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martes, 5 de diciembre de 2017
DIME QUE SOY LA BRISA
Esta noche llega a su fin el largo recorrido, que nos ha ocupado doce programas a lo largo de tres temporadas, centrado en Antología poética del rock, el libro, editado por Hiperión, en el que Alberto Manzano selecciona una amplia muestra de canciones representativas de la historia del género, acompañadas de sus en ocasiones interesantes pero a menudo triviales letras.
Hoy os ofrezco, algo apresuradamente, once de esas canciones, todas aparecidas entre 2006 y 2012, fecha en la que se “cierra” el libro. Sus títulos e intérpretes son Shade and honey, de Sparklehorse; Midday, de Yusuf; The Prince of chaos, a cargo de Elliot Murphy; Between two worlds, de Greg Copeland; Blood blank, del grupo Bon Iver; The crying light, una de las joyas de Antony and The Johnsons; Blessed, de Lucinda Williams; Let England shake, de PJ Harvey; Moon, de la excéntrica Björk; Gray goes black, de Mark Lanegan; y Call me the breeze, de Beth Orton.
martes, 28 de noviembre de 2017
DIAMANTES EN EL INTERIOR
Buscando leones en las nubes os da la bienvenida a una nueva entrega de la serie que a lo largo de tres temporadas estamos dedicando a un libro magnífico, muy interesante e inspirador. Se trata de Antología poética del rock, una recopilación que el poeta, traductor, periodista y experto en música Alberto Manzano presentó en 2015 y en la que recoge centenares de canciones de la historia del rock, desde sus orígenes a finales del siglo XIX hasta nuestros días (la selección se cierra en 2012). De cada canción, el antólogo presenta su letra, traducida por él mismo, y las referencias de sus autores y principales intérpretes.
En nuestro exhaustivo recorrido por el libro hemos llegado ya a su capítulo postrero, dedicado a la música creada a partir del año 2000. En dos emisiones consecutivas os ofreceré veintiuno de los temas antologados -diez hoy y once la semana próxima- que, si no son los más representativos de estos años (un criterio siempre subjetivo y discutible), sí son todos excelentes y muy acordes con el clima de sensibilidad y dulzura tan querido en nuestro espacio.
En concreto, en el espacio de este lunes podéis escuchar Life'll kill ya, de Warren Zevon; Another Pearl, de Badly Drawn Boy; Scar, una creación de Joe Henry; el ya clásico de Leonard Cohen, A thousand kisses deep; John Walker's Blues, de Steve Earle, que repite en esta serie; Caterpillar, de Lambchop; Any road, del malogrado George Harrison; Diamonds on the inside, que canta uno de nuestros favoritos, Ben Harper; Gay Messiah, del excesivo Rufus Wainwright; y Magic time, una maravilla de las muchas compuestas por Van Morrison.
Diamantes en el interior. Ben Harper
Conocí a una chica
Que se llamaba Verdad
Era una terrible mentirosa
No podía pasar sola ni un solo día
Pero era incapaz de sentirse satisfecha
Cuando tienes todo
Tienes todo que perder
Se hizo una cama de clavos
Pensando en sacarle un buen partido
Pero tenía diamantes en el interior
Tenía diamantes en el interior
Diamantes
Una vela arroja su luz a la oscuridad
Igual que en un asqueroso mundo brilla una buena acción
Asegúrate de que la fortuna que buscas
Sea la fortuna que necesitas
Dime por qué el primero en pedir
Es siempre el último en dar
Lo que dices y no te crees
Te seguirá a todas partes
Pero tenía diamantes en el interior
Tenía diamantes en el interior
Tenía diamantes en el interior
Diamantes
Como el soldado que permanece bajo el fuego
Cualquier cambio es un alivio
Deja que el nombre del donante permanezca en secreto
Sólo es una generosa ladrona
Pero tenía diamantes en el interior
Tenía diamantes en el interior
Tenía diamantes en el interior
Oh, diamantes
martes, 21 de noviembre de 2017
EL LARGO CAMINO
El programa de Buscando leones en las nubes de esta semana es el segundo dedicado a la década de los 90 del pasado siglo a partir de las canciones recogidas por Alberto Manzano en Antología poética del rock, el libro publicado por la editorial Hiperión.
En la emisión han sonado The long road, de Nusrat Fateh Ali Khan y Eddie Vedder; In your mind, de Johnny Cash; Altar boy, interpretada por Rickie Lee Jones; Devil’s haircut, a cargo de Beck; Home, en la voz de Sheryl Crow; la genial Into my arms, de Nick Cave; el clásico No surprises, de Radiohead; la provocadora Christmas in Washington, del muy militante Steve Earle; Tyranny of beauty, cantada por Pat MacDonald; I see a darkness, de Bonnie Prince Billy; y Use me while you can, del insólito y genial Bruce Cockburn.
La evocadora imagen que acompaña esta entrada es una de las obras más representativas de Dorothea Lange, la excepcional fotógrafa que documentó los efectos de la Gran Depresión norteamericana, con las interminables y desoladas carreteras de Estados Unidos surcadas por infinidad de "parias" en busca de un futuro mejor.
La evocadora imagen que acompaña esta entrada es una de las obras más representativas de Dorothea Lange, la excepcional fotógrafa que documentó los efectos de la Gran Depresión norteamericana, con las interminables y desoladas carreteras de Estados Unidos surcadas por infinidad de "parias" en busca de un futuro mejor.
El largo camino. Eddie Vedder
Lo he deseado tanto tiempo (no puedo quedarme)
Todos los preciosos momentos (no puedo quedarme)
No es que las alas hayan caído (no puedo quedarme)
Pero siento como si me faltara algo (no puedo quedarme)
Todos los hijos e hijas cogidos de la mano
Y su fe derrumbándose
Lo he deseado tanto tiempo
¡Y hoy te deseo tanto!
Hemos hecho el largo camino (no puedo quedarme)
No hace falta decir adiós
A la familia y todos los amigos
Todos los recuerdos girando, girando, girando
Lo he deseado tanto tiempo
¡
Y hoy te deseo tanto!
Los vientos siguen rugiendo
Y el cielo se vuelve gris
El sol ya se ha puesto
Pero volverá a salir otro día
Hemos hecho el largo camino (no puedo quedarme)
No hace falta decir adiós
A la familia y todos los amigos
Todos los recuerdos girando, girando, girando
Lo he deseado tanto tiempo
¡Y hoy te deseo tanto!
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martes, 14 de noviembre de 2017
VIAJANDO LIGERO
En el programa de esta semana continuamos centrándonos en Antología poética del rock, el inagotable libro de Alberto Manzano publicado por la editorial Hiperión, para, a partir de las canciones en él recogidas, cuyas letras traduce el antólogo, adentrarnos en la década de los noventa del pasado siglo, diez años muy fecundos musicalmente -contra lo que pudiera parecer- como comprobaréis en unos minutos a través de los doce temas que he entresacado de la ya estupenda recopilación del autor.
