martes, 25 de febrero de 2020


UN TORBELLINO VIOLENTO 

Buscando leones en las nubes os presenta hoy la primera emisión con la que inauguramos una serie de tres que, ante la inminencia de la celebración del Día Internacional de la Mujer, vamos a dedicar, en textos y música, al universo femenino. 

El próximo 11 de marzo os ofreceré, en mi otro espacio de la emisora universitaria salmantina, Todos los libros un libro, la reseña de un librito magnífico, Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible, obra de la escritora francesa Constance de Salm, una novela epistolar de principios del siglo XIX publicada en nuestro país por la editorial Funambulista en 2011, de cuya trama os dejo ahora un muy breve resumen que os permita entender el propósito y el desarrollo de esta serie, pero para cuya cabal comprensión os remito a los comentarios que entonces aparecerán en el blog del programa. 

La narradora y protagonista de la obra recorre en cuarenta y seis cartas, escritas en el largo curso de una única jornada, entre el miércoles a la una de la madrugada, como figura en el encabezamiento de la primera, hasta el jueves a la misma hora, como reza la última, su particular calvario emocional, desde que descubre, al salir de un concierto en la Ópera, a su amante subiendo al carruaje de otra mujer, Madame de B…, incidente que la sume a ella en una angustiosa vorágine de incertidumbre, desasosiego, especulaciones y celos que se prolongará durante toda la noche y hasta la del día siguiente. 

El libro, que disecciona con precisión y sutileza, con belleza y minuciosidad, los complejos recovecos del alma fatalmente enamorada, describe las distintas etapas -en algunos casos contradictorias entre sí- que atraviesa la a menudo convulsa y torturante vivencia de la pasión amorosa y ofrece una lección sobre la envidia, sobre el extravío y el dolor, sobre los excesos y el furor, sobre la embriaguez y la turbación que en ocasiones conlleva la versión menos placentera del amor. 

En las tres sesiones de la serie os ofreceré cerca de cuarenta fragmentos de la novela, presentados en un orden cronológico que corre en paralelo a la evolución de la desquiciada jornada de la protagonista, y que aparecen envueltos en muy delicadas e intimistas, tiernas y exquisitas canciones de otras tantas cantantes, para respetar en la vertiente literaria y musical de los programas la opción femenina que los guía: Melody Gardot, Katie Melua, Holly Cole, Lisa Bassenge, Jessica Gall, Stacey Kent, Flora Purim, Madeleine Peyroux, Cassandra Wilson, Julie London, Eliane Elias, Rickie Lee Jones y Priscilla Ahn.

martes, 18 de febrero de 2020


COMO LOS HURACANES 

Esta noche cerramos la breve serie de tres programas que estamos dedicando al cine, con ocasión de la entrega, a lo largo estas semanas de enero y febrero, de los principales galardones cinematográficos del mundo. Para ello, nos hemos centrado en un espléndido libro, El cine habla. Las mejores frases de cine, debido a la incansable labor de Bienvenido Llopis, que durante cinco años ha recopilado casi mil quinientas frases entresacadas de otras tantas películas, pues su rigor, su erudición y su afán por la exhaustividad le han llevado a no repetir título, y en las que descuella todo el ingenio, la sensibilidad, la inteligencia y la profundidad de los guionistas de cine, ese casi siempre anónimo y a menudo desconocido oficio, indispensable, no obstante, en el encanto, la fascinación y el interés que despiertan las películas. 

En las dos ediciones anteriores del ciclo seleccioné para vosotros citas del libro de Llopis unidas por sendos ejes temáticos, siendo las reflexiones que podríamos llamar generales, abstractas o filosóficas las que protagonizaron el primero de los espacios, y girando el de la semana pasada en el tema del amor, en su vertiente más romántica y sentimental, más típicamente hollywoodiense. Hoy vamos a adentrarnos abiertamente en el terreno de la incorrección política con citas relativas a la “guerra de los sexos”, acerados comentarios, llenos de ironía, mordacidad y maledicencia, sobre las relaciones entre hombres y mujeres, la mayor parte de los cuales inciden en una visión, ciertamente trasnochada, de los rituales del amor, una perspectiva, estereotipada y cínica, aunque muy divertida si se examina en su contexto temporal, que considera al matrimonio y al afán de las mujeres por atrapar en sus redes a los indefensos hombres como el principal obstáculo para esa felicidad masculina, sepultada, muy a su pesar, en la pavorosa cárcel de la vida conyugal. 

