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martes, 27 de octubre de 2015


TODOS DUERMEN EN LA COLINA. ANTOLOGÍA DE SPOON RIVER 
 
Este año 2015 se cumplen cien de la publicación de un clásico de la poesía estadounidense y, por extensión, universal. Se trata de Antología de Spoon River, la obra maestra de Edgar Lee Masters, y a ella vamos a dedicar dos ediciones en Buscando leones en las nubes, la de esta semana y la de dentro de siete días. En el blog de mi otro programa en Radio Universidad, Todos los libros un libro, tendréis a partir de pasado mañana una extensa reseña de la obra de la que os adelanto aquí algún fragmento a modo de breve presentación.
 
Edgar Lee Masters da voz, en su recopilación, a cerca de doscientos cincuenta personajes originarios de Spoon River, un pueblo ficticio, aunque basado en su lugar de origen, Lewiston, efectivamente bañado por el río Spoon, en Illinois. Quienes hablan son hombres y mujeres que ya han fallecido y permanecen enterrados en el cementerio local, en La colina, The hill, que da título al primer poema de la serie y que será también el primer texto que aparece en la emisión. Este carácter “mortuorio” de la obra explica también su aparición radiofónica en estas fechas, cercanas ya al Día de Difuntos.

En realidad, y tal y como aparecerá en mi crítica del próximo miércoles, lo que nos encontramos en el libro son los epitafios de estos ciudadanos, el texto que figura en sus lápidas mortuorias y en el que los hablantes se presentan, muestran aspectos significativos de su existencia, desvelan secretos que habían permanecido ocultos, se rebelan contra la visión convencional o consabida de sus personalidades, confiesan sus miserias o las de sus conciudadanos, acusan o se vengan de manera póstuma de quienes les han dañado o perjudicado en vida, gritan, suspiran, protestan, ironizan, se indignan, dialogan entre sí, insultan, denuncian, profieren alegatos o refutan lo que consideran enfoques subjetivos y parciales de sus vecinos. Escuchamos, pues, las voces de los muertos dirigidas a nosotros, los aún vivos, y al resto de los pobladores de Spoon River, y en ellas, en la libertad que deriva de lo inexorable de su acabada condición, detectamos los diversos registros de la inteligencia, la sentimentalidad y la emoción humanas, lo que convierte a Antología de Spoon River en un microcosmos que refleja la esencia de la naturaleza humana: la rabia, el sarcasmo, la ternura, la pesadumbre, el lamento, la amargura, el amor, la desesperación, la nostalgia, el dolor, la esperanza, la impotencia, la melancolía, la denuncia, el odio, los celos, la tristeza...
 
Entre ambas emisiones serán veintisiete los poemas ofrecidos, que aparecerán entre piezas de blues de Chicago, pues aunque hay algunas estimables recreaciones musicales de la obra de Masters con orígenes diversos y en diferentes géneros, he considerado que siendo Illinois el estado al que pertenece el pueblo en el que se basa la antología, siendo Chicago su capital y el lugar en que pasó gran parte de su vida el propio Edgar Lee Masters, y siendo el blues un género que, a mi juicio, se aviene de maravilla con el clima que respira la obra, mi elección resulta la más adecuada para poder disfrutar simultáneamente de textos y canciones. Robert Johnson, Junior Wells, Valerie Wellington, Willie Dixon, Muddy Waters, Lurrie Bell, Sonny Boy Williamson, Buddy Guy, Howlin’ Wolf, Jimmy Cotton, Otis Rush, Big Walter Horton y Jimmy Rogers integran la banda sonora del programa de esta semana.

Una espléndida foto de William Willinghton que recrea el universo de Spoon River complementa esta entrada.

martes, 26 de abril de 2011


AL FIN HAS CONSEGUIDO QUE ODIE EL BLUES

La primera emisión ‘oficial’ de Buscando leones en las nubes después de Semana Santa está consagrada al blues. Y como el brusco ‘desembarco’ en las obligaciones académicas no me deja tiempo más que para perpetrar un simulacro de introducción, aligero estas palabras y me remito a lo explicado en la propia presentación del programa. Así, os anticipo que si decidís adentraros en esta edición con la que abrimos el trimestre podréis disfrutar de los poemas de Javier Cánaves, un escritor mallorquín, joven, galardonado en su momento con el decimooctavo premio de poesía Hiperión, el correspondiente al año 2003, por su obra Al fin has conseguido que odie el blues, de la que he extraído todos los textos del programa. Os aconsejo, para saber más del autor, que visitéis su blog, Tu cita de los martes, en el que podréis encontrar infinidad de motivos interesantes de reflexión, referencias a otros poetas, y todos los temas habituales del autor.