Unas letras que, todo hay que decirlo, no alcanzan, en la mayor parte de los casos, la categoría de “poéticas” con la que el genuino entusiasmo de Manzano parece revestirlas. Desde mi infancia he disfrutado de la música sin entender el significado de las letras -u obviándolo cuando lograba entenderlo- por lo que enfrentarme ahora, en muchas ocasiones por primera vez, con sus enrevesados, crípticos y a menudo insustanciales mensajes no me aporta demasiada “excitación”. Pero la música, pero las canciones… ¡ah, qué maravilla!, ¡cuánta felicidad proporcionan!
Por otro lado, he “purgado” -a fuer de perder representatividad- la muestra de Manzano eliminando las piezas -casi todas muy combativas- que me resultan más agresivas y chirriantes, más abruptas y “discordantes”, menos conformes, por lo tanto, con la atmósfera plácida y sosegada que normalmente envuelve nuestras emisiones. (Y aun así, el resultado es algo más "abrupto" que de costumbre).
En la emisión podéis escuchar algunas muestras del genio artístico de Vic Chesnutt, Brian Eno con John Cale, Nirvana, Elvis Costello, Cowboy Junkies, Rick Ocasek, Sinéad O’Connor, Blur, Pulp, Oasis, Mike Scott y la estupenda voz de Stuart Staples, líder de Tindersticks, que suena acompañada por la también muy sugerente de Carla Togerson. Unos Tindersticks, por cierto -uno de mis grupos favoritos-, que han tenido hasta dos programas monográficos en Buscando leones en las nubes, en los que los “confrontábamos” con la excepcional poesía de Idea Vilariño, y que podréis recuperar en nuestro blog.
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martes, 7 de noviembre de 2017
ALGO POR LO QUE LLORAR
Buscando leones en las nubes, el programa de música y literatura de Radio Universidad de Salamanca, sale a vuestro encuentro una vez más para ofreceros una emisión que esta semana os trasladará a la segunda mitad de los años ochenta del pasado siglo con una selección de canciones de esa época, recogidas de Antología poética del rock, el libro, publicado por la editorial Hiperión, en el que el periodista, poeta y experto Alberto Manzano recopila varios centenares de temas musicales que constituyen lo más relevante de la historia del género, aportando también las correspondientes traducciones de sus letras.
Como hace siete días, son once las piezas que os presento ahora, entresacadas -dejándome llevar por mis particulares preferencias musicales- de entre las repertoriadas por el autor.
Sus intérpretes son Paul Simon, Michelle Shocked, Swans, Tom Verlaine, Suzanne Vega, Talking Heads, Mary Margaret O’Hara, REM, Rickie Lee Jones, K.D. Lang e Indigo Girls, la mayor parte nombres relevantes de la historia reciente del rock.
Hellelil and Hildebrand, the meeting on the turret stairs, la obra maestra de 1864 de Frederic William Burton en la que se recoge la conmovedora despedida de dos amantes que se ven por última vez, ilustra esta entrada. Os recomiendo el entusiasta artículo que sobre el cuadro escribió el genial Jacinto Antón en la edición catalana de El País el pasado 10 de junio.
Por lo que llorar. Mary Margaret O'Hara
Das un paseo
Yo seré tu costado
Tomas mi vida
Yo te daré la mía
Y tú… tú me das algo
Por lo que llorar
Tú estás en mi corazón
Yo estoy en tus manos
Tú me sueltas
Yo te añoro… tú
Tú me das algo
Por lo que llorar
En un apuro
Me escucharás
Ya lo has visto
¿Qué hay que ver?
Habrá un desastre previsto
No estarás a partir de ahora
Pero yo aún te buscaré después de que te hayas marchado
Y tú… tú sabrás hacer algo más
Que llorar
Yo estoy en tus manos
Tú me sueltas
Yo te añoro… tú
Tú me das algo
Ésta es tu roca
Ésta es tu tierra
Coge tu cruz
Que suene la banda
Pero yo aún te buscaré después de que te hayas marchado
Y tú… tú sabrás hacer algo más
Que llorar
martes, 31 de octubre de 2017
JUEGOS SIN FRONTERAS
En las dos temporadas precedentes Buscando leones en las nubes os ofreció sendas series dedicadas a un libro muy atractivo, Antología poética del rock, publicado en 2015 en la editorial Hiperión, en el que Alberto Manzano recoge sus traducciones de las letras de centenares de significativos temas de la historia del género, desde sus inicios a finales del siglo XIX hasta estos primeros años -la antología se detiene en 2012- del XXI.
Tras esas emisiones de cursos anteriores en las que alcanzamos la década de los setenta del pasado siglo, empezamos hoy nuestro recorrido que nos llevará a los ochenta, los noventa y los primeros años de los “dosmil”, con seis programas, dos por década, que nos acompañarán hasta comienzos de diciembre.
Permitidme que, antes de dar comienzo al programa, haga un par de puntualizaciones sobre mi particular selección a partir de la ya reducida antología de Manzano. En primer lugar, resulta obvio señalar que hay miles de canciones que podrían escogerse para presentar una muestra representativa del espíritu de estos años. Alberto Manzano propone las suyas, claro está, que en muchos casos no coinciden con las que para mí resultan más relevantes. Pero no se puede negar su gusto, su buen criterio y su conocimiento musical, por lo que la recopilación final es impecable y los temas elegidos esta noche son, como podréis comprobar en unos minutos, todos fundamentales. No obstante, he de decir también que he eliminado -o dicho de otra manera más leve: no he elegido- aquellas canciones que siendo descriptivas de su época suenan más agresivas, más ásperas, más estridentes para los parámetros en los que se desenvuelve habitualmente Buscando leones en las nubes. No encontraréis, pues, apenas nada de hip-hop, ni de metal, ni de rap, ni de punk rock, estilos poco acordes con mi personal sensibilidad musical. Si están, en cambio, el folk, el country, los cantautores, los experimentos electrónicos o el rock de vanguardia, en piezas, en general, acogedoras y más o menos relajadas.
En concreto, en el programa de esta semana podréis escuchar once temas formidables de la primera mitad de la década de los ochenta interpretados por Peter Gabriel, X, John Cale, Laurie Anderson, John Hiatt, Siouxie and the Banshees, Tom Waits, Kate Bush, Philip Glass con Suzanne Vega, The Smiths y Jackson Browne. Como puede apreciarse, se trata de grandes nombres, auténticos clásicos casi todos ellos, de la música popular del último medio siglo.
martes, 20 de junio de 2017
LLEGA EL DILUVIO
Con la emisión de esta semana cerramos por este curso la serie, que ya ha tenido una primera entrega hace un año y que volverá a reaparecer en el que viene, centrada en Antología poética del rock, un estupendo libro, presentado en 2015 por la editorial Hiperión, un sello clásico en el mundo de las publicaciones de poesía, en el que Alberto Manzano, escritor, periodista, traductor y poeta él mismo, recopila dos largos centenares de canciones escogidas de entre el amplísimo repertorio de la música rock en sus más de cien años de existencia.
