Esta noche nuestro programa cierra la serie de tres que estamos dedicando a Constance de Salm, la escritora francesa de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, que en 1824 publicó Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, una excelente novela epistolar.
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martes, 10 de marzo de 2020
UNA SORPRESA DEL CORAZÓN
Esta noche nuestro programa cierra la serie de tres que estamos dedicando a Constance de Salm, la escritora francesa de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, que en 1824 publicó Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, una excelente novela epistolar.
Esta noche nuestro programa cierra la serie de tres que estamos dedicando a Constance de Salm, la escritora francesa de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, que en 1824 publicó Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, una excelente novela epistolar.
En ella, su protagonista y narradora presenta cuarenta y seis cartas en las que da cuenta de una muy sufriente jornada que vivirá a raíz de la desaparición, sin noticias ni contacto alguno, de su enamorado, al que ha visto entrar, la noche en que comienza su suplicio, a la salida de la Ópera, en el coche de caballos de otra mujer, Madame B., en una escena que la sumirá en un torbellino de turbación y desconcierto, confusión y rabia, desesperación y dolor, tranquilidad e ilusión, esperanza y ansia, nostalgia y ternura, tristeza y melancolía, celos, odio y deseo de venganza, rechazo y voluntad de morir, dudas y anhelos, repentinos hundimientos en una lastimosa autoconmiseración y enfáticos arrebatos de una dignidad impostada.
En la emisión os presento una decena de fragmentos entresacados de esas cartas, acompañados de otras tantas canciones, intimistas delicadas, recogidas y bellísimas, interpretadas todas por mujeres, en una constricción que me he impuesto, como otros años atrás en los programas del mes de marzo, a causa de la celebración, hace unas fechas, del Día Internacional de la Mujer. Mazzy Star, Cat Power, Bebel Gilberto, Lisa Ekdahl, Karen Souza, Lyambiko, Ornella Vanoni, China Moses, Fatoumata Diawara y Diana Krall, que con su estupenda versión de Love letters, el ya clásico estándar, pone fin de un modo muy oportuno, a esta serie dedicada a tan espléndida novela epistolar.
La foto que acompaña esta entrada es la de la tumba de Constance de Salm en el cementerio del Père Lachaise de París.
¡El amor…! ¿Qué es el amor…? Un capricho, una fantasía, una sorpresa del corazón, tal vez de los sentidos; un encantamiento que se derrama sobre los ojos, fascinándolos, que se apega a los rasgos, a las formas, a la vestimenta incluso de un ser que sólo el azar nos lleva a encontrar. ¿Que no lo encontramos? Nada nos advierte de ello, nada nos turba…Seguimos viviendo, existiendo, buscando placeres, encontrándolos, proseguimos con nuestra carrera como si no nos faltara ¡nada…! El amor no es, pues, una condición inevitable de la vida, no es más que una circunstancia de ella, un desorden, una época…Pero, ¿qué estoy diciendo? ¡Es una desgracia! Una crisis…una crisis terrible…que se pasa, y eso es todo.
martes, 3 de marzo de 2020
UNA FELICIDAD TAN GRANDE
Buscando leones en las nubes os ofrece esta semana, en una emisión de nuevo marcada por la densidad de textos y canciones, el segundo programa de la serie de tres dedicada a Constance de Salm y su Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, un interesante libro publicado en 2011 por la editorial Funambulista.
Buscando leones en las nubes os ofrece esta semana, en una emisión de nuevo marcada por la densidad de textos y canciones, el segundo programa de la serie de tres dedicada a Constance de Salm y su Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, un interesante libro publicado en 2011 por la editorial Funambulista.
La novela de la escritora francesa describe, a través de las cuarenta y seis cartas que incluye, la atribulada jornada de su narradora, una mujer víctima -y el término es ciertamente oportuno y significativo- de la pasión amorosa. Al descubrir a su amante, una noche, a la salida de la Ópera, subiendo al carruaje de otra mujer, Madame B., previsiblemente abandonada y sin recibir ninguna noticia de su inusitada conducta, se abismará en unas devastadoras veinticuatro horas de tortura emocional durante las cuales, recorrerá todas las etapas -contradictorias, vehementes, excesivas- del delirio amoroso, en una trayectoria que nos muestra los extremos -los picos de entusiasmo y los valles de depresión- a los que puede conducir la versión más exacerbada de la experiencia de la pasión sentimental.
Trece fragmentos de esas cartas, que siguen la evolución cronológica de la desasosegante jornada, de sus vaivenes emocionales, de su cambiante e turbadora emotividad, aparecen en la emisión de esta semana, envueltas entre las sensibles e intimista melodías de otras tantas cantantes, en una voluntaria feminización del espacio, que de esta forma celebra, con algunos días de adelanto, el Día internacional de la mujer, que tendrá lugar el próximo 8 de marzo.
Renee Olstead, Corinne Bailey Rae, Asa, Norah Jones, Mariza, Malia, Cyrille Aimée, Rebekka Bakken, Ingrid St-Pierre, Amelia, Patricia Barber, Lizz Wright y Julie Doiron han contribuido, con sus voces dulces y acogedoras, con la belleza de sus melodías, a crear la atmósfera de intimidad y delicadeza que impregna, a mi juicio, el programa.
