteamericanos Daryl Hall & John Oates; Charlotte Dada, de Ghana versionando a The Beatles; otra sudafricana, Miriam Makeba, “enfrentada” a Van Morrison; Orlando Julius, de Nigeria, y su interpretación del My girl de The Temptations; Ladysmith Black Mambazo, la tercera aportación de Sudáfrica al programa, con un clásico de Bob Dylan; y, por fin, otro senegalés, Youssou N'Dour que recupera el Jealous guy de John Lennon, cerrando la interesante banda sonora de la emisión.
Una foto obra del propio Bru Rovira, extraída de otro de sus libros, acompaña, con su conmovedor dramatismo, esta reseña.
La colina Una cárcel repleta de presos. Las fosas comunes con las cruces que recuerdan el genocidio. Unos curas. Unas monjas. Un destacamento de los militares. Niñas de catorce, de quince años, embarazadas. Viudas. Cientos de viudas. El ochenta por ciento de las mujeres han perdido a sus hombres. Ellas son las que ahora trabajan la tierra, crían a los hijos, llevan la comida al hombre, marido, padre, hermano que está preso en la cárcel. Huérfanos. Ochocientos huérfanos repartidos entre las familias de acogida. Hombres que beben cerveza de plátano. Promiscuidad. Pobreza extrema. Sida. Malaria. Judías. Siempre judías, cuando las hay. La vida ha vuelto a las colinas. Amanece con los cantos religiosos de las monjas. Anochece con los cantos de los presos que se escuchan a través de los muros. Por la noche reina el silencio. La oscuridad es profunda. Nadie se atreve a salir de casa. Muchos ni siquiera duermen en casa. Se esconden entre los plátanos mientras esperan la luz del día. Entonces se cuentan los muertos. Se hace balance de cómo ha ido la noche. Se cavan las tumbas de los muertos de hoy entre los muertos de ayer. Cuesta encontrar un trozo de tierra donde no aparezcan huesos humanos. Todo se hace en silencio.
martes, 21 de mayo de 2019
AUNQUE A VECES CERREMOS LOS OJOS
Buscando leones en las nubes os ofrece una edición apretadísima, muy extensa en textos y canciones, centrada en uno de nuestros más habituales focos de interés: África.
Como quizá sabéis, el próximo sábado, 25 de mayo, se celebra el Día de África. Con ese motivo, esta noche y la del lunes próximo voy a presentaros una breve serie dedicada al continente africano con dos programas que en la parte llamémosle “literaria”, aunque el término no es en esta ocasión demasiado idóneo, giran sobre un excelente libro de significativo título, Áfricas, así en plural, escrito por Bru Rovira, un destacado periodista de La Vanguardia. La obra, que publicó en 2006 la editorial RBA con el expresivo subtítulo de Cosas que pasan no tan lejos, recoge un conjunto de crónicas resultantes de un viaje por Somalia, Sudán del Sur, Liberia y Ruanda, cuatro países marcados por sangrientos y dramáticos conflictos.
Los textos, una decena en cada una de las emisiones, son, en general, muy duros, y en ellos afloran la violencia y el horror, el dolor y la barbarie que tan a menudo atenaza a los países africanos, aunque por debajo de la descripción de las lágrimas, de las crueles matanzas, de los desgarros, de las violaciones, de los traumas, de la brutalidad de las guerras, aparecen también la dignidad, las ilusiones, las esperanzas, los sentimientos y las emociones de tantos de su habitantes, pobres gentes sin nombre a las que Occidente sólo rescata de su anonimato a partir de las tragedias, las inundaciones, las hambrunas, los conflictos tribales.
Y aunque, ante este dramático panorama pueda resultar frívolo hablar de música, la emisión se completa con música, africana por supuesto, aunque en esta ocasión y en los dos programas, escucharéis una serie de temas clásicos del pop, el rock y el soul occidentales en versiones de sobresalientes artistas del continente negro. Así, en la banda sonora del programa suenan las voces de Cheikh Lô, de Senegal, con su versión de un tema de U2; Angélique Kidjo, de Benín, recreando a Bob Dylan; Dur Dur, el grupo somalí, y su interpretación de un hit de principios de los 90 del grupo británico London Beat; la maliense Rokia Traoré cantando a Bob Marley; los zimbaweses Bhundu Boys “africanizando” a Johnny Cash; los Super Eagles de Gambia con su mirada sobre The Beatles; Sekouba Bambino, de Guinea, oficiando de “alter ego” de James Brown; la diva sudafricana Miriam Makeba centrándose en un éxito de Creedence Clearwater Revival; el congoleño Papa Wemba “atreviéndose” con otro gran clásico de Otis Redding; y por último, el ya legendario Alpha Blondy que desde Costa de Marfil acerca Pink Floyd al universo africano con su versión en clave reggae del I wish you were here.
