ANDRÉS TRAPIELLO. QUIZÁ YA SÓLO SEA LO SOÑADO
Mis muchas exigencias profesionales me impiden dejaros hoy una entrada bien nutrida (del estilo de las acostumbradas aquí, y cuya lectura os saltáis habitualmente entre refunfuños por la insoportable pesadez de su autor).
Os diré tan sólo, por lo tanto, para presentar la emisión de esta semana, que ella constituye la continuación de la de hace siete días. De nuevo, pues, Andrés Trapiello en Buscando leones en las nubes aunque en esta ocasión es su vertiente poética (explícitamente poética, diría, en tanto lo lírico impregna toda su obra, sea cual sea el género en el que se desenvuelva) la que protagoniza el programa. Os ofrezco una docena de bellísimos poemas de Andrés Trapiello, poemas, como todos los suyos, llenos de emoción, clásicos, sencillos, elegíacos, intimistas, modestos pero intensos, recogidos y tranquilos, poemas con un tono un algo antiguo, con la ligera tristeza que siempre aporta la pátina del tiempo, poemas que hablan de las estaciones y del paso de los años, de flores y de pájaros, de la yedra y las encinas, de las estrellas, del amor sosegado, del sueño y de la muerte, de la amistad, de la melancolía, de la vida.Para acompañar la lectura de los poemas he vuelto a insistir en música interpretada por mujeres, con la intención de crear una atmósfera placenteramente femenina en la emisión. Y así, han sonado algunas preciosas canciones en las voces de Sade, Cortney Tidwell, Sophie Zelmani, Patty Griffin, Dianne Reeves, Kathryn Williams con Neill MacColl, Melody Gardot, Ida Sand, Sara Tavares, Leonor Watling al frente de Marlango, Skye Edwards y Sally Doherty.
En el apartado final dedicado a los vídeos, apoteosis sadiana. Siete actuaciones en directo grabadas entre 1984 y 2001, algunas de sus mejores canciones. No he podido encontrar ninguna muestra de su impresionante último disco, el excepcional Soldier of love, más allá de su primer sencillo, del mismo título, que no es, para mi gusto, su mejor pieza y con la que, sin embargo, cerramos la sección. Dejadme deciros para terminar que Sade es una de las cantantes que más me han gustado desde siempre. Recuerdo (intuyo vuestra queja, lo sé, veis avecinarse una batallita más del abuelo Cebolleta) un viaje de miles de horas en un incomodísimo tren (era 1984 o 1985, quizá 1986, no recuerdo con exactitud) para llegar a Barcelona a un concierto increíble de la diosa (exagerando) en una discoteca entonces de moda. ¡¡Cuánto tiempo ha pasado!! ¡¡Qué mayor es ya uno!!
Andrés Trapiello. Quizá ya sólo sea lo soñado