A vos, señora y amable amiga, dedico esta pequeña novela en la que el tema, la forma, el tipo de observaciones sobre las que se basa, todo, difiere de mis otras obras; así pues, para vos, para el público y para mí misma, se imponen, a mi entender, algunas explicaciones.
La empecé hace más de veinte años. Le daba, a la sazón, y sigo dándole, poca importancia. Sometiéndome a la ley de no escribir ni una sola palabra que no estuviese dictada por el sentimiento o por la pasión, haciendo sentir, en el breve espacio de veinticuatro horas, a una mujer vivaz y sensible todo lo que el amor puede inspirar de embriaguez, de turbación y, sobre todo, de envidia, tan sólo quería hacer una novela sobre una idea que me gustaba, dando con ella respuesta a algunas recriminaciones que me habían sido dirigidas acerca del tono serio y filosófico de buena parte de mis libros. Aquellos con los que me estrené en la literatura constituían ya una respuesta suficiente; pero los usos y costumbres dictan de tal manera que las mujeres que escriben traicionen sin cesar el secreto de sus más tiernas sensaciones, que las que logran encerrarlas en su corazón parecen, de algún modo, experimentar pocas de ellas, o cuanto menos, menospreciar esa sensibilidad que constituye sin duda uno de los más hermosos atributos de nuestro sexo, pero que cada cual concibe y expresa según su carácter y la naturaleza de su propio talento.
A madame la princesa de ***
La empecé hace más de veinte años. Le daba, a la sazón, y sigo dándole, poca importancia. Sometiéndome a la ley de no escribir ni una sola palabra que no estuviese dictada por el sentimiento o por la pasión, haciendo sentir, en el breve espacio de veinticuatro horas, a una mujer vivaz y sensible todo lo que el amor puede inspirar de embriaguez, de turbación y, sobre todo, de envidia, tan sólo quería hacer una novela sobre una idea que me gustaba, dando con ella respuesta a algunas recriminaciones que me habían sido dirigidas acerca del tono serio y filosófico de buena parte de mis libros. Aquellos con los que me estrené en la literatura constituían ya una respuesta suficiente; pero los usos y costumbres dictan de tal manera que las mujeres que escriben traicionen sin cesar el secreto de sus más tiernas sensaciones, que las que logran encerrarlas en su corazón parecen, de algún modo, experimentar pocas de ellas, o cuanto menos, menospreciar esa sensibilidad que constituye sin duda uno de los más hermosos atributos de nuestro sexo, pero que cada cual concibe y expresa según su carácter y la naturaleza de su propio talento.
martes, 25 de febrero de 2020
UN TORBELLINO VIOLENTO
Buscando leones en las nubes os presenta hoy la primera emisión con la que inauguramos una serie de tres que, ante la inminencia de la celebración del Día Internacional de la Mujer, vamos a dedicar, en textos y música, al universo femenino.
Buscando leones en las nubes os presenta hoy la primera emisión con la que inauguramos una serie de tres que, ante la inminencia de la celebración del Día Internacional de la Mujer, vamos a dedicar, en textos y música, al universo femenino.
El próximo 11 de marzo os ofreceré, en mi otro espacio de la emisora universitaria salmantina, Todos los libros un libro, la reseña de un librito magnífico, Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, obra de la escritora francesa Constance de Salm, una novela epistolar de principios del siglo XIX publicada en nuestro país por la editorial Funambulista en 2011, de cuya trama os dejo ahora un muy breve resumen que os permita entender el propósito y el desarrollo de esta serie, pero para cuya cabal comprensión os remito a los comentarios que entonces aparecerán en el blog del programa.
La narradora y protagonista de la obra recorre en cuarenta y seis cartas, escritas en el largo curso de una única jornada, entre el miércoles a la una de la madrugada, como figura en el encabezamiento de la primera, hasta el jueves a la misma hora, como reza la última, su particular calvario emocional, desde que descubre, al salir de un concierto en la Ópera, a su amante subiendo al carruaje de otra mujer, Madame de B…, incidente que la sume a ella en una angustiosa vorágine de incertidumbre, desasosiego, especulaciones y celos que se prolongará durante toda la noche y hasta la del día siguiente.
El libro, que disecciona con precisión y sutileza, con belleza y minuciosidad, los complejos recovecos del alma fatalmente enamorada, describe las distintas etapas -en algunos casos contradictorias entre sí- que atraviesa la a menudo convulsa y torturante vivencia de la pasión amorosa y ofrece una lección sobre la envidia, sobre el extravío y el dolor, sobre los excesos y el furor, sobre la embriaguez y la turbación que en ocasiones conlleva la versión menos placentera del amor.
En las tres sesiones de la serie os ofreceré cerca de cuarenta fragmentos de la novela, presentados en un orden cronológico que corre en paralelo a la evolución de la desquiciada jornada de la protagonista, y que aparecen envueltos en muy delicadas e intimistas, tiernas y exquisitas canciones de otras tantas cantantes, para respetar en la vertiente literaria y musical de los programas la opción femenina que los guía: Melody Gardot, Katie Melua, Holly Cole, Lisa Bassenge, Jessica Gall, Stacey Kent, Flora Purim, Madeleine Peyroux, Cassandra Wilson, Julie London, Eliane Elias, Rickie Lee Jones y Priscilla Ahn.
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