Y he escogido a Javier Cánaves como protagonista del programa, además de porque sus versos siempre me han interesado, porque el título de su libro hace referencia al blues, y ya llevaba tiempo pensando que ese género musical debiera tener una emisión monográfica. Recordad que hace unos años, cuando Obama accedió a la presidencia norteamericana hubo un par de programas conmemorativos del evento, y en uno de ellos, el blues femenino, el blues interpretado por mujeres, fue el protagonista principal. Blues, pues, en el Buscando leones en las nubes de esta semana, extraordinarias piezas de blues, debidas todas a algunos clásicos del género. Tengo decenas de discos de blues, blues de Chicago, blues del Mississippi, blues africanos, blues de las primeras décadas del siglo pasado, blues modernos, blues eléctricos, acústicos, cercanos al country, lindantes con el jazz, blues redundantemente negro, blues interpretado por blancos, blues con guitarra, con armónica, con piano, con bottleneck, blues tristísimo, blues doliente, blues reivindicativo, blues nostálgico, blues euforizante, blues abiertamente sexual. Como podéis imaginar, elegir una decena de canciones -ni eso, los poemas leídos son bastante largos-, ocho escasas piezas entre tanta diversidad y tantas maravillas se anunciaba, a priori, como una tarea ciertamente complicada, de modo que al final he optado por escoger -sin ninguna pretensión representativa- casi al azar algunos excelsos representantes del género, exclusivamente afroamericanos (no sé por qué consiento la expresión políticamente correcta, quizá, esta vez, por economía del lenguaje: por no decir músicos estadounidenses de raza negra) y excluyendo de modo consciente a las mujeres, que ya habían protagonizado aquel programa que comenté con anterioridad. De modo que podréis recrearos con unas piezas espléndidas debidas a la genialidad de unos cuantos clásicos del género, que han dejado ya una huella imperecedera en la historia de la música: John Lee Hooker, Junior Wells, Albert Collins, T-Bone Walker, Skip James, B. B. King, Muddy Waters y Willie Dixon, todos imprescindibles en cualquier selección, incluso en una como esta, tan reducida y apresurada.

Para la sección de vídeos he querido mantener la misma tónica de comodidad (mía) y de excelencia (de los artistas escogidos) y os presento a los mismos ocho protagonistas de la emisión en otras tantas piezas, diferentes a las que sonaron en la radio. Espero que disfrutéis de la a mi juicio fantástica selección.




Al fin has conseguido que odie el blues

martes, 27 de enero de 2009

BLUES

El segundo programa que Buscando leones en las nubes dedica a la celebración de la llegada de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica tiene también como eje central, al igual que la semana pasada, a Langston Hughes. Y esta elección viene motivada porque se trata de un poeta también norteamericano, también negro, y porque en el ámbito de la literatura ha podido desempeñar -forzando un poco la analogía- un papel similar al que el joven político estadounidense juega en la política. Un autor que en sus poemas ha recogido temas como la reivindicación social, la queja por la discriminación racial, el lamento por la injusticia y la explotación, por la inhumana esclavitud a la que fueron sometidos los negros en Estados Unidos durante tantos años; todas esas injusticias, todas esas atrocidades, todas esas discriminaciones, todas esas desigualdades que esperamos ver para siempre arrumbadas en el rincón más oscuro de la Historia gracias al esperanzador mandato de Obama.

Langston Hughes es, sin duda, el más destacado de los poetas estadounidenses de color, y sin duda también uno de los grandes nombres de la literatura norteamericana en general, comparado por los expertos con Walt Whitman o Emily Dickinson. Un poeta que constituye una de las expresiones más genuinas de su raza, una de las voces más representativas del padecimiento del negro permanentemente sojuzgado, del sufrimiento de un pueblo -la raza como patria- excluido, perseguido. Langston Hughes nació en 1902 en un pueblecito de Missouri y falleció en Nueva York en 1967. En los años treinta del pasado siglo fue traducido al español por Jorge Luis Borges, nada menos. Mantuvo en vida un muy intenso vínculo con España, pues fue correponsal en nuestro país durante la Guerra Civil y aquí conoció y trató a Miguel Hernández, Rafael Alberti o José Bergamín, entre otras figuras destacadas de nuestras letras. También tradujo a García Lorca al inglés y era un entusiasta del flamenco, siendo admirador incondicional de La niña de los peines.

