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lunes, 6 de julio de 2020


RAYMOND CARVER Y TOM WAITS 

A lo largo de los más de veinte cursos de Buscando leones en las nubes el espació ha dedicado varias emisiones -creo que un total de ocho- a Tom Waits, uno de mis músicos favoritos. 

Vuelvo a traer aquí los dos primeros, emitidos en mayo de 2007, que en los que el excepcional músico de Pomona (California) comparte protagonismo con el también extraordinario cuentista y poeta Raymond Carver. Ambos programas recogen canciones de entonces último (triple) álbum de Waits, Orphans. De Raymond Carver podréis escuchar poemas de su antología Todos nosotros, publicada aquellos días por Bartleby Editores. 

A mi juicio, tal y como señalaba en la presentación de las emisiones, en la vida y la obra de los dos artistas hay muchos paralelismos: comparten existencias rotas, peripecias vitales borrascosas, permanentes inestabilidades personales y profesionales, brutales inmersiones en las devoradoras fauces del alcohol, fracasos sentimentales, bancarrotas, peligrosos coqueteos con los márgenes de la sociedad, y una cierta complacencia en el descenso a los abismos de la degradación humana, la soledad y la desesperanza. En ellos hay también, sin embargo, la búsqueda del sentido, el intento del amor liberador, el deseo, el sueño de una existencia pacífica y realizada. Y en ambos casos, en las obras de ambos, hay pasión, intensidad, emoción, lucidez, belleza y verdad, estremecedora belleza y descarnada verdad. 



No perdí esta vez

Sentirme amado sobre la tierra

martes, 22 de diciembre de 2009


TOM WAITS. LA ELEGÍA DEL VOLCÁN

¿Cuántos músicos pueden ofrecer un repertorio en el que haya, al menos, cuarenta canciones de tal entidad que constantemente se hagan versiones de ellas y todos los grandes nombres (y también los menos destacados) del universo musical las interpreten y las recreen una y otra vez? Muy pocos: los Beatles, Bob Dylan, quizá los Rolling Stones, puede que Bowie o Van Morrison, sin duda Leonard Cohen, algunos escasos elegidos más… y Tom Waits. Con el programa de esta semana suman cuarenta y tres (en realidad cuarenta y dos, Downtown train ha sonado dos veces, la última para dar cabida a una versión española, como más abajo os contaré) las diferentes piezas del genial artista californiano (escritas, casi todas, en colaboración con Kathleen Brennan, su mujer) que han visto la luz en las cuatro emisiones de la serie que hoy finaliza y que en Buscando leones en las nubes hemos dedicado a su inmensa figura con ocasión de su sexagésimo cumpleaños. Veronica Mortensen, los catalanes de la J. Teixi Band (junto con Los Hermanos Dalton, de los que conozco también una interpretación de Downtown train, y Bunbury, al que le he escuchado Broken bycicles, son, que yo sepa, las únicas muestras de la acogida de la obra de Tom Waits en los cancioneros de músicos de nuestro país), James Taylor, Alex Chilton, Marianne Faithfull, Nancy Griffith, Jack Ingram y Valerie Carter nos ofrecen sus estupendas versiones (muy distintas en estilos, del jazz al country, del rock de garaje al blues) en este programa postrero. Un programa que, como es natural, no podía terminar sin escuchar una vez más la voz, la genuina, la inclasificable, la destrozada y la, sin embargo, intensa voz de Tom Waits (hace casi treinta años, en un juego recurrente, yo ponía en mi casa sus primeros vinilos a amigos y conocidos, que no sabían de la existencia del músico, y siempre, sin excepciones, todos imaginaban que tras esa voz rota se escondía un cantante negro, de mucha edad -tirando a viejo-, presumiblemente orondo y seguro que envuelto en sudor. La sorpresa, cuando tras la escucha les mostraba las carátulas y descubrían a un joven -en esos primeros discos no llegaba a los treinta años- que era además blanco y escuálido y esquivo y desharrapado, era mayúscula). De modo que he encadenado algunas canciones escogidas de entre diversas actuaciones en directo para despedir la emisión y la serie. Esta opción, la de escuchar a Waits en sus conciertos, resulta muy oportuna, además, porque estos días se presenta el disco Glitter and doom, grabado en vivo, y que recoge algunos momentos significativos de su última gira mundial en 2008.

