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martes, 1 de diciembre de 2009


TOM WAITS. TODOS ME CONOCEN EN EL VERTEDERO

Que me apasiona Tom Waits es algo que a ningún seguidor habitual de Buscando leones en las nubes le puede pasar desapercibido. Son numerosas las ocasiones en las que sus canciones han aparecido en diversas ediciones del programa, sin contar el hecho de que su obra ha protagonizado hasta cuatro de nuestras emisiones monográficas. Ya anticipé hace muchos meses que el genial cantautor californiano cumple sesenta años el próximo siete de diciembre, y que por ello, como homenaje y celebración de su inmensa figura artística, Buscando leones en las nubes iba a continuar con la serie de programas que desde hace un año hemos dedicado a su compleja personalidad. Si en ocasiones precedentes os he ofrecido sus preciosas canciones y sus interesantes letras o he mostrado los paralelismos de su obra con la de Raymond Carver, dos almas ciertamente gemelas, en los cuatro programas que quedan para finalizar el trimestre quiero que escuchéis, otra vez, cerca de cuarenta de sus canciones, aunque en las voces de otros intérpretes pertenecientes a territorios musicales muy alejados, a veces, al del músico de Pomona. En concreto, la emisión de esta semana os trae las personales versiones de Madeleine Peyroux, Solveig Sleitajell, Scarlett Johansson, Everything but the girl, los Ten Thousand Maniacs con Natalie Merchant al frente, Rod Stewart, Megan Mullally, Holly Cole, Lisa Bassenge, Carla Bozulich y Norah Jones. El resultado de la puesta en común de tan diversas aproximaciones a la música de Tom Waits es, a mi juicio, delicadísimo, intenso y memorable, por lo que estoy seguro de que no sólo los fanáticos del californiano, sino incluso quienes puedan denostarlo, encontrarán en este programa motivos para el regocijo, el disfrute y el placer. Y es que en este sentido, dejadme deciros de modo algo inmodesto que si estos programas sobre Tom Waits me entusiasman es, sobre todo, por la maravilla de las canciones, ya que lo esencial de estos cuatro últimos Buscando leones en las nubes del año 2009 se concentra en la música, en esas espléndidas canciones que irán saliendo al aire en las inspiradas -y en ocasiones inesperadas- versiones de tantos músicos excelentes que se acercan así, con respeto y veneración, a la obra de Tom Waits.

Es posible, en cambio, que la experiencia no sea similar -esto es, que no haya motivos para el entusiasmo apasionado- en lo que se refiere a los textos del programa que, a priori, operan como mero relleno, como elemental argamasa que me permite unir una y otra pieza musical. He entresacado del libro Tom Waits: conversaciones, entrevistas, opiniones, escrito por el periodista norteamericano Mac Montandon y publicado por la editorial Global Rhythm, algunas reflexiones de Tom Waits sobre todo lo divino y lo humano: el matrimonio y la familia, la amistad, la noche, el alcohol, la creación artística, la celebridad y la fama, el cine, y, sobre todo, la música, los secretos de la composición, la innovación y los experimentos musicales, la industria del disco, su propia trayectoria artística, su influencias, sus manías. El libro, indispensable para los seguidores de Waits, recoge cuarenta entrevistas a las que el músico se sometió a lo largo de más de treinta años en diversos medios de todo el mundo. Y no es que las palabras de Tom Waits sobre los temas mencionados constituyan una extraordinaria aportación a la historia del pensamiento universal, pero en tanto permiten descubrir su personalidad (aunque miente como un bellaco, confunde voluntariamente a los periodistas, siembra de pistas erróneas las entrevistas, ‘construye’, en suma, una falsa identidad verdadera), en tanto sus desinhibidos comentarios complementan el universo de sus canciones pueden resultar reveladores, teniendo, además, una cierta gracia, pues casi siempre aflora su vitriólico humor. De modo que proporcionan un marco idóneo para escuchar sus canciones, esas canciones en las que se concentra la depurada esencia de su inconmensurable talento artístico.

Y en la sección de vídeos, tendremos también a Tom Waits sin Tom Waits. Ya sabéis que Scarlett Johansson publicó un cedé entero de canciones del californiano, un disco curioso y estimable (sin más) con el título de Anywhere I lay mi head (hace algunas semanas ha visto la luz The break up, su segunda incursión en los estudios de grabación, en el que canta a dúo con Pete Yorn: no está mal, hay que escucharlo sin prejuicios). Os ofrezco cuatro muestras de ese primer disco “waitsiano” con la magnética y arrebatadora presencia de la actriz. Las interpretaciones, sin resultar aborrecibles, no son gran cosa (a veces da la impresión de que desafina), pero quién podría sustraerse al encanto de su intérprete (su belleza nos haría soportarla hasta cantando El torito guapo). De modo que, sin solución de continuidad (no hay tiempo ni para respirar), aquí están Yesterday is here, Anywhere I lay my head, Green grass y la magnífica Falling down. A propósito de la insoportable (en sentido literal: es demasiada su perfección para la limitada naturaleza humana) belleza de Scarlett Johansson, una belleza (ya lo escribí aquí en otra ocasión) espiritual, como lo son todas las que de verdad importan, más allá de la irrelevante y trivial y grosera y onanista exhibición de los calendarios, recuerdo que un personaje de una película de Fernando Trueba le decía a la protagonista (he olvidado quién era la actriz): Eres tan hermosa que sólo mirarte produce dolor. Pues eso… ¡¡¡a sufrir!!!




