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martes, 24 de diciembre de 2013


MI OLOR A TI

Esta semana, la última en la que emitimos antes de Navidad, Buscando leones en las nubes os invita a compartir con nosotros una hora de radio que esperamos os interese y emocione. Y es que de emociones hablamos hoy también en un programa, el segundo de una breve serie, dedicado íntegramente, como el de la semana pasada, al amor. Las trece canciones y los otros tantos poemas que integran la emisión giran sobre diferentes aspectos del fenómeno amoroso: la dulzura del amor y la tristeza de las despedidas, el éxtasis de los amantes y la ternura de los cuerpos, el deseo y los adioses, la espera y la entrega, los recuerdos y la añoranza, los abrazos y los besos, las lágrimas y los rencores, los aromas y el sabor y la suave delicadeza de las caricias, la feliz plenitud de quien ama y es correspondido, la soledad y la triste desesperanza de quien pierde para siempre su amor (... and i never dreamed that id lose somebody like you, como reza una frase de Wicked game, el clásico de Chris Isaak que suena en el programa en la sugerente versión de una para mí por lo demás desconocida Mimi Page).
 
Los versos que aparecen en la emisión han sido escritos por Flor Alba Uribe, Jesús Munárriz, Luis García Montero, Carilda Oliver, María Clara González, Ana Rossetti, Gioconda Belli, Leopoldo Alas Mínguez, Jenaro Talens, Susana March, Claudio Rodríguez Fer, Pablo García Baena y Juan Antonio González Iglesias, y han sonado envueltos en las canciones interpretadas por Luisa Sobral, Paul Buchanan, Nouvelle Vague con Coralie Clément, Madeleine Peyroux, Mark Kozelek, Melody Gardot, Robin McKelle, Entre Ríos, Shirley Horn, Márcio Faraco, Fiorella Mannoia, Caroline Henderson y la citada Mimi Page.
 
Sobre la ciudad, un cuadro de 1924 de Marc Chagall, con sus habituales amantes flotando, enamorados y levísimos, por encima de un mundo que se afana en sus anodinas ocupaciones, ajeno a la elevada intensidad del amor, acompaña esta entrada que se cierra con un poema, también de temática amorosa, de Pedro Salinas: Cuando tú me elegiste.


Cuando tú me elegiste...

Cuando tú me elegiste
-el amor eligió-
salí del gran anónimo
de todos, de la nada.
Hasta entonces
nunca era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo
de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba
triste, como lo están
esos relojes chicos,
sin brazo en que ceñirse
y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: “tú”
-a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas
o corales estuve.
Y mi gozo
se echó a rodar, prendido
a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas
de mí, al dárteme tú.
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.