Y es precisamente esta gira de 2008, que lo trajo a España, la que está presente detrás del texto que acompaña las canciones del californiano. He leído en el programa, entre las versiones de sus piezas, un artículo magnífico de Carlos Boyero publicado en El País el 11 de julio de 2008 con el título de La elegía del volcán. El texto, apasionado y sincero, emotivo y conmovedor, refleja los sentimientos de su autor ante la tardía llegada de Tom Waits a España en unos conciertos a los que el crítico no podría asistir por encontrarse enfrascado en sus habituales quehaceres profesionales, esos que, como de costumbre, lo llevan a distintos festivales cinematográficos por todo el mundo. Carlos Boyero, con el que comparto adscripción generacional, además de bastantes opiniones y no pocos puntos de vista, recrea en su breve artículo, a la manera de una escueta crónica de esa generación común, la pequeña historia musical de todos aquellos que, nacidos en torno a los cincuenta y sesenta del siglo pasado, hemos amado la música desde muy jóvenes y hemos encontrado en ella, en el rock, en el pop, en la música progresiva, en los cantautores, una forma de mostrar nuestra diferencia, de manifestar nuestra identidad rebelde, de expresar nuestra sensibilidad, ahogada por los estrechos límites de aquellos oscuros años del tardofranquismo. Los referentes de Carlos Boyero en ese terreno que mezcla música y experiencia vital (los primeros conciertos de los Rolling Stones, la llegada de Bob Dylan a España, las decenas de bandas escuchadas en el Rock-Ola, y tantos otros, entre ellos la versión más intensa y menos estrambótica del propio Tom Waits) son los mismos que los míos. Las sinceras palabras de su crónica rezuman verdad, algo de nostalgia, mucha experiencia auténtica, mucha vida vivida, gozada, disfrutada con intensidad, también algo de sufrimiento y dolor. Constituyen, en cualquier caso, además de, como digo, una muy fiel crónica generacional, un inmejorable homenaje a nuestro admirado Tom Waits (una admiración sin fanatismos, sin adhesiones ciegas, con las tristes cautelas, con la prudente distancia que desgraciadamente -quizá- pone la edad).

Y los vídeos, claro, tenían que recoger también las múltiples facetas de Waits en directo. He escogido algunas muestras de sus actuaciones, tanto en esta última gira (de la que hay muchos testimonios filmados, pero casi siempre de baja calidad) como de otras intervenciones en programas de televisión y shows varios. En primer lugar, escucharemos All the world is green, grabada en 2002 en el recurrente programa (aparece con frecuencia en el blog) de David Letterman; la interpretación va acompañada de una larga entrevista con el famoso (y últimamente controvertido) comunicador en la que Waits demuestra sus capacidades humorísticas. Luego, Innocent when you dream, quizá la canción que más me gusta de las suyas, en una insospechada versión registrada en San Remo (no en el festival, obviamente), en 1986. En tercer lugar lo vemos en una actuación más reciente, en Houston en 2008, cantando Tom Traubert’s blues, también llamada Waltzing Matilda, con su extraordinaria melancolía y su inmensa emoción. De su colaboración con el Kronos Quartet, que dio lugar a un disco magnífico de 2003, rescato una maravilla, Cold, cold ground, que ya ha sonado en el programa. Otra canción preciosa, You can never hold back spring, se escucha -en un vídeo de muy mala calidad, pero que, pese a ello, permite apreciar la belleza de la pieza- en un concierto en Buenos Aires en 2007. Y para cerrar, metidos como estamos en las navidades, su desoladora Christmas card from a hooker in Minneapolis, arropada por su también tristísima versión de Silent night (nuestra Noche de paz…). Se trata de un concierto antiguo (de hace veinte años, como mínimo, pienso), aunque desconozco la fecha y el lugar, pero en cualquier caso muy apropiado, como os digo, para estas fechas. Con él despido Buscando leones en las nubes por este 2009. Espero que hayáis disfrutado de nuestras emisiones y de los cientos de canciones y vídeos y textos ofrecidos en los programas y en el blog. A la vuelta de las vacaciones, en enero, retomaré el pulso normal de esta página, aunque si me resulta posible os ofreceré antes alguna edición antigua del programa. En cualquier caso, el lunes 11 de enero vuelve a las ondas, y por lo tanto, también aquí, Buscando leones en las nubes con una nueva oferta de música y literatura que espero pueda resultar de vuestro agrado. Muchas gracias por vuestro amable seguimiento a lo largo de este año. Pasad unas felices fiestas y disfrutad de las vacaciones (quienes las tengáis). Confío en que se cumplan vuestros mejores deseos para este próximo 2010 (siempre que no supongan la desaparición del blog, que vaya usted a saber, puestos a desear… de todo habrá…).