viernes, 23 de enero de 2009
RYSZARD KAPUSCINSKI
El 23 de enero del año pasado murió en Varsovia, a los 75 años, Ryszard Kapuscinski. El genial periodista polaco me interesó siempre por su capacidad de penetración, por su ausencia de prejuicios, por su mirada sin anteojeras sobre la realidad y los conflictos de su tiempo, por sus principios morales, por su espíritu aventurero, por su carácter viajero, plasmado todo ello en sus muy atractivos libros de crónicas. El emperador, sobre Haile Selassie de Etiopía, El Sha o la desmesura del poder, en torno a la figura del Sha de Persia, Reza Pahlevi, Imperio, sobre el declive de la Unión Soviética, Los cínicos no sirven para este oficio, donde reflexionaba sobre la profesión periodística, fueron libros, todos publicados en España por Anagrama, muy bien escritos, de un extraordinario interés y muy sugestivos.
Con ocasión de su visita a España para recoger el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades correspondiente al año 2003, Buscando leones en las nubes le dedicó un programa monográfico con textos de la que, a mi juicio, es su obra mayor, la fascinante Ébano. Ambiciosa radiografía del continente negro, tal y como ha sido definido, Ébano es un libro arrebatador, con el que, además de aprender infinidad de datos históricos, informaciones sobre la cultura y curiosidades varias sobre la realidad africana, nos sentimos transportados a las calles, a los barrios, a las ciudades, a los desiertos del continente negro. Kapuscinski logró en el libro adentrarnos en el mundo africano, permitiéndonos convivir con sus habitantes, alegrarnos con sus ilusiones, compartir su falta de esperanza, entender lo intolerable de su pobreza, de su falta de oportunidades, de la radical injusticia de la vida en África. Un libro excelente que nadie con una mínima inquietud intelectual debiera dejar de leer.
Ofrezco aquí hoy, en el primer aniversario de su muerte, aquel programa, en el que, junto a los textos extraídos de Ébano, se presentaban canciones de músicos africanos, canciones muy delicadas, melancólicas e intimistas interpretadas por el senegalés Youssou N’Dour; el grupo multiétnico Tama, con miembros británicos, malienses y de Guinea Bissau; la etíope Aster Aweke, que tanta aceptación tuvo en este blog, tras una anterior aparición en otra emisión de Buscando leones en las nubes; la sudanesa Rasha, que durante años vivió en España, aunque desde su gran éxito de 1997, Sudaniyat, del que está extraída la pieza que suena en el programa, y tras algún trabajo posterior de menor repercusión, ha desaparecido, al menos para mí, de la escena musical; el ugandés Samite; el angoleño Waldemar Bastos; la impresionante cantante de Malí, Oumu Sangaré, que se merece un monográfico que algún día acabará saliendo al aire; y el zaireño, aunque ahora su país se llama República Democrática del Congo, Lokua Kanza.
En nuestra ya habitual sección de vídeos os ofrezco la grabación de un concierto de Aster Aweke que presenta algunas carencias técnicas que no impiden, sin embargo, disfrutar de su impresionante voz y apreciar la intensidad con la que se vive en África toda expresión musical. Dejo también otra actuación en vivo, esta vez de Youssou N’Dour, quizá el músico africano más destacado del momento, con una influencia y una repercusión extraordinarias en la vida no sólo artística sino social y hasta política de su Senegal de nacimiento.
Ryszard Kapuscinski
lunes, 8 de diciembre de 2008
CITA EN TOMBUCTÚ
Esta semana, al ser hoy, lunes 8 de diciembre, festivo, no hay emisión regular de Buscando leones en las nubes. Aprovecho para dejar aquí un par de programas antiguos (que ya alguno de vosotros había solicitado) denominados de manera genérica Cita en Tombuctú.
Cita en Tombuctú es también el título de una excelente novela de Pep Subirós con la que el autor catalán obtuvo el premio Josep Pla en 1996. El libro, publicado por la editorial Destino en su colección Áncora y Delfín, es, sólo doce años después, prácticamente inencontrable, lo que da idea del absurdo en el que se mueve la industria editorial española, aquejada de una especie de 'fiebre de la actualidad' que conduce a una delirante invasión de novedades que (si hay suerte) permanecen en las estanterías de las librerías el tiempo justo para su fugaz contemplación (y poco más) por los potenciales y desesperados lectores. Dos meses después (como mucho) de su casi clandestina irrupción en los anaqueles de las librerías... el libro cae en el olvido, se devuelve a la casa matriz y allí, en sótanos que uno imagina siniestros, es guillotinado sin contemplaciones, víctima de las prisas, de la impaciencia, de la burda concepción de los negocios, de la inclemente política de editoriales y distribuidoras. En fin, los peajes de la acelerada 'modernidad'... Confiemos en que, como ha ocurrido con Le Clézio, omnipresente ahora en las librerías (¡¡no os lo perdáis!!), algún suceso externo permita la reedición de esta estupenda Cita en Tombuctú.
