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martes, 17 de marzo de 2026


YA HABÍA EMPEZADO A OLVIDARLA 

Mañana, 18 de marzo, dedicaré mi emisión de Todos los libros un libro, mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, a La pregunta 7, el excelente libro de Richard Flanagan presentado en España hace unos meses. A finales de 2016, y con la ocasión de la publicación entonces en nuestro país de la anterior obra del muy interesante escritor australiano, tasmano más exactamente, de título El camino estrecho al norte profundo, ya había ofrecido, siempre en aquel programa, mi reseña de esa novela excepcional. Pocos meses después, exactamente en marzo de 2017, os propuse también aquí, en Buscando leones en las nubes, una entrega del espacio centrada en aquel libro. Una emisión que ahora recupero, con algunos cambios, movido por la relativa actualidad de Flanagan en estos días, a causa tanto de la novedad editorial que representa La pregunta 7, como del muy reciente estreno de una miniserie, El camino estrecho, basada en la anterior novela, la que protagoniza nuestro espacio de hoy. 

En el medio de una dramática historia sobre la construcción de una línea férrea levantada por Japón en la Segunda Guerra Mundial, que debería unir -con intenciones bélicas- Bangkok, capital de Tailandia, entonces Siam, y Rangún, que lo es de Birmania, hoy Myanmar, atravesando centenares de kilómetros de intrincada selva, punteada por bloques de montaña y caudalosos ríos, en unas condiciones auténticamente inhumanas para los prisioneros encargados de la ardua tarea, verdaderos esclavos explotados hasta la muerte por sus captores, el escritor australiano inserta el conmovedor relato de un emotivo y apasionado amor vivido en su juventud por el personaje principal, Dorrigo Evans, que se enamorará de la mujer de su tío, la bella Amy, en una fugaz experiencia que marcará toda su vida y lo acompañará hasta su muerte. De entre los diversos frentes en los que se desenvuelve la trama del libro, os ofrezco ahora una selección de textos relativos, en su mayor parte, a esta historia amorosa. 

 Los cantantes responsables de los temas musicales, todos muy dulces y algo tristes, rezumando belleza y sensibilidad, que suenan entre las palabras de Flanagan son Angus y Julia Stone, Maria Taylor, Lianne La Havas, Nay Portela, Emiliana Torrini, Lisa Simone, Eve St. Jones, Joana Serrat, Grant-Lee Philips, Erin Bode, Van Morrison y Norah Jones.

Ya había empezado a olvidarla

martes, 19 de mayo de 2020


EL CAMINO ESTRECHO AL NORTE PROFUNDO 

Esta semana quiero recuperar un programa relativamente reciente, de marzo de 2017, dedicado a un libro que había leído algunos meses antes y al que había dedicado una reseña presentaba en mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro. Se trata de El camino estrecho al norte profundo, una espléndida novela del australiano Richard Flanagan editada en nuestro país por Penguin Random House, de la que, si queréis saber más, podéis mi comentario en el blog del programa, todosloslibrosunlibro.blogspot.com. 

En la introducción a la emisión avanzaba un breve resumen que permitiera al oyente situarse con respecto a los textos del libro que entonces seleccioné y leí en antena. En el medio de una dramática historia sobre la construcción de una línea férrea levantada por Japón en la Segunda Guerra Mundial, que debería unir -con intenciones bélicas- Bangkok, capital de Tailandia, entonces Siam, y Rangún, que lo es de Birmania, hoy Myanmar, atravesando centenares de kilómetros de intrincada selva, punteada por bloques de montaña y caudalosos ríos, en unas condiciones auténticamente inhumanas para los prisioneros encargados de la ardua tarea, verdaderos esclavos explotados hasta la muerte por sus captores, el autor inserta el conmovedor relato de una emotivo y apasionado amor vivido en su juventud por el personaje principal, Dorrigo Evans, que se enamorará de la mujer de su tío, la bella Amy, en una fugaz experiencia que marcará toda su vida y le acompañará hasta su muerte. Para el programa escogí una muestra de textos del libro en la mayoría de los cuales es precisamente esta historia amorosa la que constituye el motivo principal. Os dejo aquí, como hice en la entrada correspondiente a la emisión de hace tres años, un fragmento muy significativo del libro. 

Y entre ellos aparecen unas cuantas preciosas canciones, todas muy dulces y algo tristes, rezumando belleza y sensibilidad, interpretadas por Angus y Julia Stone, Maria Taylor, Hélène, Maria Luiza, The Colorist con Emiliana Torrini, Lisa Simone, Seth James con Jessica Murray, Eve St. Jones, Joana Serrat, Grant-Lee Philips, Silvia Pérez Cruz, Van Morrison y Norah Jones. 