Tom Waits. La elegía del volcán

martes, 15 de diciembre de 2009


TOM WAITS. SOY UN VIEJO GRUÑÓN

El tercer programa consecutivo que Buscando leones en las nubes dedica a Tom Waits con ocasión de su sexagésimo aniversario vuelve a incidir en las pautas marcadas en los dos anteriores: declaraciones del californiano recogidas del interesante libro Tom Waits: conversaciones, entrevistas y opiniones, publicado por la editorial Global Rhythm y en el que el periodista norteamericano Mac Montandon presenta varias decenas de entrevistas con el singular cantautor norteamericano, hilvanadas con algunas de las magníficas canciones de Waits (escritas, casi todas, en colaboración con su mujer, Katlheen Brennan) que suenan en las voces de algunos de sus más rendidos admiradores, dispersos por el mundo entero. Fijaos en la variedad y en la riqueza, en la calidad y en lo heterogéneo del elenco de artistas que presenta esta semana Buscando leones en las nubes: del mundo de la ópera procede Anne Sofie von Otter, cantando Take it with me en el disco grabado con el legendario Elvis Costello, figura del pop-rock (si es que su genialidad permite que se le encasille en algún género). Desde los territorios del country llegan un clásico, Willie Nelson y otra gran figura, Kimmie Rhodes, juntos en una magnífica Picture in a frame. Otra de las mejores canciones de Tom Waits, Innocent when you dream, aparece en la versión de Lana Lane, una intérprete de rock progresivo, al parecer, con influencias metálicas y algo góticas, y a la que no conocía hasta que apareció en mi búsqueda de canciones para el programa. Viktor Laszlo es el nombre artístico (tomado de la película Casablanca: así se llamaba el marido de Ingrid Bergman en el film) de Sonia Dronier. Es una cantante francesa (yo la recuerdo, muy guapa -con perdón-, en Boom, boom, una película, su única película, creo, dirigida por Rosa Vergés hace veinte años). En el programa lleva a cabo la interpretación más ‘waitsiana’ de toda la emisión, no en vano suena en ella la voz del propio Waits: una algo dislocada pero estupenda Lowside of the road. A continuación aparece una rareza, Pascal Fricke, que recrea con su guitarra clásica una delicadísima gema, You can never hold back spring. Caroline Henderson, cuyo trayectoria musical se desenvuelve en los ambientes del jazz, canta Nobody, otro clásico. Christmas card from a hooker in Minneapolis (muy apropiada para la época, ahora que hasta Bob Dylan presenta su preceptivo disco de villancicos) suena en la versión de la cantautora norteamericana, Neko Case. Un muy popular (en su país) músico polaco, Kazik Staszewski, pone la nota exótica al programa con la ajustada versión (que guarda bastantes paralelismos con el original) del Yesterday is here. Le sigue una cantante que también ha protagonizado destacadas incursiones en el cine, Sally Norvell, tejana. Su versión del Please, call me baby me parece estupenda. Diamond in your mind es la aportación al programa del inmenso (en todos los sentidos) Solomon Burke, toda una leyenda del soul (ya está 'en los fogones' un programa monográfico dedicado a su música). La delicada y preciosa Martha la escuchamos en la voz de Tim Buckley, otro mito del rock que forma parte de la legión de admiradores de Tom Waits. Reparad en que Buckley murió en 1975 y se ve que ya para entonces Waits ejercía su influencia sobre sus colegas de profesión. La penúltima pieza del programa es Blue skies. Su intérprete es Floyd Dixon, fallecido también en 2006, después de una larga carrera centrada principalmente en el rhythm and blues. Y para cerrar una muestra tan diversa y para mi gusto interesante, escuchamos a Carlos Careqa, un cantautor brasileño, de Sao Paulo, que tiene un disco entero de versiones de Waits; de él he extraído E tudo fica azul, una recreación libremente traducida del All the world is green.

En la sección de vídeos os dejo algunos correspondientes a canciones que, pese a su belleza, no han encontrado sitio en los distintos programas emitidos y aún por emitir. No he querido repetir ninguna pieza (de hecho en las cuatro emisiones sólo una aparece dos veces, y por razones que explicaré la semana próxima) ni ningún intérprete, por lo que he tenido que dejar fuera algunas versiones que me gustan mucho. Os las ofrezco ahora en vídeo. De Tori Amos una muy sentida interpretación de Time en el programa de David Letterman. De los Eagles, la espléndida Ol’55, que llegó a ser más conocida en su versión que en la del propio Tom Waits; aquí los vemos en un concierto de 1974. De la grácil Emiliana Torrini la también muy popular I hope that I don’t fall in love with you, de la algo más arisca y salvaje Cat Power, Yesterday is here, y de Liz Durrett, la excepcional November; en los tres casos las canciones suenan sobre sendos fondos de fotos fijas. Y para terminar, de nuevo Carlos Careqa. La triste Tom Traubert’s Blues se convierte en su provocador portugués en Boa noite, Matilda, pero su interpretación, también algo estrambótica, es preciosa.