En el libro se recogen temas que van desde finales del siglo XIX hasta el más reciente 2012, piezas todas que, unidas por el hilo conductor del rock, hunden sus raíces sin embargo en otros géneros como el blues, el country, el pop, u otros ámbitos musicales de los que se nutre el generoso caudal del rock’n’roll.
La finalidad última de libro es ofrecer una muestra de la riqueza poética que en muchos casos encierra el universo de la más popular de las músicas contemporáneas, a través de las letras de las canciones seleccionadas, que el autor traduce con criterio, En efecto, el rock ha sido con frecuencia una espléndida caja de resonancia de la sociedad, un altavoz que ha permitido transmitir las preocupaciones y las quejas, los anhelos y las reivindicaciones, la sensibilidad y las emociones, los intereses y los sueños, las esperanzas y las frustraciones de varias generaciones de jóvenes que han encontrado en las canciones y en sus a menudo poéticas letras una muy adecuada vía de expresión de sus aspiraciones y su personalidad.
Unidos, pues, por ese aliento lírico, en la emisión de esta semana os dejo diez temas de la última mitad de los setenta en los que, entre la introspectiva voz de los cantautores y los más abruptos mensajes de los rockeros, se vislumbra ya la radical desesperanza del punk y la new wave con la que despuntará la década siguiente y con la que nos encontraremos en otra serie que, como he señalado, se emitirá el curso próximo. Jackson Browne, Neil Young, Steely Dan, Kevin Ayers, Eagles, Elliott Murphy, The Clash, The Cure, Marianne Faithfull y Peter Gabriel que cierra el programa con la magnífica Here comes the flood, uno de sus primeros éxitos en solitario, tras su separación de Genesis.
Peter Gabriel es uno de los pocos grandes nombres de la música popular que aún no ha tenido un programa monográfico en nuestro espacio, una carencia que espero paliar lo antes posible, toda vez que el genial músico británico es, además, uno de mis artistas favoritos.
martes, 13 de junio de 2017
NO ME OLVIDES
Buscando leones en las nubes os invita a esta segunda edición de la serie que desde el lunes pasado estamos dedicando a un libro, Antología poética del rock, que ya centró tres de nuestros programas del curso pasado y sobre el que ahora recaemos, al constituir una fuente inagotable de interesantes saberes.
En él, su autor, el imprescindible Alberto Manzano, recoge dos centenares de canciones que, en su particular criterio, representan lo más destacado y relevante de la música rock en su larga historia que se desarrolla, a lo largo de más de un siglo, desde las postrimerías del XIX hasta estos albores ya bien avanzados del XXI.
Esta semana volvemos a centrarnos en una selección de temas de la pasada década de los setenta, con once canciones de géneros muy diversos, todos girando sobre el universo de rock, como son el pop, la psicodelia y soul, el rock sinfónico y el reggae, el country y la música de raíz. En todos los casos, cada pieza viene precedida de su letra, siempre en la traducción del propio Manzano.
Don Nix, Jim Capaldi, Marvin Gaye, The Kinks, Lou Reed, Tim Buckley, Peter Hammill, Roxy Music, Bob Marley, J.J.Cale y Harry Nilsson, son los intérpretes de las canciones elegidas, casi todas muy representativas, en música y textos, del espíritu de su época.
No me olvides
En invierno
Ten los pies calientes
Abrígate
Y no me olvides
Guarda el recuerdo
Y no malgastes la pólvora
En verano
Junto a la piscina
Rodeado
De luciérnagas
Sé que te añoraré cuando esté solo
Pero también echaré de menos la pensión alimenticia
Por favor, no me olvides
Házmelo fácil sólo un ratito
Sabes que pensaré en ti
Dime que tú también lo harás
Cuando seamos viejos
Y el cáncer invada nuestros cuerpos
No te preocupes por ello ahora
Venga, seamos felices
Porque nada dura siempre
Y yo siempre te amaré
No me olvides
En invierno
Ten los pies calientes
Abrígate
Y no me olvides
Guarda el recuerdo
Y no malgastes la pólvora
En verano
Junto a la piscina
Rodeado
De luciérnagas
Sé que te añoraré cuando esté solo
Pero también echaré de menos la pensión alimenticia
Por favor, no me olvides
Házmelo fácil sólo un ratito
Sabes que pensaré en ti
Dime que tú también lo harás
Cuando seamos viejos
Y el cáncer invada nuestros cuerpos
No te preocupes por ello ahora
Venga, seamos felices
Porque nada dura siempre
Y yo siempre te amaré
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martes, 6 de junio de 2017
AQUALUNG
Hace ahora poco más de un año, en abril de 2016, en Buscando leones en las nubes dedicábamos tres emisiones a Antología poética del rock, un muy interesante libro que publicó la editorial Hiperión en su prestigiosa y ya longeva colección de poesía. Bajo la tutela de Alberto Manzano, escritor, periodista y, en general, experto en música, en el libro se presentan cerca de doscientas canciones muy destacadas y que configuran una significativa “fotografía” de la historia del rock, desde sus inicios en las postrimerías del siglo XIX hasta un reciente 2012, fecha a la que se corresponde el último tema seleccionado. Agrupadas por décadas, de cada pieza musical se ofrece su letra, en su versión original y en la traducción del propio Manzano, así como la referencia de su autor y sus principales intérpretes.
En la serie radiada el curso pasado os propuse, en la primera emisión, una muestra de canciones de las cuatro primeras décadas del siglo XX; en la segunda, el objeto del programa fueron algunos muy conocidos temas de los años cincuenta y la primera mitad de los sesenta; y por fin, en la tercera, sonaron canciones de los últimos años de esa década prodigiosa. En todos los casos, y ante la gran variedad de títulos recogidos por Manzano, opté por elegir aquellos que, siendo representativos de la música de sus respectivas épocas, encajaban mejor en mi particular sensibilidad y coincidían más abiertamente con mis gustos musicales.
Un año después, en Buscando leones en las nubes volvemos a esa obra de referencia para abrir otra breve serie, compuesta por otros tres programas, en la que nos centraremos en los muy prolíficos años setenta, desde unas primeras canciones aún vinculadas al universo sesentero, con las drogas, la guerra de Vietnam y el mundo y los valores del hippismo como ejes principales de sus letras, hasta la música de finales de la década, con el punk y la new wave apuntando ya en el horizonte.
En concreto, en la edición de esta semana suenan once temas, casi todos muy reconocibles y hasta emblemáticos de esos años y además, en el plano personal, parte destacada de la banda sonora de mi primerísima juventud. Sus intérpretes son The Doors, Kris Kristofferson, Joni Mitchell, James Taylor, Cat Stevens, Nick Drake, Led Zeppelin, Jethro Tull, Janis Joplin, David Crosby y Elton John, que ha cerrado el programa con la estupenda Goodbye, un magnífico tema de su excepcional álbum Madman across the water, una obra maestra cuyo vinilo yo “destrocé” -como el Aqualung de Jethro Tull- de tanto ponerlo en aquellos inocentes años de los primeros setenta.