Los poemas que han salido al aire en estas dos emisiones de Buscando leones en ls nubes han sido extraídos de una excelente antología, titulada, significativamente, Blues, y publicada en una cuidadísima edición por la editorial Pretextos en 2004, siendo la responsabilidad de la selección y la traducción de Maribel Cruzado, que también escribe un largo y muy interesante estudio introductorio.

Dos son las vertientes de la obra de Langston Hughes que constituyen su principal contribución a la Literatura, por las que es fundamentalmente recordado y que están recogidas de modo muy certero en título del libro. Por un lado, sus poemas giran, con un tono subyacente de pesar y de protesta, de queja y añoranza, sobre los temas principales del sufrimiento, el dolor, la miseria y la desgraciada peripecia de su raza, la afirmación de la negritud, el deseo de integración racial y social. Por ello, es un acierto ese título para la antología de sus poemas porque es el blues un género con el que la raza negra ha cantado durante siglos su terrible existencia, sus inhumanas condiciones de vida, su desgracia y sus aspiraciones, su realidad lacerante y sus ilusiones frustradas, su desesperación y también su esperanza. Esta primera vertiente, más combativa, más beligerante, podríamos decir, fue recogida en los poemas leídos en la emisión de hace siete días.

Por otro lado, aparte del interés, del sentido, de la emoción, del ‘mensaje’ que en sí mismos puedan transmitir los poemas de Langston Hughes, la obra de este gran poeta negro es significativa -y ello es quizá su mayor aportación a las letras estadounidenses- por la imbricación de la música negra en sus textos, por su intento de conciliar los lenguajes del blues o del jazz, sus ritmos, sus temas, el desengaño amoroso, el sexo, la muerte, la reivindicación, la protesta racial, con el texto poético. En los versos de este segundo programa la palabra poética de Langston Hughes nos habla de música, tanto de un modo directo, en poemas en los que los cabarets, los clubs de jazz, las bailarinas y los músicos negros son los protagonistas, como de un modo indirecto, en versos que suenan como la música, versos en los que podríamos decir que el poeta canta como las lánguidas melodías, las notas melancólicas, la indecible tristeza y la sufriente intensidad del blues. Poemas, pues, con ritmo de blues, con la cadencia de las piezas con las que sus antepasados y también sus contemporáneos cantaban su persistente pena en las plantaciones de algodón, en los ingenios esclavistas del sur, en las calles de Harlem, en las hirvientes noches de los populosos barrios negros en tantas urbes norteamericanas. El propio Langston Hughes escribió: No soy sureño y los campos de algodón sólo los he visto desde la carretera, pero la vida del negro es tan dura en las calles de Broadway como en la tierra de donde surgió el blues.

Y para acompañar tan musicales poemas, era imprescindible, como parece evidente, la música del blues, algunas canciones desgarradas pertenecientes ese género intenso y emotivo. Para elaborar el programa escuché cientos de canciones, espigué decenas de antologías, para acabar escogiendo una mezcla de cantantes clásicas de blues, algunas nacidas en el siglo XIX, con jóvenes representantes del género, en una muestra que pese a no ser suficientemente representativa, porque es imposible condensar en poco menos de una hora más de cien años de tradición, sí es, al menos, a mi juicio, muy interesante y variada. Y así, en el programa pueden escucharse piezas de blues, de intérpretes, todas mujeres, todas de raza negra, todas excelentes, nacidas entre 1894, la más antigua, y 1972, la más joven. Por orden de aparición han sonado Vera Hall Ward, Etta James, Memphis Minnie McCoy, Shemekia Copeland, Ella Mae Morse, Alberta Hunter, Algia Mae Hinton, Bessie Smith, Dinah Washington, Precious Bryant, Mae Glover, Trixie Smith, Billie Holiday y Beverly ‘Guitar’ Watkins.

He querido también que en estas emisiones se escuchara la voz, la voz auténtica (no sólo en sentido metafórico) de Langston Hughes. Dejo aquí un vídeo en el que el propio poeta recita, de un modo profundo y conmovedor, uno de sus poemas mayores, Weary Blues, con un fondo de imágenes de frenética vida nocturna, tórridos cabarets, elegantes music-halls, alegres orquestas de jazz, cantantes eufóricos y serpenteantes bailarines.





Langston Hughes. Blues