Las películas en las que aparecen los muy agudos textos son El caballero del Oeste (1945), de Stuart Heisler; Deseos humanos (1954), dirigida por Fritz Lang; Dos en la carretera (1967), el gran clásico de Stanley Donen; Mares de China (1935), otro título legendario, de Tay Garnett; Los inconquistables (1947), bajo la dirección de Cecil B. de Mille; Indiscreta (1958), también de Stanley Donen; Madame Bovary (1949), la versión que hizo Vincente Minelli de la obra maestra de Flaubert; El mayor y la menor (1942), dirigida por Billy Wilder; otro título mítico, Mujeres (1939), de George Cukor; La pícara soltera (1964), a cargo de Richard Quine; El precio de una mujer (1930), de Paul L. Stein; 500 millas (1969), con la dirección de James Goldstone; El señor Skeffington (1944), de Vincent Sherman; Slightly french (1949), del gran director del melodrama, Douglas Sirk; y Traffic (2000), que dirigió Steven Soderbergh. 

El carácter más ligero de las citas, su indiscutible humor, me permiten también rebajar la “intensidad” de las canciones seleccionadas, que forman parte, todas ellas, de la banda sonora de diversas películas, pero que, a diferencia de las radiadas en anteriores emisiones, no rezuman melancolía y emotiva sensibilidad, siendo por el contrario más vivas y alegres, más frescas y optimistas. En su mayor parte son también grandes éxitos del pop de las últimas décadas, como puede deducirse del nombre de sus intérpretes: Talking Heads, Eurythmics, Jewel, Simple Minds, The Stranglers, Sixpence none the richer, R.E.M, U2, The Jam, The Commitments, Credence Clearwater Revival, T. Rex, David Bowie, Phil Collins y Dire Straits. 

Los filmes en los que aparecen son Wall Street (1987), dirigida por Oliver Stone; Un papá genial (1999), de Dennis Dugan; Sweet Home Alabama (2002), de Andy Tennant; El Club de los cinco (1985), de John Hughes; Snatch: cerdos y diamantes (2000), la obra más destacada de Guy Ritchie; Alguien como tú (1999), de Robert Iscove; Independence Day (1996), con la dirección de Roland Emmerich; El sabor de la infidelidad (1989), de Joel Schumacher; Billy Elliot (2000) el título ya clásico de Stephen Daldry; The Commitments (1991), la estupenda película musical de Alan Parker; Un hombre lobo americano en Londres (1981), cinta de culto dirigida por John Landis; Frankie & Alice (2010), de Geoffrey Sax; Life aquatic (2004), dirigida por Wes Anderson; Pride (2014), del director Matthew Warchus; y Lucas (1986), de David Setzer.

Yvette, un cuadro de Auguste Chaubaud, presente en la exposición Perversidad. Mujeres fatales en el arte moderno, clausurada el pasado septiembre en el Museo Thyssen de Málaga, complementa, muy oportunamente, este comentario.

martes, 11 de febrero de 2020


EN UN SEGUNDO 

Esta semana el programa vuelve a centrarse, por segundo lunes consecutivo, en el mundo del cine, con una emisión que gira en torno a El cine habla. Las mejores frases de cine, el muy valioso libro de Bienvenido Llopis que publicó en 2019 la editorial Notorious y en el que se recogen cerca de mil quinientas citas, frases, diálogos o breves parlamentos que la infatigable laboriosidad del autor, dotado de una prodigiosa memoria cinematográfica, ha seleccionado de otras tantas películas de las que se mencionan en la obra título, año y director, así como los intérpretes que las pronunciaron en pantalla, en escenas de las que se muestra un fotograma revelador.