PD.- En origen, el programa de esta semana se titulaba Tom Waits. Un viaje beodo, recogiendo una frase del propio Waits que define muy adecuadamente, a mi entender, el universo de su autor. Ayer mismo decidí, no obstante, cambiar el titulo por el que ahora encabeza esta sección. Se trata de otra de sus afirmaciones, que también recojo en la emisión y que igualmente resulta ser muy definitoria de su personalidad, incluso la artística. Mentiría si dijera que no me siento bastante identificado con ella. Muchos de los seguidores de este blog pensarán lo mismo… y a la vista de mis últimas filípicas, si así lo hicieran, creedme, no les faltaría razón.




Tom Waits. Soy un viejo gruñón

martes, 8 de diciembre de 2009


TOM WAITS. EN LA OSCURA Y NEURÓTICA NOCHE AMERICANA

Ayer, siete de diciembre, Tom Waits cumplió sesenta años. El programa de esta semana de Buscando leones en las nubes continúa con la serie de homenajes que a lo largo de un año hemos dedicado al californiano con la excusa de su aniversario pero con la mucho más poderosa razón de celebrar su inmenso talento artístico. En la emisión de ayer han sonado versiones de algunas de sus piezas más representativas en las excelentes interpretaciones de músicos muy diversos, pertenecientes a países y épocas y estilos bien distintos, en lo que constituye una buena prueba de la enorme y profunda capacidad de influencia de Tom Waits en el ámbito de la música popular. Así, podéis recrearos con Claudia Bettinaglio, suiza, que procede del mundo del blues, y con la ecléctica italiana Laura Fedele, tan cercanas al universo de Waits que han publicado, ambas, discos completos de versiones de sus canciones; con la leyenda del rockabilly Lee Rocker; con la elegante y distinguida diva del jazz Diana Krall; con Jane Birkin, auténtico mito de la música francesa; con la cantautora de Los Ángeles Eleni Mandell, una de las artistas preferidas del propio Tom Waits; con la cantante gospel Ashley Cleveland; con la brasileña Cibelle, una artista multimedia, que frecuenta la música electrónica; con el ya clásico Johnny Cash; y, para terminar, con dos intérpretes de Gran Bretaña: Christine Collister, que se desenvuelve con soltura en los territorios del jazz, el blues y la música folklórica, y la venerable Linda Thompson, auténtica leyenda del folk británico. Reparad, vuelvo a insistir, en la variedad de registros en los que se mueven los admiradores de Tom Waits, y fijaos además, escuchando sus interpretaciones, en cómo cada uno de ellos conserva su personalidad pese al indiscutible nexo común que suponen las canciones del californiano.

En el terreno literario (término algo excesivo dado el tono y el propósito último de los textos) continúo ofreciéndoos fragmentos del libro Tom Waits: conversaciones, entrevistas y opiniones, escrito por el norteamericano Mac Montandon y publicado por Global Rhythm. Se trata de una recopilación de comentarios entresacados de diversas entrevistas realizadas a Tom Waits a lo largo de más de treinta años por diferentes medios de comunicación de todo el mundo. Anécdotas, opiniones llamativas, exabruptos, singulares análisis de la realidad, reflexiones varias sobre los procesos de creación artística, sobre el universo musical, sobre su propia carrera profesional, sobre la existencia en general, debidas a un Tom Waits mordaz, irónico, que se muestra a menudo provocador y sarcástico, muchas veces esquivo, con frecuencia burlón, y casi siempre ocurrente e ingenioso.

El complemento del programa en la ya habitual sección de vídeos lo integran esta semana tres estupendos que recogen canciones radiadas en la emisión de ayer. Espero que esta selección no provoque tantas reticencias como la aparición, al parecer ‘irreverente’, de Scarlett Johansson hace siete días, aunque quién sabe... En primer lugar escuchamos a la algo fría y estirada y sin embargo magnífica Diana Krall haciendo una recogida y notable interpretación del Temptation. A continuación Jane Birkin con Sharleen Spiteri, esta vez sin sus Texas, cantando Alice a dúo y en directo en una filmación bastante defectuosa pero que permite disfrutar de la espléndida canción. Y para terminar, una dulcísima Cibelle en una versión perfecta de Green grass.