Un Elton John, en esa su primera etapa no tan comercial y prescindible como llegó a ser con posterioridad, que dio discos tan excepcionales como el mencionado o Honky Château o Goodbye yellow brick road, y que se merece -al igual que el inefable Ian Anderson, líder de Jethro Tull- al menos un programa de homenaje en Buscando leones en las nubes, que os prometo para el curso venidero.
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martes, 19 de abril de 2016
ANTOLOGÍA POÉTICA DEL ROCK. CREO QUE HOY VA A LLOVER
Esta semana cerramos la primera parte de la serie que a lo largo de este curso y el venidero vamos a dedicar a Antología poética del rock, un interesante libro publicado hace unos meses en la colección de poesía de la editorial Hiperión. En él, Alberto Manzano, el veterano periodista, poeta, ensayista y, sobre todo, experto en música, ha traducido cerca de doscientas canciones significativas de la historia del rock, empezando en el siglo XIX y llegando en su recopilación hasta 2012, fecha del último tema presentado.
Siguiendo las pautas del libro, en los dos programas precedentes os ofrecía una muestra de canciones de las cuatro primeras décadas del siglo pasado, en la primera emisión, y de los años cincuenta y primera mitad de los sesenta, en la del lunes anterior. Y continuando ese criterio cronológico he entresacado para la presente edición una decena larga de temas de los últimos sesenta, casi todos muy conocidos y descriptivos de una época, la década prodigiosa, que se ve reflejada en ellos, con su abundante caudal de referencias a las drogas, la guerra de Vietnam, el amor libre, la psicodelia y tantos otros “iconos” de aquellos tiempos inocentes.
No obstante, más allá del supuesto valor sociológico de las piezas escogidas, mi propuesta se centra en canciones (Heroin, Suzanne, A whiter shade of pale, While my guitar gently weeps, I think it's going to rain today, Astral weeks, From both sides now, Bad moon rising, Lady Came From Baltimore y Time and love) que a mí me gustan especialmente, optando en todo caso por mi preferencia personal frente a la calidad documental o histórica concreta, por grande que estas sean. The Velvet Underground, Leonard Cohen, Jefferson Airplane, Procol Harum, The Beatles, Randy Newman, Van Morrison, Joni Mitchell, Credence Clearwater Revival, Tim Hardin y Laura Nyro son sus inspirados intérpretes.
martes, 12 de abril de 2016
ANTOLOGÍA POÉTICA DEL ROCK. LOS SONIDOS DEL SILENCIO
Esta semana os ofrezco la segunda entrega de la serie, que se cerrará el lunes próximo en una primera etapa pero que continuará a lo largo de otros muchos programas en cursos venideros, dedicada a Antología poética del rock, el muy sugestivo libro de Alberto Manzano, publicado por la editorial Hiperión, en el que el experto traductor presenta su particular versión en castellano de cerca de doscientas letras de otras tantas canciones -casi todas básicas, indispensables- de los más de cien años de la historia del rock, que es tanto como decir de la música popular, al menos en su ámbito anglosajón, que es el que aflora en la compilación.
Para la edición de hace siete días escogí temas de los años 20, 30 y 40 del pasado siglo, con una excepcional incursión en las última década del XIX. Esta semana y la próxima quiero ofrecer una estupenda muestra de canciones de los 50 y, sobre todo, los 60, elegidas, de entre las antologadas por Manzano, según mis propios gustos y no tanto por su representatividad, de manera que, aunque prácticamente todas las seleccionadas son muy relevantes y significativas de la música que se hacía hace cincuenta y sesenta años, con una inevitable presencia de los grandes nombres de la escena musical de la época, lo son aún más de mis particulares preferencias, de mi propia trayectoria vital e, incluso, si exagero un poco, de mi personalidad.
Así, suenan Lilac wine, de Elkie Brooks; This land is your land, de Woody Guthrie; Heartbreak Hotel, interpretada por Elvis Presley; The long black veil, de Lefty Frizzell, el clásico Spanish Harlem en la voz de Aretha Franklin; Spoonful, de Willie Dixon; Crow on the cradle a cargo de Judy Collins; Early morning rain, de Gordon Lightfoot; y los muy reconocibles Paint it black, de The Rolling Stones, The sounds of silence, de Simon & Garfunkel, Like a rolling stone, de Bob Dylan, y el Everybody's talking que Harry Nilsson interpretaba en Cowboy de medianoche, la película de John Schlesinger que en 1969 dio a conocer a unos muy jóvenes Dustin Hoffman y Jon Voight.
martes, 5 de abril de 2016
ANTOLOGÍA POÉTICA DEL ROCK. PRECIOSOS RECUERDOS
Bienvenidos a este Buscando leones en las nubes que reaparece tras las vacaciones de Pascua, con lo que será el primer programa de una serie que iniciándose en estos tres primeros lunes de abril y continuándose en otras emisiones en los próximos meses va a centrarse en un estupendo libro, publicado hace ahora un año, en marzo de 2015, en la colección de poesía de la editorial Hiperión. Se trata de Antología poética del rock, una voluminosa recopilación de letras de cientos de canciones que a criterio de su traductor, el ubicuo Alberto Manzano, representan lo mejor de la música popular de los últimos cien años.
En la edición de hoy voy a ofreceros, con sus correspondientes letras, dieciséis espléndidos temas, todos los que ha seleccionado el antólogo y traductor de entre la producción musical de las décadas de los 20, 30 y 40 del pasado siglo, con incluso una cala en el XIX, Goodnight Irene, compuesta en 1886. En casi todos los casos he escogido como intérpretes algunos de los sugeridos en su texto por Manzano, buscando, sin embargo, alguna otra opción no recomendada por él cuando me ha parecido más idónea u oportuna con el fin de no incurrir en chirriantes anacronismos, intentando siempre mantener la atmósfera algo añeja de las piezas elegidas (lo cual tiene su inequívoco reflejo en la “crujiente” sonoridad de algunas de las reproducciones) con cantantes cuya biografía se hubiera desarrollado en una época cercana a la de los respectivos temas, en gran medida pertenecientes al blues, al jazz o a un primitivo country. Y así Ma Rainey, Hank Williams, Bessie Smith, Leadbelly, Billie Holiday, Blind Lemon Jefferson, Lil Armstrong, Robert Johnson, T-Bone Walker, Jimmie Rodgers, Sister Rosetta Tharpe, Paul Robeson, Jo Ann Greer, Bob Wills And His Texas Playboys, Merle Travis y Jo Stafford, casi todos nombres míticos de la prehistoria del blues, el jazz, el country y, en consecuencia, del propio rock al que alude el título de la obra, son los protagonistas de esta entrega inicial del ciclo.
Una serie que terminará por este curso con los programas de los dos próximos lunes centrados en las décadas de los 50 y los 60 del pasado siglo. La temporada que viene volveré a ofreceros algunas emisiones basadas en el libro, a partir de temas que van desde 1970 hasta 2012.