Si hace siete días el vago hilo conductor entre los textos era el que encarnaban una suerte de reflexiones generales de índole más o menos metafísica, hoy las frases tienen al amor, al amor romántico, al amor pasión, al idealizado amor que tan bien ha representado siempre el cine, como protagonista principal. Las películas de las que forman parte son Un abismo entre los dos (1962), de Anatole Litvak; Carta de una desconocida (1948), dirigida por Max Ophüls sobre la novela de Stefan Zweig; Cliente muerto no paga (1982), obra de Carl Reiner; Las herederas (1949), con la realización de William Wyler; De aquí a la eternidad (1953), el clásico de Fred Zinnemann; la muy romántica y aún así interesante El diario de Noa (2004), de Nick Cassavetes; En un lugar solitario (1950), dirigida por Nicholas Ray; Hannah y sus hermanas (1986), uno de los grandes títulos de Woody Allen; Men in black (1997), el gran éxito comercial de Barry Sonnenfeld; Holmes & Watson. Madrid Days (2012), en la línea del peculiar universo fílmico de José Luis Garci; El indomable Will Hunting (1997), estupenda película de Gus Van Sant; Robin y Marian (1976), un Richard Lester muy deudor de su época; El señor de la guerra (1965), de Franklyn J. Schaffner; La sirena del Mississipi (1969), un título menor pero igualmente apreciable de François Truffaut; Shakespeare in love (1998), la muy oscarizada obra de John Madden; y la magistral Ciudadano Kane (1941), del excesivo y genial Orson Welles. Precisamente, un breve fragmento de un texto de la obra maestra de Welles da título a la emisión, para la que he buscado una imagen alusiva (aunque para captar la alusión ha de escucharse el programa) en un fotograma de otra película, La dama del perrito, dirigida por Iosif Kheifits en 1960 a partir del cuento homónimo de Antón Chéjov.

Entre ellos podréis escuchar quince canciones espléndidas, todas ellas presentes en la banda sonora de diversos films, la mayor parte muy conocidos y de un indudable éxito popular. Ella Fitzgerald, Bebe, Bruce Springsteen, Glen Hansard con Marketa Iglova, Leonard Cohen, Mina, Madeleine Peyroux, Roxy Music, Frank Sinatra, Karen O, Sting, Natalie Merchant, Bradley Cooper con Lady Gaga, Joâo Gilberto, Fatoumata Diawara y Katie Melua, con su delicada versión del clásico de los Cure, Just like heaven, que tantas veces ha aparecido recreado en nuestro espacio, son los intérpretes de unos temas que suenan en Cuando Harry encontró a Sally (1989), la conocida cinta de Rob Reiner; La educación de las hadas (2006), del simpar José Luis Cuerda, al que desde aquí quiero homenajear tras su reciente muerte; Blinded by the light (Cegado por la luz) (2019), de Gurinder Chadha; Once (2007), el inesperado éxito independiente de John Carney; Mc Cabe & Mrs Miller (Del mismo barro) (1971), dirigida por Robert Altman; Goodfellas (1990), una de las grandes aproximaciones de Martin Scorsese al mundo de la mafia; Definitely, maybe (2008), de Adam Brooks; Lost in translation (2003), el clásico contemporáneo de Sofia Coppola; Te puede pasar a ti (1994), dirigida por Andrew Bergman; Her (2013), la estupenda película “anticipatoria” de Spike Jonze; Leaving Las Vegas (1995), otro título de culto, de Mike Figgis; Un día inolvidable (1996), a cargo de Michael Hoffman; Ha nacido una estrella (2018), en la versión reciente de Bradley Cooper; Chega de saudade (2007), de la directora Laís Bodanzky; Timbuktu (2014), una espléndida rareza de Abderrahmane Sissako; y, por fin, Ojalá fuera cierto (2005), dirigida por Mark Waters.

martes, 4 de febrero de 2020


MUCHAS VIEJAS CANCIONES 

Con los principales premios cinematográficos celebrando sus más o menos glamurosas ceremonias en estos días, los Goya hace poco más de una semana, los Bafta ingleses anteayer, los Oscar dentro de siete días y los César franceses a fin de mes, nuestro espacio va a dedicar tres emisiones consecutivas al séptimo arte, a partir de un interesante libro publicado el pasado 2019. 