Tom Waits. En la oscura y neurótica noche americana

martes, 1 de diciembre de 2009


TOM WAITS. TODOS ME CONOCEN EN EL VERTEDERO

Que me apasiona Tom Waits es algo que a ningún seguidor habitual de Buscando leones en las nubes le puede pasar desapercibido. Son numerosas las ocasiones en las que sus canciones han aparecido en diversas ediciones del programa, sin contar el hecho de que su obra ha protagonizado hasta cuatro de nuestras emisiones monográficas. Ya anticipé hace muchos meses que el genial cantautor californiano cumple sesenta años el próximo siete de diciembre, y que por ello, como homenaje y celebración de su inmensa figura artística, Buscando leones en las nubes iba a continuar con la serie de programas que desde hace un año hemos dedicado a su compleja personalidad. Si en ocasiones precedentes os he ofrecido sus preciosas canciones y sus interesantes letras o he mostrado los paralelismos de su obra con la de Raymond Carver, dos almas ciertamente gemelas, en los cuatro programas que quedan para finalizar el trimestre quiero que escuchéis, otra vez, cerca de cuarenta de sus canciones, aunque en las voces de otros intérpretes pertenecientes a territorios musicales muy alejados, a veces, al del músico de Pomona. En concreto, la emisión de esta semana os trae las personales versiones de Madeleine Peyroux, Solveig Sleitajell, Scarlett Johansson, Everything but the girl, los Ten Thousand Maniacs con Natalie Merchant al frente, Rod Stewart, Megan Mullally, Holly Cole, Lisa Bassenge, Carla Bozulich y Norah Jones. El resultado de la puesta en común de tan diversas aproximaciones a la música de Tom Waits es, a mi juicio, delicadísimo, intenso y memorable, por lo que estoy seguro de que no sólo los fanáticos del californiano, sino incluso quienes puedan denostarlo, encontrarán en este programa motivos para el regocijo, el disfrute y el placer. Y es que en este sentido, dejadme deciros de modo algo inmodesto que si estos programas sobre Tom Waits me entusiasman es, sobre todo, por la maravilla de las canciones, ya que lo esencial de estos cuatro últimos Buscando leones en las nubes del año 2009 se concentra en la música, en esas espléndidas canciones que irán saliendo al aire en las inspiradas -y en ocasiones inesperadas- versiones de tantos músicos excelentes que se acercan así, con respeto y veneración, a la obra de Tom Waits.

Es posible, en cambio, que la experiencia no sea similar -esto es, que no haya motivos para el entusiasmo apasionado- en lo que se refiere a los textos del programa que, a priori, operan como mero relleno, como elemental argamasa que me permite unir una y otra pieza musical. He entresacado del libro Tom Waits: conversaciones, entrevistas, opiniones, escrito por el periodista norteamericano Mac Montandon y publicado por la editorial Global Rhythm, algunas reflexiones de Tom Waits sobre todo lo divino y lo humano: el matrimonio y la familia, la amistad, la noche, el alcohol, la creación artística, la celebridad y la fama, el cine, y, sobre todo, la música, los secretos de la composición, la innovación y los experimentos musicales, la industria del disco, su propia trayectoria artística, su influencias, sus manías. El libro, indispensable para los seguidores de Waits, recoge cuarenta entrevistas a las que el músico se sometió a lo largo de más de treinta años en diversos medios de todo el mundo. Y no es que las palabras de Tom Waits sobre los temas mencionados constituyan una extraordinaria aportación a la historia del pensamiento universal, pero en tanto permiten descubrir su personalidad (aunque miente como un bellaco, confunde voluntariamente a los periodistas, siembra de pistas erróneas las entrevistas, ‘construye’, en suma, una falsa identidad verdadera), en tanto sus desinhibidos comentarios complementan el universo de sus canciones pueden resultar reveladores, teniendo, además, una cierta gracia, pues casi siempre aflora su vitriólico humor. De modo que proporcionan un marco idóneo para escuchar sus canciones, esas canciones en las que se concentra la depurada esencia de su inconmensurable talento artístico.