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martes, 10 de noviembre de 2015
NEIL YOUNG. HARVEST
Esta semana y la que viene nuestro espacio va a ofreceros dos ediciones monográficas consagradas a celebrar el septuagésimo cumpleaños de uno de los más importantes músicos de las últimas décadas, un compositor y cantante muy versátil, que se ha movido con soltura en los siempre apasionantes territorios del rock, el folk y hasta el country o el blues. Se trata, quizá ya lo habéis adivinado, de Neil Young que el próximo día 12 de noviembre cumple, como ya he señalado, setenta años.
Debo adelantar que yo no soy un especial devoto de Neil Young, de hecho, he seguido su carrera con numerosos altibajos, encadenando momentos de fervorosa exaltación con amplias etapas en las que su producción me resultaba indiferente o incluso irritante. Su vertiente más eléctrica y agresiva, la mayor parte de sus discos con Crazy Horse, su por otro lado loable voluntad de búsqueda y experimentación musical, sus coqueteos con el grunge, su colaboración con Pearl Jam, sus letras, casi siempre cercanas para mí a la ininteligibilidad, nunca me han interesado siquiera mínimamente. No me siento atraído tampoco por la personalidad del Neil Young individuo particular, más allá de su dimensión artística. Nada me dicen la mayor parte de los acontecimientos de su algo extrema existencia, su torturada inmersión en el universo de las drogas, su difícil carácter, su algo arisca presencia en el mundo, sus excentricidades, como su legendaria afición a los trenes de juguete, su devoción por los coches antiguos, su reciente obsesión por las posibilidades creativas de la tecnología. Y sin embargo...
... Y sin embargo, el canadiense está unido -muy agradable, satisfactoria y apasionadamente- a mi vida desde hace más de cuarenta años. Recuerdo mi entusiasmo -hablo de 1970 y 1971- por los discos Déjà vu y 4 Way Street, firmados por CSN&Y, el supergrupo formado por David Crosby, Stephen Stills, Graham Nash y el propio Neil Young. Recuerdo decenas de sus canciones que -en colaboración o, sobre todo, en solitario- han ido apareciendo en diversos momentos de mi vida, punteándola de manera significativa, a partir de esas fechas lejanas. Recuerdo discos como After the gold rush, Comes a time, Harvest moon o Silver & Gold, incluso el reciente Storytone, casi todos ellos muestras de lo mejor de la faceta folk, la más plácida e intimista, las más acústica y delicada, la más melódica y apacible, del infatigable compositor, autor de casi cuarenta discos en su muy dilatada carrera.
Y recuerdo, por encima de todos ellos, Harvest, el LP publicado en 1972 y que yo escuché deslumbrado en aquellos días hasta provocar el desgaste de sus muy frecuentados surcos. Me recuerdo en las rocas de una playa de Vigo un día luminoso de verano, recuerdo a las niñas de mi primera “pandilla” -¿dónde estarán ahora Piúca, Paz, Maite?... ¿qué habrá sido de ellas?-, recuerdo un tocadiscos portátil, a pilas, recuerdo las canciones de Harvest que yo “sabía” de memoria, sin tener idea de inglés, sólo por la repetición reiterada de su letras, unas letras, unos acordes que aún ahora me asaltan cuando vuelvo a escuchar el disco.
Y son esos recuerdos los que quiero evocar aquí en esta primera entrega del homenaje con el que Buscando leones en las nubes celebra las fructíferas siete primeras décadas de Neil Young. En la presente emisión suenan las diez canciones de Harvest, presentadas en su mismo orden y acompañadas de sus letras, unas letras que, como ya he anticipado, no me resultan especialmente atractivas. Os las dejo en versiones variopintas -y no demasiado afortunadas- extraídas de páginas especializadas en la obra de Young. Tres de ellas están inspiradas en las recreaciones del ubicuo Alberto Manzano y están extraídas del libro “Canciones de Neil Young”, que presentó la editorial Fundamentos en 1990.
Y como la duración del ya clásico -más que eso, mítico- disco es muy corta, os dejo, antes de cada tema y de su correspondiente letra, una breve presentación de cada uno de ellos, entresacada de un interesante y muy subjetivo artículo - que con el título de El puto Harvest de Neil Young recoge unas tesis que no siempre comparto- publicado por Manuel de Lorenzo en la revista Jotdown en mayo de 2013.
martes, 25 de octubre de 2011
LEONARD COHEN. MEMORIAS DE UN MUJERIEGO
Con los ecos de la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias correspondientes a 2011 resonando todavía en nuestros oídos, con el rastro de la conmovedora presencia en España de Leonard Cohen impresionando aún nuestra sensibilidad, cerramos la serie que Buscando leones en las nubes ha dedicado a su excepcional personalidad creadora. Han sido en total siete programas, contando los cuatro dedicados al canadiense hace dos años con ocasión de su septuagésimo quinto aniversario y este último que os ofrezco ahora.
Una emisión, esta postrera, que se centra en la relación del artista con las mujeres. Las mujeres, las muchas mujeres, han sido -son todavía- un elemento central de la vida y la obra de Leonard Cohen.
Uno de sus poemarios se titula significativamente Memorias de un mujeriego y entre los poemas en él recogidos se incluyen las letras de algunas de las canciones de un disco titulado, también de un modo esclarecedor, Death of a ladies’man. Al final de esta entrada os dejo las hermosas palabras de una de estas canciones, la que da título al disco y que Alberto Manzano traduce como La muerte del hombre de una dama.Desde esa ‘orientación’ femenina, he recogido para conformar la parte literaria del programa declaraciones y comentarios de Cohen referentes a su vinculación con el sexo opuesto, a la importancia que para el hombre y el artista tiene el contacto con las mujeres, a la seducción, al encantamiento, a la atracción que las mujeres ejercen sobre nuestro personaje. La mayor parte de estas opiniones se incluyen en el librito, breve pero intenso, Palabras, poemas y recuerdos de Leonard Cohen, publicado por Alberto Manzano en la editorial Alfabia, del que ya os hablado en las entradas precedentes.
Todas estas reflexiones se acompañan de once magníficas canciones de Cohen, aunque como resulta obligado en versiones femeninas. Once estupendas voces de mujeres cantando a Leonard Cohen. Comparecen así en la emisión Nina Simone, Judy Collins, Carla Bruni (a la que hemos de felicitar por su reciente ‘sarkoziano’ retoño; y eso pese a que su versión es, a mi juicio, la más sosa de todas las seleccionadas y si se ‘salva’ es gracias a la presencia -escondida pero esencial- del trompetista Till Brönner), Marianne Faithfull, Roberta Flack, Linda Ronstadt con Emmylou Harris, Marissa Nadler, Allison Crowe, Sharon Robinson, Jennifer Warnes y Ane Brun.
Despido esta entrada con un vídeo, para mí muy tierno y emotivo, muy dulce y sensible, que recoge el discurso de agradecimiento de Cohen al recibir, hace sólo unos días, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011. Un discurso en el que, con su atractiva voz -ya sin apenas fuerza, pero igualmente encantadora-, relata sus profundos lazos con España. Os dejo también el enlace al estupendo artículo de Carlos Boyero, este domingo en El País.