Me refiero a El cine habla. Las mejores frases de cine, un título bien explícito y revelador que recoge, gracias a la ingente labor recopiladora de Bienvenido Llopis, cerca de mil quinientos parlamentos y diálogos recogidos de otras tantas películas, pues el autor, en un esfuerzo loable, se impuso la constricción voluntaria de no repetir ninguna cinta para abarcar así un espectro mayor en su selección, ofreciendo por tanto una muestra muy significativa de los grandes momentos hablados de la historia del cine, en una búsqueda desbordante que le llevó a visionar más de seis mil títulos a lo largo de cinco años. 

El libro, publicado por Notorious, se organiza siguiendo un criterio alfabético en la presentación de las películas, de las que se ofrece no solo el texto de las frases escogidas sino también el director y el año de la realización del film, los actores que protagonizan los momentos inventariados y el fotograma de la escena en la que aparece la línea de texto elegida. 

En los tres programas que constituyen esta serie cinematográfica de Buscando leones en las nubes, os leeré cerca de cincuenta de esas enjundiosas citas, no todas célebres, antes al contrario, más bien desconocidas en su mayor parte, que aparecerán agrupadas por un tenue hilo conductor: las reflexiones vagamente filosóficas en esta primera emisión, el amor en la segunda y las relaciones entre sexos en la postrera. Entre las frases podréis escuchar magníficas canciones que cuentan también con una dimensión cinematográfica, pues todas ellas han formado parte de la banda sonora de distintas películas. 

En el programa de hoy los textos pertenecen a Algo para recordar (1993), dirigida por Nora Ephron; Amélie (2001), de Jean-Pierre Jeunet; Ángeles sin brillo (1957), de Douglas Sirk; Antes del atardecer (2004), la segunda película de la trilogía de Richard Linklater; Verano del 42 (1971), el clásico de Robert Mulligan; El club de los poetas muertos (1989), el título mítico de Peter Weir; Dulce noviembre (1968), de Robert Ellis Miller; otro clásico, Esplendor en la hierba (1961), una de las grandes obras de Elia Kazan; El gran impostor (1961), también de Robert Mulligan; La vida es bella (1997), la inolvidable y controvertida obra de Roberto Benigni; otro clásico, Ran (1985), de Akira Kurosawa; Roma, città aperta (1945), obra maestra de Roberto Rossellini; Sr. y Sra. Smith (2005), una popular cinta de Doug Liman; Tren de noche a Lisboa (2013), de Bille August; y Melinda y Melinda (2004), del siempre espléndido Woody Allen. 

Con las interpretaciones de Antony and the Johnsons, Jessica Biel, Eddie Veder, Norah Jones, Astrud & Joao Gilberto, Stan Getz, Barbra Streisand, Alison Krauss, Billie Holiday, Judy Collins, Jann Arden, Maroon 5, Amy Winehouse, Simon & Garfunkel, Cat Power y Van Morrison, los temas musicales de la emisión han aparecido en Pequeñas mentiras sin importancia (2010), de Guillaume Canet; Una familia con clase (2008), dirigida por Stephan Elliott; Into the wild (2008), de Sean Penn; Love me tender (2004), con la dirección de Joel Zwick; El color del dinero (1986), el clásico de Martin Scorsese; Ha nacido una estrella (1976), de Frank Pierson; Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997), la gran película de Clint Eastwood; la reciente Cold War (2018), de Pawel Pawlikowski; Love Actually (2003), dirigida por Richard Curtis; La boda de mi mejor amigo (1997), de P.J. Hogan; Historias de San Valentín (2010), a cargo de Garry Marshall; Una cuestión de tiempo (2013), con la realización de Richard Curtis; Algo en común (2004), de Zach Braff; la excepcional My blueberry nights (2007), de Kar-Wai Wong; y Un día inolvidable (1996), de Michael Hoffman.