Y en la sección de vídeos, tendremos también a Tom Waits sin Tom Waits. Ya sabéis que Scarlett Johansson publicó un cedé entero de canciones del californiano, un disco curioso y estimable (sin más) con el título de Anywhere I lay mi head (hace algunas semanas ha visto la luz The break up, su segunda incursión en los estudios de grabación, en el que canta a dúo con Pete Yorn: no está mal, hay que escucharlo sin prejuicios). Os ofrezco cuatro muestras de ese primer disco “waitsiano” con la magnética y arrebatadora presencia de la actriz. Las interpretaciones, sin resultar aborrecibles, no son gran cosa (a veces da la impresión de que desafina), pero quién podría sustraerse al encanto de su intérprete (su belleza nos haría soportarla hasta cantando El torito guapo). De modo que, sin solución de continuidad (no hay tiempo ni para respirar), aquí están Yesterday is here, Anywhere I lay my head, Green grass y la magnífica Falling down. A propósito de la insoportable (en sentido literal: es demasiada su perfección para la limitada naturaleza humana) belleza de Scarlett Johansson, una belleza (ya lo escribí aquí en otra ocasión) espiritual, como lo son todas las que de verdad importan, más allá de la irrelevante y trivial y grosera y onanista exhibición de los calendarios, recuerdo que un personaje de una película de Fernando Trueba le decía a la protagonista (he olvidado quién era la actriz): Eres tan hermosa que sólo mirarte produce dolor. Pues eso… ¡¡¡a sufrir!!!




Tom Waits. Todos me conocen en el vertedero

martes, 9 de junio de 2009

TOM WAITS. MÁS ‘CLÁSICOS’

Tom Waits es uno de mis músicos favoritos. Lo lleva siendo durante más de tres décadas. A lo largo de todo un año, desde el pasado 7 de diciembre de 2008 hasta el próximo 7 de diciembre de 2009, fecha en la que se convertirá en sexagenario, Buscando leones en las nubes, quiere homenajear al genial artista californiano con algunos programas dedicados a su figura, a su personalidad, a su obra, a sus canciones. Ya han salido al aire cuatro emisiones de la serie. En las dos primeras, os ofrecía piezas extraídas de su último disco de estudio, el triple álbum Orphans, sonando entre los versos de un escritor, Raymond Carver, cuyo universo literario guarda muchas concomitancias con el peculiar mundo de Tom Waits. En la tercera, que se emitió en el primer trimestre de este curso, recogí canciones de la primera época de Waits, sus años en el sello discográfico Asylum, que constituyen ahora, casi seis lustros después, auténticos clásicos de la música popular. Ayer, para cerrar por ahora las entregas de la serie, Buscando leones en las nubes emitió un cuarto programa dedicado al cantante y compositor de Pomona (California), con una selección de grandes canciones pertenecientes a discos publicados entre 1980 y 2002. Las cuatro emisiones están disponibles aquí, en el blog, incluyendo ésta, la cuarta, que ahora os ofrezco. Ya para el curso próximo, y a medida que se vaya acercando la fecha en la que cumpla sus sesenta años, os prometo hasta tres programas más dedicados a Tom Waits, aunque entonces el planteamiento y el enfoque de las emisiones será distinto y muy novedoso y singular. Por cierto, y como medida del extraordinario talento del cantautor, pensad en que llevo ya ‘entregadas’ unas cuarenta canciones de su fecunda obra (no he repetido ninguna, hasta ahora), y todas las radiadas son excelentes… no creo que haya muchos músicos capaces de ofrecer cuarenta muestras de su actividad creativa que pasen -todas ellas- un mínimamente exigente rasero de calidad.

Un breve apunte, antes de presentaros algunos vídeos, sobre las complejas traducciones de las letras de Tom Waits. He seguido, en general, las versiones de Alberto Cajal recogidas en los dos libros de canciones de Tom Waits publicados por la editorial Fundamentos, en 2006 el primero y en este 2009 el segundo. He hecho, sobre esa base, algunos retoques menores justificados, a mi juicio, por la necesidad de mejorar la musicalidad de una frase o de eliminar algún término que personalmente me desagrada o de aclarar una cita más o menos oscura. Hay, sin embargo, algunas canciones emitidas que no están en la doble antología de Fundamentos. En esos casos he intentado por mí mismo la traducción, auxiliado (y en ocasiones el auxilio equivalió al trabajo total) por mis amigas Kili, fiel frecuentadora del blog, Mª Ángeles y Amparo, las tres expertas profesoras de inglés. No obstante, quiero dejaros alguna pista para trasladaros siquiera una mínima parte de la dificultad de la traducción de las letras de Tom Waits, llenas de referencias aparentemente inexplicables, repletas de metáforas algo abstrusas, punteadas por citas y menciones a realidades locales difíciles de captar para quien no es no ya norteamericano sino incluso californiano o, más aun, angelino. Por poner un único ejemplo representativo, en la canción On the Nickel, con la que abrimos el programa esta semana y que he presentado en su versión en castellano como En The Nickel, el nombre del título hace referencia, quizá, a una institución para indigentes que existía en la calle 5 de Los Ángeles, a la que acudía gente desamparada, mendigos, niños abandonados y tristes personajes sin lugar donde caerse muerto. Un nickel es, en su acepción popular, una moneda de cinco centavos y alude a la miseria, a la indigencia de quienes frecuentaban el lugar. En fin… ya me diréis cómo se mantiene en la traducción todo ese aluvión de alusiones.