La muerte del hombre de una dama
El hombre que ella había querido toda su vida
estaba colgando de un hilo
“Nunca supe lo mucho que te quería”, le dijo.
Se podían contar sus músculos
y su estilo estaba obsoleto.
“Oh, nena, he llegado demasiado tarde”.
Ella se arrodilló a sus pies.
“Nunca veré un rostro como el tuyo
por más hombres que traiga el futuro,
nunca volveré a ver semejantes brazos
ni en la lucha libre ni en el amor”.
Y todas sus virtudes ardían
en aquel humeante holocausto,
mientras ella tomaba
casi todo lo que su amante había perdido.
Ahora el señor de este paisaje
estaba a la vista
con un gorrión de San Francisco
al que predicaba.
Ella hizo señas al centinela
de su alto espíritu religioso.
Dijo: “Haré un sitio entre mis piernas,
te enseñaré la soledad”.
Él le ofreció una orgía
en una habitación de muchos espejos
le prometió protección
por el derrame del útero.
Ella movió su cuerpo intensamente
contra una cuchara de metal con punta,
detuvo los sangrientos rituales
del pasaje a la luna.
Tomó su muy admirado
estado de ánimo oriental,
y la coartada del corazón de la oscuridad
que esconde su dinero.
Tomó su rubia madonna
y su vino de monasterio.
“Este espacio está ocupado
y todo es mío”.
Él intentó una última resistencia
junto a la vía del tren.
Ella dijo: “El arte del anhelo se ha acabado
y no esperes que vuelva”.
tomó su parlamento de taberna,
su gorra, su baile presumido;
se burló de sus modales femeninos
y de su bigote de clase obrera.
La última vez que lo vi a él
se esforzaba por tener
una educación de mujer
pero aún no lo es.
Y la última vez que la vi a ella
estaba viviendo con un chico
que da a su alma un espacio vacío
y a su cuerpo alegría.
Así pues la gran aventura ha terminado,
pero quién se hubiera imaginado
que iba a dejarnos tan vacíos
y tan poco impresionados.
Es como nuestra visita a la luna
o a esa otra estrella:
Creo que no vas a ninguna parte
si quieres ir tan lejos.
Leonard Cohen. Memorias de un mujeriego
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martes, 18 de octubre de 2011
LEONARD COHEN ESPAÑOL
La rúbrica con la que presentamos el programa de esta semana, el segundo de la serie dedicada a Leonard Cohen con ocasión de su designación como Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011, es Leonard Cohen español, porque he elegido canciones de nuestro invitado, como es obvio, pero en las versiones de músicos que o bien son españoles o bien se expresan en castellano en su interpretación de las piezas del canadiense.
Apreciaréis así, si os acercáis a la emisión de ayer, acentos inequívocamente ‘nuestros’, como los de Aute o Ana Belén, Santiago Auserón o Javier Muguruza (que aunque canta habitualmente en euskera aquí interpreta Chelsea Hotel en castellano). Además suena el catalán de Toti Soler, y también escucharéis dicciones mestizas, como la de la mexicano-estadounidense Perla Batalla, o incluso a nuestro inclasificable Enrique Bunbury haciendo en inglés una particular recreación del Who by fire. Todo ello sin contar las interpretaciones en el peculiar idioma del flamenco de Duquende y Enrique Morente, el primero abriendo y el segundo poniendo el colofón al programa. Se trata de una manifestación más, por si no hubiera suficientes, que demuestra cómo la inmensa figura de Leonard Cohen ha seducido a músicos de orígenes y planteamientos artísticos muy diversos, buena prueba de la universalidad de sus creaciones.
Apreciaréis así, si os acercáis a la emisión de ayer, acentos inequívocamente ‘nuestros’, como los de Aute o Ana Belén, Santiago Auserón o Javier Muguruza (que aunque canta habitualmente en euskera aquí interpreta Chelsea Hotel en castellano). Además suena el catalán de Toti Soler, y también escucharéis dicciones mestizas, como la de la mexicano-estadounidense Perla Batalla, o incluso a nuestro inclasificable Enrique Bunbury haciendo en inglés una particular recreación del Who by fire. Todo ello sin contar las interpretaciones en el peculiar idioma del flamenco de Duquende y Enrique Morente, el primero abriendo y el segundo poniendo el colofón al programa. Se trata de una manifestación más, por si no hubiera suficientes, que demuestra cómo la inmensa figura de Leonard Cohen ha seducido a músicos de orígenes y planteamientos artísticos muy diversos, buena prueba de la universalidad de sus creaciones.Los textos que acompañan las canciones continúan la misma tónica que los de hace siete días, esto es, declaraciones, comentarios y opiniones del artista entresacados de dos libros muy interesantes sobre su vida y su obra: Palabras, poemas y recuerdos de Leonard Cohen, publicado por la editorial Alfabia, y Leonard Cohen. La biografía, editado por Libros Cúpula, ambos escritos por Alberto Manzano, el gran experto español en la figura del poeta. Alberto Manzano no sólo ha vertido al español las canciones y los poemas de Cohen (la editorial Edhasa aprovecha para recuperar ahora, con ocasión del premio, las novelas El juego favorito y Hermosos perdedores, aunque no en traducción de Manzano), sino que es responsable también de conciertos y discos en los que músicos españoles homenajean al ídolo hoy premiado. Así, Acordes con Leonard Cohen, es un disco de 2007 (del que he entresacado la mayor parte de los cortes del programa) grabado en vivo, que cuenta con la participación de un elenco soberbio de artistas de nuestro país.
Además, la fecunda relación de Leonard Cohen con España que tanto debe, en mi opinión, a la labor de acercamiento del propio Manzano -más allá del genuino interés del artista, a partir de su temprano descubrimiento de la guitarra flamenca y de la poesía de Federico García Lorca-, es recogida en otro libro del traductor, Leonard Cohen en España,
que incluye numeroso material diverso relativo al vínculo de Cohen con la realidad española, así como las ediciones discográficas y literarias de su obra en España, fotografías y anécdotas de sus conciertos, carteles y cuadernos de gira, y declaraciones de artistas nacionales e internacionales sobre él.
que incluye numeroso material diverso relativo al vínculo de Cohen con la realidad española, así como las ediciones discográficas y literarias de su obra en España, fotografías y anécdotas de sus conciertos, carteles y cuadernos de gira, y declaraciones de artistas nacionales e internacionales sobre él.Alberto Manzano es también responsable de Leonard Cohen en boca de, un estupendo disco recopilatorio, recién publicado, que en el que encontramos versiones de algunas de las canciones más emblemáticas del artista seleccionadas por nuestro hoy ubicuo traductor. Lambchop, Lewis Furey, Jonathan Ritchman o Carole Laure, por citar a algunos músicos que no os he ofrecido en nuestros muchos programas ‘cohenianos’, forman parte del interesante disco.