Tom Waits. Todos me conocen en el vertedero

martes, 28 de abril de 2009

LIBROS 2009

Como todos los años, al llegar el Día y la posterior (en Salamanca) Feria del Libro, Buscando leones en las nubes dedica una emisión a la lectura. Se trata, habitualmente, de programas que tienen como centro principal a los libros, a los encantos de la lectura, al placer de leer, a la fascinación que siempre supone la literatura. Escojo para esas emisiones citas literarias que giran en torno a esos temas, reflexiones sobre las maravillas que los libros aportan a nuestra vida. A lo largo de las semanas venideras iré dejando aquí algunos de esos programas pasados. Ahora, disfrutad (eso espero) de la edición de este curso en la que he recogido textos de Jorge Luis Borges, Paul Auster, Luis Landero, Thomas Abraham, Muriel Barbery, Antonio Soler, Victoria Fernández, José Antonio Marina, Kiran Desai, María Teresa Andruetto, David Foster Wallace y Sam Savage.

La música, que no tiene relación directa con el tema del programa pero que pretende crear una atmósfera relajada e intimista que se deguste en sí misma y que propicie una mejor apreciación de los textos, la han interpretado Ayo, Headless Heroes, Marisa Sannia (su apellido acentuado en la ‘i’ y no en la primera ‘a’ como de modo incorrecto he hecho en la emisión), Jane Monheit, Adriana Calcanhoto, Seal, Madeleine Peyroux, Tok Tok Tok, Oumou Sangaré, Melissa Laveaux, Renee Olstead y Norah Jones.

Os ofrezco un puñado de vídeos de algunos de los artistas invitados en el programa: la magnífica Ayo, cantando uno de sus éxitos, la preciosa Down on my knees, en directo en un festival en Nyon; la emergente Melissa Laveaux en dos muestras: una primera en la que habla (en francés e inglés), entre fragmentos de sus canciones, de su música, de su propuesta artística y de sus influencias (Adriana Calcanhoto, sorprendentemente -o no tanto-, entre ellas) y una segunda en la que interpreta el Needle in the hay que hemos escuchado en el programa; Tok Tok Tok, otro grupo favorito de Buscando leones en las nubes, que ha aparecido -y lo seguirá haciendo, son buenísimos- en bastantes emisiones; y, por fin, un muy naif (lo admite la Real Academia, así, a la española) vídeo del grupo Headless Heroes haciendo la versión del Just like honey del excepcional (tanto que merece un monográfico a modo de recordatorio y celebración de su talento; algún día lo haré) grupo de los ochenta The Jesus and Mary Chain (aún recuerdo un fantástico concierto hace unos veinte años en una discoteca de la periferia de Madrid… ¡¡cómo vuela el tiempo!!). Por cierto, podéis encontrar en YouTube una filmación, de pésima calidad, pero interesante en sí misma, de una actuación de The Jesus and Mary Chain en la que interpretan esa misma canción acompañados por una vertiginosamente minifaldera Scarlett Johansson (y vergonzosamente desafinada y bochornosamente sosa e insultantemente anodina… pero en algunos casos -y éste es uno de ellos-, ¡qué nos importa la escala musical bien temperada!... ¡o la simpatía desbordante!... ¡o el gracejo natural!... ¡¡¡estamos hablando de Scarlett Johansson, no de Lina Morgan!!! Pero aun hay más: como puede apreciarse en las defectuosas imágenes, tiene unas piernas horrendas… ¿y qué?... aunque no os lo vais a creer, a mí de Scarlett Johansson me gusta sobre todo el alma… no estoy de broma, hablo completamente en serio -el alma es la belleza, la belleza es, siempre, espiritual-… en fin, ya conocéis mis debilidades, consentiré vuestras carcajadas). Recordad que Just like honey ya estaba en la banda sonora original de Lost in translation, he ahí el vínculo con la Johansson...

Ahhhhhhh... suspiro final (final de esta entrada, no de mi vida, aunque uno siempre está cerca de morir a causa del anhelo y la aspiración de la belleza… ahhhh…).