Yo no creo en el amor, dijo ella. No, no creo. El mundo es demasiado pequeño, ¿no cree, señor Evans? Tengo una amiga en Fern Tree que da clases de piano. Tiene un don para la música. Yo en cambio no tengo nada de oído. El caso es que un día me contó que cada habitación tiene su propia nota musical, solo hay que buscarla. Se puso a hacer gorgoritos mientras se paseaba de aquí para allá, y de pronto la habitación le devolvió una nota, como si hubiese rebotado en las paredes y se hubiese elevado desde el suelo para llenar el espacio con una melodía perfecta. Un sonido precioso. Como si uno arrojara una ciruela y le devolvieran todo un huerto. No se lo creería usted, señor Evans. Era como si esas dos cosas tan distintas, una nota y una habitación, se hubiesen encontrado mutuamente. Sonaba... como si encajaran. ¿Estoy diciendo tonterías? ¿Cree usted que a eso nos referimos cuando hablamos del amor, señor Evans? ¿A la nota que vuelve a nosotros, que nos busca aunque no queramos ser encontrados? ¿Qué un buen día conocemos a alguien y todo lo que define a esa persona nos resulta extrañamente familiar, como una vieja melodía tarareada, como si todo encajara de pronto? Es algo precioso. No me explico demasiado bien, ¿verdad? Las palabras no son mi fuerte. Pero así éramos Jack y yo. En realidad no nos conocíamos demasiado. No estoy segura de que me gustara todo en él. Supongo que también había cosas en mí que le desagradaban. Pero yo era esa habitación y él era esa nota, y ahora ya no está. Y no hay más que silencio.

martes, 14 de marzo de 2017


EL CAMINO ESTRECHO AL NORTE PROFUNDO

Una semana más, tras la anterior emisión dedicada a Me llamo Lucy Barton, el libro de Elizabeth Strout, Buscando leones en las nubes vuelve a centrarse en una obra literaria para entresacar de ella todos los textos que conformarán el programa, los cuales aparecerán acompañados, como es habitual en nuestras emisiones, de un conjunto de canciones siempre algo tristes y melancólicas pero bellísimas, caracterizadas por su tono intimista y su aire recogido y delicado.

Hace algunos meses, a finales de 2016, os presentaba en mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro, mi reseña de El camino estrecho al norte profundo, una espléndida novela del australiano Richard Flanagan editada en nuestro país por Penguin Random House. Me remito a mis palabras de aquella ocasión, que podréis consultar en el blog del programa, todosloslibrosunlibro.blogspot.com, para completar la información sobre el libro que hoy protagoniza Buscando leones en las nubes.

Os diré ahora, tan solo, que en el medio de una dramática historia sobre la construcción de una línea férrea levantada por Japón en la Segunda Guerra Mundial, que debería unir -con intenciones bélicas- Bangkok, capital de Tailandia, entonces Siam, y Rangún, que lo es de Birmania, hoy Myanmar, atravesando centenares de kilómetros de intrincada selva, punteada por bloques de montaña y caudalosos ríos, en unas condiciones auténticamente inhumanas para los prisioneros encargados de la ardua tarea, verdaderos esclavos explotados hasta la muerte por sus captores, el autor inserta el conmovedor relato de una emotivo y apasionado amor vivido en su juventud por el personaje principal, Dorrigo Evans, que se enamorará de la mujer de su tío, la bella Amy, en una fugaz experiencia que marcará toda su vida y le acompañará hasta su muerte. En el presente programa escucharéis una selección de textos del libro en la mayoría de los cuales es precisamente esta historia amorosa la que constituye el motivo principal.

Y entre ellos, como he señalado, unas cuantas preciosas canciones, todas muy dulces y algo tristes, rezumando belleza y sensibilidad, interpretadas por Angus y Julia Stone, Maria Taylor, Hélène, Maria Luiza, The Colorist con Emiliana Torrini, Lisa Simone, Seth James con Jessica Murray, Eve St. Jones, Joana Serrat, Grant-Lee Philips, Silvia Pérez Cruz, Van Morrison y Norah Jones.


Yo no creo en el amor, dijo ella. No, no creo. El mundo es demasiado pequeño, ¿no cree, señor Evans? Tengo una amiga en Fern Tree que da clases de piano. Tiene un don para la música. Yo en cambio no tengo nada de oído. El caso es que un día me contó que cada habitación tiene su propia nota musical, solo hay que buscarla. Se puso a hacer gorgoritos mientras se paseaba de aquí para allá, y de pronto la habitación le devolvió una nota, como si hubiese rebotado en las paredes y se hubiese elevado desde el suelo para llenar el espacio con una melodía perfecta. Un sonido precioso. Como si uno arrojara una ciruela y le devolvieran todo un huerto. No se lo creería usted, señor Evans. Era como si esas dos cosas tan distintas, una nota y una habitación, se hubiesen encontrado mutuamente. Sonaba... como si encajaran. ¿Estoy diciendo tonterías? ¿Cree usted que a eso nos referimos cuando hablamos del amor, señor Evans? ¿A la nota que vuelve a nosotros, que nos busca aunque no queramos ser encontrados? ¿Qué un buen día conocemos a alguien y todo lo que define a esa persona nos resulta extrañamente familiar, como una vieja melodía tarareada, como si todo encajara de pronto? Es algo precioso. No me explico demasiado bien, ¿verdad? Las palabras no son mi fuerte. Pero así éramos Jack y yo. En realidad no nos conocíamos demasiado. No estoy segura de que me gustara todo en él. Supongo que también había cosas en mí que le desagradaban. Pero yo era esa habitación y él era esa nota, y ahora ya no está. Y no hay más que silencio.