Por último, en estos días ve la luz también Songs by drawings, un libro precioso con treinta y ocho ilustraciones, realizadas por el dibujante asturiano Alfredo González, de otras tantas piezas de Cohen. Se trata de las treinta y ocho canciones -elegidas por Pedro Tabernero, el editor- que, según indica éste, encierran una mayor sobrecarga sensorial, aquellas en las que su elegante, íntimo, profundo, misterioso, complejo, oscuro y luminoso universo permanece ceremonialmente intacto. El libro es un volumen misceláneo en el que se recogen, además, las impresiones sobre Cohen de Martirio, Aute, Christina Rosenvinge o Javier Rubial, entre otros artistas españoles, un par de sonetos de Joaquín Sabina con el canadiense como centro, y el relato de algunas vivencias de Javier Mas junto al maestro. Javier Mas, como quizá sabréis, es un músico español que desde hace algunos años forma parte del grupo de acompañamiento de Cohen en sus giras.
Una versión española, como es obligado, integra nuestra sección de vídeos esta semana. Ana Belén interpreta Pequeño vals vienés, su recreación del Take this waltz, que Cohen escribió sobre los versos de un poema de García Lorca. Hay en Youtube otra versión de la misma canción de Ana Belén, de mejor calidad (pero que por no sé qué extrañas razones técnicas no es admitida por embedr, la página en la que deposito los vídeos que veis aquí) grabada en la gala televisiva de la Nochevieja de 1998 (¿sería imaginable hoy algo así?).
Leonard Cohen español
Leonard Cohen español
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martes, 11 de octubre de 2011
LEONARD COHEN, PRÍNCIPE DE ASTURIAS
El próximo 21 de octubre Leonard Cohen recibirá el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Con este motivo, Buscando leones en las nubes va a ocupar tres programas en glosar su extraordinaria figura artística. Como quizá recordaréis, hace ahora dos años, cuando Cohen cumplió los setenta y cinco, en Buscando leones en las nubes dedicamos hasta cuatro programas a su obra, cuatro programas en los que escuchamos sus poemas y sus canciones, éstas en su propia voz pero también en las de algunos de sus admiradores que han prodigado las versiones de sus ya clásicas piezas. Os invito a revisitar esas emisiones accediendo a ellas desde esta misma página.
Pues bien, como os digo, en la presente edición y en las de los dos próximos lunes vamos a detenernos de nuevo en el fecundo y singular creador, con tres nuevas aproximaciones a su desbordante personalidad literaria y musical. En relación a esta última faceta, en el programa de esta semana suena el propio Leonard Cohen en su profunda y seductora voz, interpretando cerca de una docena de magníficas canciones no emitidas en las anteriores entregas de nuestros reiterados homenajes al personaje. De la música que integrará los programas venideros ya os iré dando cuenta en lunes sucesivos.
La vertiente literaria del programa discurrirá, en las tres entregas de la serie, en torno a las propias palabras del autor: comentarios y reflexiones de Leonard Cohen sobre sus orígenes familiares, su infancia, sus versos, su música, su obra, los procesos creativos, sus peripecias vitales, las mujeres, su relación con las drogas, el judaismo, sus reiteradas estancias en monasterios zen, sus opiniones sobre el mundo y el futuro de la especie humana. Todas estas declaraciones están entresacadas de dos libros, relativamente recientes, de 2009 el más antiguo, de 2010 el más próximo en el tiempo, que ha presentado el gran experto español sobre la vida y la obra de Cohen, Alberto Manzano, principal responsable también de la introducción y la traducción de sus letras y sus poemas en nuestro mercado editorial. Palabras, poemas y recuerdos de Leonard Cohen, un modesto librito publicado por la editorial Alfabia, y sobre todo, Leonard Cohen. La biografía, que edita Libros Cúpula, son las dos interesantísimas referencias de inexcusable consulta si se quiere conocer al personaje en las que me he basado para completar los textos de los tres programas.
Quiero comentaros brevemente este último libro, en el que Alberto Manzano construye, como el propio título indica, una biografía del canadiense; una biografía escrita por alguien que lo conoce muy bien, pues lleva a su lado, en cierto sentido, más de treinta años, desde 1980 exactamente, compartiendo experiencias con él, viviendo en algunas de sus casas, siguiéndole en decenas de conciertos, traduciendo sus letras y sus libros al castellano, promoviendo iniciativas discográficas y musicales que lo tienen como centro, adaptando sus canciones para que las interpreten músicos de nuestro país.
En definitiva, se trata de un profundo conocedor de la obra y la vida de Leonard Cohen, como demuestran muchas de las páginas del libro, que narran vivencias muy personales e incluso íntimas que sólo alguien muy cercano al protagonista podría conocer. ¿Cómo, si no, puede saberse -por citar un ejemplo- que, en un episodio de su infancia, Cohen hipnotizó y llegó a hacer desnudarse a una de las criadas de su casa?Dos son los aspectos del libro que me interesa resaltaros en esta entrada que ha de ser forzosamente breve. En primer lugar que, pese a lo exhaustivo del planteamiento de la obra, a la ingente información, a los muchos datos, al inabarcable conocimiento que del objeto de su estudio tiene el autor, tras la lectura del libro yo he tenido una cierta -y algo decepcionante- impresión de ligereza, de superficialidad incluso. Y creo que ello es debido, a mi juicio, a que las pretensiones con las que el autor ha encarado su escritura han sido -quizá- excesivas. Dar cuenta en escasas trescientas páginas de toda la existencia y la obra literaria y musical de un personaje tan desbordante, con tanta vida interior, tantas experiencias, tantos libros escritos, tantos discos publicados, tantos conciertos, tantas mujeres, tantos amores, tantas idas y vueltas, tantos países, es tarea poco menos que imposible. Partiendo -como yo presupongo que hace el biógrafo- de esa voluntad de agotar, de completar todas las facetas del personaje, el libro debiera tener mil páginas. Por el contrario, de haber optado por un mero dar cuenta de los aspectos más destacados de su biografía el resultado hubiera sido más ceñido y logrado. Pero así, tal y como se presenta el libro, la sensación que nos queda es, como os digo, la de rapidez, la de fugacidad, años que pasan en un suspiro, acontecimientos que no se explican suficientemente, personas, relaciones, episodios tratados de modo algo apresurado y sólo por encima, discos que se graban, novelas que ven la luz, poemarios que se publican... y todo ello se agolpa en una sucesión poco pausada. En otras palabras, pasan muchas cosas en el libro, muchos personajes, muchos nombres, muchos conciertos, muchos lugares, muchos libros, muchas ideas, muchas declaraciones, muchas canciones, muchos versos... y tras todo ello, claro, conocemos mucho más al personaje, se nos despierta -se nos aviva, para quienes ya lo teníamos- el deseo de profundizar más en una personalidad tan interesante, de adentrarnos en el ser de alguien que aparece revestido en la bastante mitificadora visión de Alberto Manzano de tan atractivos valores, tan ricas vivencias, tan ideales cualidades, tan compleja visión del mundo, pero, a la vez, nos embarga una cierta frustración por haber tenido acceso tan sólo a una leve capa -y no la más profunda- de una existencia que adivinamos, que sabemos, fascinante. Yo me he visto obligado, mientras leía el libro, a buscar en internet (porque desgraciada e inexplicablemente, no se nos ofrece tampoco una bibliografía que permita completar los aspectos de lo leído que hayan estimulado nuestra curiosidad) otras referencias bibliográficas en las que poder agotar la sed despertada por la, por otra parte, estimulante aproximación de Manzano.