Libros 2009

martes, 25 de noviembre de 2008


EL AROMA DE LAS MUJERES


Con la emisión de esta semana de Buscando leones en las nubes he pretendido compensar un poco el tono agrio (impactante, desgarrador, habéis escrito en este blog) de los textos de hace siete días. He querido ofrecer un programa que operase a modo de contraste con el de la semana pasada. Si entonces, con ocasión del homenaje a Cesare Pavese, leía algunos fragmentos del diario del escritor italiano, su genial El oficio de vivir, unos fragmentos referidos a las mujeres teñidos por su radical misoginia, por su a veces brutal escepticismo, en esta ocasión vuelvo a hablar de las mujeres, pero desde una perspectiva más optimista, más alegre, más, incluso, entusiasta, ardiente, exultante. Para el programa de este lunes he seleccionado una serie de textos de escritores, casi todos hombres, que amando extraordinariamente a las mujeres, no concibiendo la existencia sin su encanto, sin su fascinación, sin su influjo, sin su magia, sin su aroma, lo explicitan abiertamente en sus palabras. Unas palabras que evocan la aparición fugaz e irrepetible de una sombra femenina en una calle, que dan noticia de su paso perturbador por nuestras vidas de pobres hombres desarbolados por su maravilla, de la estela fulgurante que deja su rastro; palabras que hablan de emoción, de deslumbramiento, de dulzura, de felicidad, de exaltación, de enamoramiento y, en último término, de vida, de una vida plena, realizada, lograda, de esa promesa de una vida intensa que encierra siempre (aunque no lleguemos a alcanzarla) la repentina irrupción de una mujer hermosa en nuestra aburrida cotidianidad. Esos textos, que, insisto, nos hablan del deseo que siempre suscita la belleza femenina, del erotismo difuso que impregna tras su paso calles y parques, casas y plazas, trenes y aviones y oficinas y edificios y jardines, de la provocadora ensoñación en que nos sume su visión, de la potencia vital que despierta su resplandor, están entresacados de algunos libros de John Banville, Philip Roth, José Juan Tablada, Orham Pamuk, Olivier Rolin, Antoni Casas Ros, James Salter, David Trueba, Anne-Marie Garat, Andrew Miller y Bernhard Schlink. Una edición de Buscando leones en las nubes hecha, pues, a partir de la mirada de los hombres, pese a la presencia entre ellos de Anne-Marie Garat (aunque hablando por boca de un varón, uno de sus personajes), una emisión sobre las mujeres pero con un enfoque inequívocamente masculino.

Y para evocar ese misterio apenas entrevisto que encierra una mujer a la que nos cruzamos en la calle, esos segundos irrepetibles que nos marcarán para siempre, aunque se agoten en sí mismos, la emisión se nutre de canciones con intérpretes femeninas, también. Con las pautas habituales de Buscando leones en las nubes, es decir, música intimista y relajada, sosegada y algo lánguida, levemente triste y con un punto de dulce melancolía, han salido al aire unas cuantas piezas preciosas, varias versiones, muchos tonos acústicos, alguna exótica balada africana, en fin, el menú más previsible de Buscando leones en las nubes. Así, han sonado Martina Topley-Bird, Susan Wong, Eliza Gillkyson, Vanessa Rubin, Rosa Passos, Adele, Holly Throsby, Sophie Zelmani, Sibongile Khumalo, Aimee Mann y Elisabeth Fraser.

He elegido como título para el programa El aroma de las mujeres porque en muchos de los fragmentos literarios se evoca la presencia femenina a través del difuso encanto de su perfume: el aroma como símbolo de lo inaprensible, de lo intenso, de lo fugaz y de lo que, a la vez, permanece, del rastro apenas intuido pero que perdura en nuestra memoria, de la palpitación del instante, del poderoso influjo de lo no tangible. El aroma como metáfora, pues. Pero como no sólo de metáforas vive el hombre y como, por otro lado, nos adentramos en la campaña publicitaria de Navidad que, pese a lo aterradora, siempre nos depara más de una maravilla, os dejo aquí el enlace a una página en la que encontraréis diez de los mejores anuncios de perfumes femeninos de los últimos años. Unos anuncios dirigidos, entre otros, por David Lynch o Wong Kar Wai, y que cuentan con la presencia de Keira Knightley, Sarah Jessica Parker o Gisele Bundchen y con la música de Beyoncé o Blondie, por citar tan sólo algunos nombres de artistas muy relevantes y atractivas. Además, aquí mismo, en un lugar que he querido que fuera principal y muy destacado de esta entrada, os dejo dos preciosidades: el anuncio de Amour, de Kenzo, con la música de CocoRosie envolviendo con su aura de mágica belleza unas imágenes extraordinariamente delicadas, y el de Eternity Moment, de Calvin Klein, en el que la aparición deslumbrante de Scarlett Johansson explica por sí sola la idea del Buscando leones en las nubes de esta semana… y la razón de ser de un perfume… y el sentido de la vida… y hasta la existencia de Dios, si alguien requiriera evidencias…

(Permitidme una confidencia final: una vez escuchado el programa de esta semana percibo en él, en los fragmentos leídos -también estas últimas palabras de presentación de los anuncios me dan un poco esa impresión-, no sólo un evidente -y espero que disculpable- enfoque masculino, sino un cierto tono mucho más lamentable, algo repetitivo e insistente, una cantinela babeante de viejo verde patético… ¿lo seré ya?, ¿me deslizo inevitablemente por la dura pendiente de la senectud deseante y sólo deseante? De todas formas, espero que todo, textos y canciones, anuncios y comentarios, os resulte interesante y sugestivo… aunque, quizá, sí, lo confieso, quizá… se me vea un poco el plumero. En fin…)






El aroma de las mujeres