martes, 28 de enero de 2020


UNA BANDADA DE PÁJAROS 

Hoy cerramos, algo apresuradamente, para variar, la serie de tres programas que desde principios de enero, cuando los atosigantes rituales de la Navidad, esa permanente reminiscencia del tiempo cíclico, aún ejercían sus últimos y perniciosos efectos, estamos dedicando a tan inaprensible y sin embargo rotundamente constatable magnitud. 

Partiendo de textos entresacados de Los sueños de Einstein, el más que apreciable libro de Alan Lightman, en los que el científico explora, en su imaginada duermevela en la Berna de 1905, en los días en que urdía los primeros esbozos de su teoría de la relatividad, las repercusiones prácticas que tendría en las vidas de sus conciudadanos la estricta aplicación de sus novedosos y entonces revolucionarios descubrimientos, la emisión que ahora da comienzo os ofrece nueve de esos sueños, entrelazados con otras tantas canciones alusivas también al paso del tiempo, a su inexorable dictadura, a la añoranza de los días pasados, al temor por el rápido agotamiento de los que quedan por venir, a, en definitiva, lo sustancial de nuestra consciente condición humana. The Everly Brothers, Cindy Lauper, Kansas, Joni Mitchell, Neil Young, Coldplay, John Mayer, Rebekka Bakken y Ella Fitzgerald, que cierra el programa con la preciosa September song, el clásico de Kurt Weill. 


La familia hace un pícnic en la orilla del Aar, diez kilómetros al sur de Berna. Las niñas han terminado de comer y se persiguen unas a otras alrededor de un pino. Al final, mareadas, se tiran sobre la hierba, recuperan el aliento un segundo y se ponen a rodar por el suelo hasta que se marean de nuevo. El hijo, su obesa esposa y la abuela están sentados sobre un mantel, comen jamón ahumado, queso, pan ácimo con mostaza, uvas y tarta de chocolate. Mientras comen y beben, una brisa amable cruza el río y ellos respiran el dulce olor del verano. El hijo se quita los zapatos y agita los dedos de los pies sobre la hierba. De pronto una bandada de pájaros pasa a toda velocidad sobre sus cabezas. El joven se pone en pie de un salto y corre tras ellos, sin tiempo a ponerse los zapatos. Desaparece sobre la colina. Enseguida se le une más gente que ha visto los pájaros desde la ciudad. 

Un pájaro se ha posado en un árbol. Una mujer trepa por el tronco y trata de agarrarlo, pero el pájaro salta inmediatamente a una rama más alta. Ella trepa detrás, se sienta sobre la rama y se arrastra con cuidado. El pájaro vuelve a saltar a la rama inferior. Mientras la mujer está subida sin remedio en el árbol, otro pájaro se posa para comer semillas. Dos hombres se acercan sigilosamente por detrás con un enorme frasco de cristal. Pero el pájaro es demasiado astuto para ellos, echa a volar y se une de nuevo a la bandada. 

Ahora los pájaros vuelan sobre la ciudad. El pastor de St. Vincent está en el campanario de la catedral y trata de persuadir a los pájaros para que pasen bajo el arco. Una anciana ve que los pájaros se posan un instante sobre un arbusto en los jardines Kleine Schanze. Se acerca muy despacio con un frasco de cristal, pero se da cuenta de que no tiene ninguna opción de atrapar ninguno, deja caer el frasco y se echa a llorar. 

No está sola en su frustración. Todos los hombres y mujeres desean atrapar un pájaro. Esta bandada de ruiseñores es el tiempo. El tiempo aletea inquieto y no para de moverse con estos pájaros. Si una persona consigue atrapar uno en un frasco de cristal, el tiempo se detiene. El momento se detiene para todas las personas y árboles y el terreno en el que se encuentran. 