En la novela se cuenta, en esencia, una historia de amor y de pasión. Lisa abandona a Andrés para huir a África llevada por la fuerza de sus sueños, en busca de la mítica ciudad de Tombuctú. Al poco tiempo, el propio Andrés, espoleado por la ausencia y el deseo, saldrá a su encuentro. La novela se desenvuelve en diversos géneros literarios: el epistolar, la crónica histórica, los libros de viajes, la novela psicológica, la de iniciación; y se mueve igualmente en diversos planos, de los que destaco dos de ellos que me sirvieron de elemento clasificador a la hora de organizar las dos emisiones.
Por un lado, y este enfoque constituye la base del primer programa, hay un nivel que podríamos llamar 'objetivo', 'externo' a los personajes, que se refleja en textos que incluyen descripciones de la ciudad de Tombuctú, que hablan de su rica y misteriosa historia, de sus leyendas, de sus tradiciones, de sus mitos, de su espíritu inmemorial. Se trata de un acercamiento que recoge estampas de la legendaria ciudad africana, de sus gentes, recuerdos de su deslumbrante pasado, relatos, narraciones varias... Para ambientar esa atmósfera intensa y desconcertante, sugestiva y enigmática, los textos se acompañan de música, por supuesto de Malí, interpretada por algunas de las más destacadas figuras del fecundo universo musical del país africano, mostrando un mosaico deslumbrante de la riqueza sonora maliense: Habib Koité, Keletegui Diabaté, Tom Diakaté, Boubacar Traoré, Mamou Sidibé, Vieux Farka Touré con Toumani Diabaté, Issa Bagayogo, Rokia Traoré y el magnífico Alí Farka Touré al que ya conocéis como responsable de la sintonía de Buscando leones en las nubes.
La versión que se ofrece en el segundo programa, sin abandonar del todo la descripción del entorno maliense, es más 'subjetiva', más 'interna'. En ella se presentan las reflexiones que hacen los protagonistas de la novela de Subirós, esa pareja española, blanca, que, por separado, marcha a África tras sus sueños, tras sus ideales, tras su pasión, tras ellos mismos también. Son comentarios en relación al viaje, a su experiencia africana, a su deambular por las calles, por los ríos, por las arenas desérticas, en procura del amor perdido, en búsqueda de sentido para sus vidas. Y como marco sonoro de los pensamientos de estos dos europeos que viajan por Malí, la música de esta segunda emisión es también maliense pero con una perspectiva algo más abierta, más cosmopolita y multicultural, no centrada sólo en la desbordante producción musical del país africano. En este segundo programa suena, prácticamente íntegro, un disco extraordinario, Diario Malí, en el que se conjugan el genuino acento de la kora del artista de Malí Ballaké Sissoko con la delicadeza del piano del italiano Ludovico Einaudi, en un diálogo musical, en una conversación entre culturas que produce un resultado fascinante y arrebatador, sencillo y también, paradójicamente, muy refinado y sugestivo.
Buscando leones en las nubes es el blog de un programa de radio, del mismo nombre, que se emite en Radio Universidad de Salamanca los lunes de 10 a 11 de la noche. Una descripción pormenorizada de la emisión la encontraréis en la primera entrada de este blog, del 25 de septiembre de 2008 (se puede acceder a ella desde la imagen inferior -el cartel de Buscando leones en las nubes-, en este mismo panel lateral).
En las diferentes entradas del blog se ofrece la posibilidad de escuchar íntegramente, sobre la misma página, el programa correspondiente (en el player adjunto).
Además, es posible descargar esas mismas emisiones en formato mp3 desde este panel lateral, dentro de la sección denominada Programas (descargas) y, tras ella, en la que lleva por título Más programas para descargar. 'Pinchando' sobre el nombre del programa se accede a una pantalla, en la columna izquierda de la cual, debajo de Play/Download, aparecen unas cifras (64kbps, habitualmente) ola expresión Whole directory. Un click de ratón sobre las cifras o el texto permite la descarga automática del programa.
En la sección Etiquetas, entrando en cada una de las referencias recogidas, encontraréis información sobre el contenido de los programas respectivos.
Si quieres escribirme directamente, recibiré tus ideas, tus sugerencias, tus comentarios, tus propuestas, tus críticas, tus insultos (poniéndonos en lo peor) en: buscandoleonesenlasnubes@gmail.com. En cualquiera de los casos, gracias (aunque no sé si también agradeceré los insultos) .
Con pose intelectualoide (los periódicos son de atrezo: habitualmente sólo leo hojas parroquiales)
"La felicidad era como aquellas nubes que cambiaban de apariencia a cada instante. Brillaban doradas, o se teñían de gris, sin permanecer más que un momento en el mismo estado. Las horas más radiantes pasan así de largo veloces, como un capricho o como una broma." Kyoichi Katayama
Aviso para navegantes
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