Y es que en el libro está -casi siempre meramente apuntado, en algunos casos desarrollado con más exhaustividad- todo, toda una vida, una larga vida que ahora llega ya a los setenta y siete años. Toda una vida desde el punto de vista de sus episodios externos, por así llamarlos: los orígenes familiares, con la emigración a Canadá, en 1869, del abuelo Lazarus desde el pueblo lituano en el que era profesor de la escuela judaica; la muerte del padre, y las segundas nupcias de la madre; los estudios, en la más rígida tradición judía, la Universidad en Nueva York; su temprano descubrimiento de la poesía a través de la obra de Federico García Lorca, una revelación y una compañía constante desde entonces -su hija se llama Lorca-; sus primeros escarceos poéticos y literarios, sus publicaciones de juventud; todos sus libros, con los esbozos y las tentativas, los poemas desechados y los reescritos; todos sus discos, con sus grabaciones y sus descartes, con los músicos que lo acompañaron; muchos de sus conciertos, con, en ocasiones, mención de las canciones, los colaboradores y hasta la descripción, incluso, de episodios vividos en los camerinos; sus coqueteos -en realidad, bastante más que un ligero pasatiempo- con las drogas; su refugio de Hydra, la paradisíaca -en su descarnada y primitiva sencillez- isla griega; sus muchos amigos, poetas y músicos, sus innumerables mujeres -Cohen es un gran seductor-, sus dos hijos; sus muchas influencias literarias y en general, culturales, su vinculación con el judaísmo y con Israel, su conocimiento del budismo y su reclusión durante años en un monasterio zen; el último revés de la fortuna con la millonaria estafa de su representante que le obligó a salir de nuevo a la carretera, en una interminable serie de conciertos, a punto de cumplir los setenta y cinco años.
Pero cuando hablo de esa pretensión de totalidad del libro, me estoy refiriendo a un todo que es también, y sobre todo, lo más íntimo, el alma -a menudo torturada- del ser humano, de un ser humano complejo y sensible, solitario y depresivo, lúcido y rebelde, inteligente y genial. Por el libro desfilan todas las preocupaciones de Leonard Cohen, y lo hacen, y éste es el segundo elemento que quería comentaros para cerrar mi breve recomendación, en una fecunda y muy valiosa -desde mi punto de vista el aspecto más interesante del libro- imbricación de vida y obra, de la experiencia personal y la producción artística del personaje. El desbordante conocimiento que Alberto Manzano tiene de ambas, le permite, de un modo muy logrado, integrar, interrelacionar de continuo los episodios vividos por el cantautor con sus poemas, con fragmentos de sus novelas, con las letras de sus canciones. Y ello, ya de por sí extraordinariamente atractivo y esclarecedor, unido además a la constante aparición -a lo largo de las páginas del volumen- de las propias declaraciones del canadiense, algunas ya publicadas pero otras muchas -las más- fruto, creo intuir, de esa relación amistosa que el autor y el poeta mantienen desde hace décadas, lo que le habrá, sin duda, permitido, sondear sus opiniones, registrar sus anhelos más íntimos, acceder a sus más profundas convicciones; esa unión, os decía, de vida, canciones, poemas, novelas y opiniones convierte este Leonard Cohen. La biografía en un más que notable libro, una lectura interesante y muy sugestiva, aunque -lamentablemente- sólo sea a modo de una primera aproximación al ingente y, al parecer, ilimitado universo de este deslumbrante canadiense que es objeto estos días del reconocimiento del Premio Príncipe de Asturias de las Letras. No deberíais dejar de leerlo, a poco que estéis interesados en conocer mejor a este esencial representante de la cultura occidental de los últimos cincuenta años.
Os dejo, en la sección de vídeos, The night comes on, una de las estupendas canciones de Leonard Cohen. Os ofrezco también su letra, un precioso poema. Alberto Manzano nos presenta La noche va avanzando, ésa es su traducción, como uno de los textos más autobiográficos que jamás haya escrito Cohen, con referencias explícitas a su madre, su padre, su esposa y sus hijos, y algo más veladas a la guerra de los Seis Días o a los conflictos espirituales entre el mundo interior y el exterior del poeta.
La noche va avanzando
Fui al lugar donde sabía que ella me esperaba
bajo el mármol y la nieve.
Le dije: “Madre tengo miedo, hay truenos y rayos;
sé que no podré hacerlo solo”.
Ella me dijo: “Yo estaré contigo, mi chal te envolverá,
mi mano sobre tu cabeza cuando te vayas”.
Y la noche avanzaba; era una noche muy tranquila;
quise que no acabara nunca,
pero ella me dijo: “Vuelve, vuelve al mundo”.
Estábamos luchando en Egipto cuando firmaron un pacto
según el cual nadie más debía morir.
Hubo un terrible sonido y mi padre cayó
con una terrible herida en el costado.
Me dijo: “Intenta seguir, coge mis libros, coge mi pistola,
y recuerda, hijo mío, cómo mintieron”.
Y la noche avanzaba, era una noche muy tranquila;
me gustaría decir que mi padre estaba equivocado,
pero no pienso mentir a los jóvenes.
Nos encerramos en la cocina; me dediqué a la religión,
preguntándome hasta cuándo se quedaría ella.
Necesitaba tanto no tener nada que tocar:
siempre he sentido esa codicia.
Pero mi hijo y mi hija salieron del agua gritando:
“Papá, nos prometiste que ibas a jugar”,
y me llevaron con ellos para darme una sorpresa:
“Papá, no mires, papá, tápate los ojos”,
y se escondieron, se escondieron en el mundo.
Ahora ando buscándola siempre, perdido en esta vocación,
diciendo: “¿Cuándo me llamará? ¿Cuándo volverá?
¿Qué debo preparar?
Entonces ella se inclina ante mi anhelo, como un sauce, como una fuente,
permanece en el aire luminoso.
Y la noche avanza, es una noche muy tranquila;
me acuesto en sus brazos y me dice:
“Cuando me haya ido, seré tuya para una canción”.
Cantan los grillos, suenan las campanas vespertinas,
el gato está dormido, hecho un ovillo en la silla.
Iré al bar de Bill, hasta ahí puedo llegar,
y ver si aún están mis amigos.
Sí, ¡y ésta es la salud de los pocos que te perdonan lo que haces,
y los menos a los que ni siquiera les importa!
Y la noche avanza, es una noche muy tranquila;
quiero ir al otro lado, quiero volver a casa,
pero ella me dice: “Vuelve, vuelve al mundo”.
Leonard Cohen, Príncipe de Asturias
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