En realidad, muy rara vez alguien consigue atrapar un pájaro. Los niños, que aún poseen la agilidad necesaria para hacerlo, no tienen ningún interés. Para los niños el tiempo ya se mueve demasiado despacio. Se apresuran de un momento a otro, hambrientos de cumpleaños y nocheviejas, incapaces de esperar para vivir lo que les queda. Los más viejos desean detener el tiempo con desesperación, pero son demasiado lentos y están demasiado cansados como para atrapar ningún pájaro. Para los viejos el tiempo pasa demasiado rápido. Ansían detener un solo minuto en la mesa del desayuno tomando el té, o un momento en que su nieta se atasca al quitarse el disfraz, o una tarde en la que el sol de invierno se refleja en la nieve e inunda de luz la sala de música, pero son demasiado lentos y se ven obligados a contemplar cómo el tiempo salta y vuela lejos de su alcance. 

Cuando alguien consigue atrapar un ruiseñor, se deleita en ese momento congelado. Saborea el lugar preciso que ocupan su familia y amigos, sus expresiones, la felicidad cautiva de un premio o un nacimiento o un romance, el olor cautivo de la canela o de las violetas de Parma. Los que lo atrapan se embelesan ese instante, pero descubren enseguida que el ruiseñor se está muriendo y que a medida que su canto aflautado se desvanece, también el momento se marchita y muere.

martes, 21 de enero de 2020


UN MUNDO SIN TIEMPO 

Buscando leones en las nubes os ofrece esta semana una acelerada segunda emisión, que nace irónicamente apremiada por el reloj, de la serie de tres que desde hace siete días estamos dedicando al tiempo, a partir de Los sueños de Einstein, el magnífico libro de Alan Lightman, presentado el pasado 2019. 

En la muy atractiva obra, de la que dentro de diez días tendréis una completa reseña en mi otro espacio de Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro, vemos al científico alemán en 1905, cuando en pleno frenesí creativo, asaltado su cerebro por las novedosas ideas que conformarán su teoría de la relatividad, se adormece en la oficina de patentes de Berna en la que trabaja. En sus sueños, el entonces jovencísimo Albert explora las consecuencias prácticas que produciría en la vida cotidiana la completa realización de sus revolucionarios postulados. 

En el programa de esta noche os propongo nueve de esos sueños, envueltos en las también ensoñadoras canciones de otros tantos músicos, temas todos que tienen igualmente al tiempo como motivo central, tanto en su concepción más abstracta y filosófica como en sus dimensiones más comunes: la tiranía de los relojes, la infancia que perdimos y añoramos, la vejez que nos vence, la fugacidad de una vida que se nos escurre entre los dedos, y tantas otras manifestaciones de nuestro obligado sometimiento al inexorable paso de las horas, de los días, de los años. Sus intérpretes son Barbra Streisand, Dayna Kurtz, Frank Sinatra, Madredeus, Harry Chapin, Chico Buarque, Bob Dylan, Scott Walker y Enya, con su música atmosférica y bellísima que nos transporta a evanescentes paisajes sonoros. 


En el número 27 de la Viktoriastrasse, en Berna, una joven está tumbada en la cama. El sonido de la pelea de sus padres llega hasta su habitación. Se tapa los oídos y mira la fotografía que hay sobre la mesa, una fotografía de sí misma cuando era una niña, agachada en la playa, junto a su padre y su madre. En una de las paredes de su cuarto hay una mesa de madera de castaño. Sobre ella hay un lavamanos. La pintura azul de la pared está cuarteada y ha empezado a caerse. A los pies de la cama hay una maleta abierta, medio llena de ropa. Mira la fotografía y luego hacia el tiempo. El futuro es sugerente. Se decide al fin. Sale de casa a toda prisa sin terminar de hacer la maleta, directa hacia el futuro. Se apresura a avanzar un año, cinco, diez, veinte, hasta que de pronto echa el freno, pero viaja a tal velocidad que no consigue detenerse hasta que tiene cincuenta años. Los episodios han pasado tan rápido que apenas ha podido verlos. Un abogado calvo que la deja embarazada y luego se marcha. La sombra de un año en la universidad. Un pequeño apartamento en Lausanne durante un tiempo. Una amiga en Friburgo. Unas visitas aisladas a unos padres que envejecen. La habitación de hospital en la que muere su madre. El húmedo apartamento de Zúrich con olor a ajo en el que muere su padre. Una carta de su hermana, que vive en algún lugar de Inglaterra. 