Aprovechando la eficacia (por ahora) del nuevo sistema de exposición de los vídeos que he introducido hace algunas semanas en este blog, y teniendo en cuenta el entusiasmo que la belleza de las canciones de Tom Waits provoca en mí y que me hace compartir con vosotros mis hallazgos, os dejo varias muestras del arte del californiano (serán ocho... y porque me he frenado). En primer lugar, tres vídeos correspondientes a otras tantas canciones emitidas en el programa de ayer: una versión magnífica, en directo, de la preciosa y algo sombría Cold cold ground, precedida de un disparatado preámbulo muy estilo Waits; el clip, del año 1985 (¡¡casi veinticinco años ya!!), de otra maravilla, Downtown train, con una breve coda de nuevo ‘marca de la casa’; y una evocadora ilustración en imágenes de la estupenda y bastante triste Hold on. Además, otros cinco vídeos que ilustran piezas no escuchadas anoche, pero igualmente magníficas: Day after tomorrow, interpretada en un concierto en directo en el que la delicadeza, la dulzura incluso (aunque parezca paradoja) de la aguardentosa voz de Tom Waits sólo se ve perturbada por los gruñidos incontrolados de un auditorio más preocupado por hacerse notar, como suele ser desgraciadamente costumbre, que por la escucha intensa de una música deslumbrante; una versión, brevísima y rezumando sensibilidad, de You can never hold back spring en un concierto de la gira de Orphans en 2006; otro prodigio de delicadeza, la genial Time, en una emotiva y tiernísima versión; una especie de extraña mezcla, confeccionada con inquietantes imágenes de diversas etapas de su vida, de otra muy típica canción de Tom Waits, Down in the hole, en la que se reflejan algunos de los aspectos más histriónicos y excesivos de su personalidad; y para excesos, los luciferinos del I don’t want to grow up, en el que el eterno niño que es Tom Waits manifiesta abiertamente las razones por las que no quiere crecer.



Tom Waits. Más 'clásicos'

miércoles, 3 de diciembre de 2008



TOM WAITS. PRIMEROS 'CLÁSICOS'

Hace unas semanas os anticipé el inicio de una serie de programas dedicados a Tom Waits con ocasión de su entrada en el sexagésimo año de su vida. El próximo 7 de diciembre, el -para mí-genial cantautor californiano cumple 59 años y con esa muy frágil excusa Buscando leones en las nubes quiere ofrecer, a lo largo de todo un año, hasta el 7 de diciembre de 2009, cinco o seis emisiones (sobre la marcha iré concretando su número exacto) dedicadas a mostrar (en textos y canciones) el particular universo de uno de los más destacados protagonistas de la escena musical contemporánea.

En el programa de este lunes han salido al aire algunas canciones magníficas, algunos de los primeros 'clásicos' de Tom Waits, correspondientes a la etapa inicial de su carrera, editados entre 1973 y 1980 en el sello Asylum. Se trata de auténticas joyas, piezas inolvidables que ya están en la historia de la música popular del siglo XX: Martha y Ol'55, del álbum Closing time, de 1973; The ghosts of saturday night y The heart of saturday night, del disco con este último título, publicado en 1974; Tom Traubert's blues y The piano has been drinking, que aparecieron en 1976 en el disco Small change; Burma shave, del álbum Foreign affairs, de 1977; Blue Valentines, extraída del disco casi homónimo (Blue Valentine) de 1978; Ruby's arms, de Heartattack and wine, de 1980. La mayor parte de ellas fueron recopiladas en un disco posterior, The Asylum years, que en 1984 recogió lo mejor de esta muy fecunda etapa de debut de Tom Waits.