La mujer recupera el aliento. Tiene cincuenta años. Está tumbada en la cama, trata de recordar su vida, contempla su fotografía de niña, agachada en la playa junto a su padre y su madre.

martes, 14 de enero de 2020


LOS SUEÑOS DE EINSTEIN 

Buscando leones en las nubes os da la bienvenida a un nuevo año con este primer programa de 2020, una emisión con la que queremos ofreceros, como hacemos cada semana desde hace ya dos décadas, una interesante selección de música y literatura. 

Los consabidos rituales navideños que dejamos atrás hace solo unos días, sus recurrentes rutinas, reiteradas una y otra vez, año tras año, con cíclica y monótona insistencia, constituyen el emblema de un tiempo circular cuyo eterno retorno de lo mismo se repite en un desasosegante e interminable bucle que por un lado nos da seguridad -el confort que deriva del plácido desenvolverse en un ámbito conocido-, pero por otro nos aterra, en cuanto convierte nuestras vidas en un inexorable camino en apariencia trazado de antemano, una asfixiante cárcel de la que resulta imposible escapar. 

Esta por otro lado trivial reflexión sobre el tiempo a la que siempre inducen las fiestas navideñas, es la excusa de la que he querido servirme para organizar en torno a ella el ciclo de tres emisiones que ahora se abre y que tiene a los complejos e inescrutables entresijos del tiempo como protagonistas. La editorial Libros del Asteroide publicó el pasado 2019, en traducción de Andrés Barba, Los sueños de Einstein, un estupendo libro del que tendréis a finales de este mes la correspondiente reseña en mi otro espacio de Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro

En él, el autor, Alan Lightman, nos presenta al popular científico en 1905, adormilado en la oficina de patentes de la Speichergasse, en Berna, de la que es empleado. Mientras fuera del local la vida discurre por los habituales cauces de la normalidad más anodina, Albert, que con solo veintiséis años esboza su teoría de la relatividad, agotado por la intensa actividad mental de los últimos meses sueña, en un constante duermevela, con imaginados universos en los que toman cuerpo sus controvertidas teorías, hasta el punto de que la realidad de sus estudios e investigaciones acaba por imbricarse y hacerse indiscernible con el difuso escenario de sus fantasiosas visiones. 

El libro recorre las distintas derivaciones de las, para los profanos, inconcebibles hipótesis sobre el tiempo que postula la teoría de la relatividad, inventando, en una operación muy atractiva literariamente, rezumando lirismo y belleza, su posible plasmación práctica en diferentes escenarios de un universo conocido y familiar pero descabalado y fantástico, incomprensible y enigmático, trastocado por ese inusitado desplazamiento de la convencional noción del tiempo.

Algunos de esos sueños del Einstein de Lightman integran las emisiones que componen la serie, envueltos en canciones que hablan, cómo no, de la inaprensible y abstracta magnitud, pero también de sus manifestaciones más concretas: los recuerdos, la añoranza de la infancia, las ocasiones perdidas, el transcurrir de los años, las vidas que se agotan y se deslizan inapreciablemente hacia su extinción, y tantos otros temas adyacentes a la idea central que nuclea los programas. Sus intérpretes han sido Billie Holiday, Pink Floyd, Claudine Longet, Johnny Cash, Isobel Campbell con Mark Lanegan, Paulinho Moska, Rolling Stones, Keren Ann, Fleetwood Mac y Chet Baker.