Para acercaros mejor el mundo de Tom Waits, el programa os ofrece, antes de cada una de las canciones, sus personalísimas letras (en traducción de Alberto Cajal, para la editorial Fundamentos), unos textos en los que están presentes todos los emblemas que describen, que definen el territorio del cantautor (por cierto, la mayor parte de sus canciones, a partir de 1980, fecha en la que la conoció, están concebidas en colaboración con su mujer, Kathleen Brennan, con la que sigue veintiocho años y tres hijos después). Por ellas deambulan prostitutas perdidas en una existencia carente de esperanza, soldados borrachos, vagabundos sin futuro, enanos de circo, turbios traficantes de droga, lamentables camellos, bailarinas de a diez centavos el baile, policías corruptos, repartidores de pizza, camareras de pelo teñido y uniforme desgastado... e inmigrantes mexicanos y proxenetas y tatuadores profesionales y boxeadores sonados y barrenderos y encargados de gasolineras y solitarios amarrados a la barra de un bar y saxofonistas que arruinan su vida en escenarios míseros tocando ante la indiferencia de tres o cuatro parroquianos ebrios y repartidores de periódicos y jugadores de billar y corredores de apuestas y pobres hombres que labran su imposible porvenir jugándose el alma con los dados marcados... perdedores todos, tristes perdedores, gentes sin futuro, despojos nocturnos, ruinas humanas...

Y el paisaje por el que desfilan todos estos espectros es también muy reconocible, muy de Tom Waits: bares de noche, todo tipo de bares, cervecerías malolientes, garitos infectos, clubes sórdidos, tugurios repletos de borrachos, drugstores mal iluminados por la última luz de una noche de derrota, y también gasolineras, carreteras, luces de neón, callejones oscuros y semáforos y gimnasios y cines de serie C y cárceles y parques de atracciones fuera de temporada y trenes de mercancías sin destino conocido y emisoras de radio que suenan en la madrugada... y máquinas de café y expendedoras de tabaco y navajas y pistolas y peleas y botellas rotas y mugrientos billetes de dólar... y desvencijados moteles de carretera y urinarios públicos y aparcamientos siniestros y coches de segunda mano y miserables hoteles por horas a los que chiquillas de cuerpos huidizos y apenas formados conducen a individuos de torvo semblante y burdeles de tercera con sábanas gastadas por sus múltiples usos...

Pero detrás de todo ello... la ternura, el amor, la belleza, la melancolía, la esperanza, la ilusión, el deseo... la poesía, la inmensa poesía que aflora en la voz desgastada, en la voz quebrada y áspera de un artista genial. Os dejo aquí el enlace a una página con decenas de vídeos de actuaciones de Tom Waits. Os dejo igualmente, para cerrar por hoy esta entrada al blog, su interpretación de Tom Traubert's blues, que también encontraréis en el programa.








Tom Waits. Primeros ‘clásicos’

viernes, 10 de octubre de 2008




RAYMOND CARVER Y TOM WAITS


El próximo día siete de diciembre, Tom Waits cumple cincuenta y nueve años. Desde esa fecha, y durante todo un año, hasta (obviamente) el siete de diciembre de 2009, fecha de su sexagésimo aniversario, Buscando leones en las nubes va a ofrecer una serie de programas monográficos dedicados a difundir la música, las letras, las opiniones, la biografía del excepcional músico de Pomona (California). A medida que esos programas vayan saliendo al aire los iré colgando en esta página.

Mientras tanto, quiero presentar las dos emisiones que hace unos años dediqué al genial músico californiano, en las que lo presenté en un juego de contrastes, que me pareció muy sugestivo, con el también extraordinario cuentista y poeta Raymond Carver. En el caso de Tom Waits ambos programas recogen canciones de su hasta ahora último (triple) álbum, Orphans. De Raymond Carver leí poemas de su antología Todos nosotros, publicada por Bartleby Editores.

A mi juicio, tal y como señalo en la presentación de esos programas, los dos artistas tienen muchos parelelismos: comparten existencias rotas, peripecias vitales borrascosas, permanentes inestabilidades personales y profesionales, brutales inmersiones en las devoradoras fauces del alcohol, fracasos sentimentales, bancarrotas, peligrosos coqueteos con los márgenes de la sociedad, y una cierta complacencia en el descenso a los abismos de la degradación humana, la soledad y la desesperanza. En ellos hay también, sin embargo, la búsqueda del sentido, el intento del amor liberador, el deseo, el sueño de una existencia pacífica y realizada. Y en ambos casos, en las obras de ambos, hay pasión, intensidad, emoción, lucidez, belleza y verdad, estremecedora belleza y descarnada verdad.

Espero por todo ello que estas dos emisiones de Buscando leones en las nubes sirvan como anticipo e invitación al singular universo de Tom Waits y a la magnífica obra de Raymond Carver.




Raymond Carver/Tom Waits I


Raymond Carver/Tom Waits II