martes, 27 de marzo de 2018
NO SE PUEDE BAILAR SOBRE LAS AGUAS
Los pasados días 21 y 22 de marzo se celebraron, respectivamente, el día mundial de la poesía y el día mundial del agua. Con esa doble excusa quiero presentaros esta semana una emisión que conjuga ambas “festividades” con una decena de textos poéticos y otras tantas canciones que tienen al agua, en sus muy distintas manifestaciones, como protagonista.
Para nutrir la vertiente literaria del programa voy a aprovechar un espléndido número de la siempre extraordinaria revista Litoral, que en 2015 presentó un inagotable volumen monográfico dedicado, precisamente, a recorrer la presencia del agua en el arte y la literatura, en particular la poesía. Con la pulcritud formal y la belleza en la edición habituales en la clásica publicación malagueña, sus páginas se abren a infinidad de sugestivas secciones, a cual más “apetitosa”, como las dedicadas al agua oriental, a la precolombina, la mora o la grecolatina. También el agua en los mitos, con una especial mención a Heráclito y al agua clásica. Hay, igualmente, una selección de poemas centrados en el agua pura, en sentido estricto y sin aditamentos, a las nubes, a la lluvia y los paraguas, a las gotas, al rocío y la escarcha, al hielo y la nieve, a los ríos, los puentes y las cascadas, a los lagos, los manantiales, los charcos y las charcas. A la sed y los vasos. De la misma manera, podemos leer versos sobre piscinas y nadadores, sobre inundaciones y sequías, sobre navegaciones. El volumen se cierra con apartados sobre el agua soñada, escribir en el agua, el agua domada, el agua limpia, el agua ornamental o los oficios del agua.
De todas ellas, que aflorarán en Buscando leones en las nubes en temporadas venideras -a la lluvia y las nubes ya dedicamos en su momento diversos programas-, he elegido para completar la emisión de esta semana, un breve capítulo, de título El agua revelada y dedicado a la fotografía, en el que se recogen algunas fotos, en su mayor parte debidas a grandes nombres del género, que reflejan diferentes episodios vinculados directa o indirectamente con el agua, que son objeto de sus correspondientes comentarios a cargo de algunos importantes autores de la literatura en lengua española. Diez de esos breves textos -escritos por Luis Landero, Felipe Benítez Reyes, Marta Sanz, José Antonio Garriga Vela, Guillermo Busutil, Sara Mesa, Julio Llamazares, Hipólito G. Navarro, José Carlos Llop y Fernando Iwasaki- aparecerán, en mi siempre muy mejorable lectura, a lo largo del programa. En el espacio del blog dedicado habitualmente a los vídeos musicales, al final de esta reseña, podréis consultar las fotografías a las que se refieren, para, así, disfrutar mejor del encanto que rezuman esas intensas piezas literarias. Louis Faurer, Elliott Erwitt, André Kertész, Chema Madoz, David E. Scherman, Josef Koudelka, Cecilia Orueta, Henri Manuel, Saul Leiter y Trent Parke son los fotógrafos escogidos. (No he podido encontrar en internet la fotografía "exacta" de Cecilia Orueta que presenta la revista. Os ofrezco otra similar de la misma serie que tiene al pantano de Riaño como protagonista)
Complementando los textos, y de entre el inabarcable universo de canciones que aluden al agua y sus muchas manifestaciones, he elegido una decena muy variada de temas bellísimos por los que discurren, literal o metafóricamente, puentes, estanques, lagos, pantanos, bañeras, lluvia, nieblas, gotas, inundaciones y charcos, también tristísimas lágrimas. Natalia M. King, Sarah Vaughan, Antony & The Johnsons, Mina con Adriano Celentano, Lila Downs, Simon & Garfunkel, Damien Rice con Lisa Hannigan, Françoise Hardy, Melody Gardot y Diana Krall son sus intérpretes.
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No se puede bailar sobre las aguas
martes, 20 de marzo de 2018
UNA DE ESAS COSAS
En la emisión de esta noche ponemos fin a la breve serie de tres programas que en las últimas semanas hemos venido dedicando a las fecundas relaciones entre cine y jazz, con un repaso, que abarca cerca de ocho décadas, a una serie de películas que tienen al ecléctico género musical como protagonista principal.
En cada una de las entregas de este estimulante ciclo os estoy presentando los comentarios que Carlos Aguilar hace sobre cada una de las obras cinematográficas en su indispensable antología, de título Cine y jazz, que presentó la editorial Cátedra en 2013 y que recoge, al modo de un completo diccionario, ajustado pues a un orden alfabético, centenares de referencias sobre músicos, directores, actores, películas, canciones y otras diversas manifestaciones de la muy productiva imbricación de ambas artes a lo largo de la historia. Podéis encontrar una completa reseña sobre el libro en el blog de mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro.
Nuestro recorrido de hoy comienza en 1989, con Michelle Pfeiffer cantando con gusto un tema de Los fabulosos Baker Boys, y finaliza con Ray Charles, en un tema que formaba parte de la banda sonora del exitoso biopic Ray, estrenado en 2004. Entremedias, algunos grandes clásicos de jazz interpretados por Cynda Wiliams con Branford Marsalis, Janis Siegel, Milt Hinton, Joshua Redman, Carol Woods, Eliane Elías y Diana Krall.
Las películas de las que proceden las piezas musicales son la ya citada Los fabulosos Baker Boys, dirigida Steve Kloves en 1989; la estupenda Mo’ better blues, que en España se estrenó bajo el título Cuanto más mejor y que dirigió Spike Lee en 1990; Rebeldes del swing, con la realización de Thomas Carter en 1993; el documental A great day in Harlem, a cargo, en 1996, de Jean Bach; Kansas City, la espléndida obra de1996 de Robert Altman; Acordes y desacuerdos, el título, de 1999, más abiertamente jazzístico de un Woody Allen cuya carrera no puede entenderse sin el género; otro documental, Calle 54, que dirigió en 2000 un Fernando Trueba fascinado por el jazz latino; De-Lovely, la enésima recreación de la vida y obra de Cole Porter, a cargo de Irving Wrinkler en 2004; y por último Ray, la biografía cinematográfica de Ray Charles, también mencionada, que presentó en 2004 Taylor Hackford.
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martes, 13 de marzo de 2018
ALREDEDOR DE LA MEDIANOCHE
Buscando leones en las nubes os ofrece esta semana la segunda entrega de la serie que empezamos hace siete días con Cine y jazz, el estupendo libro de Carlos Aguilar, como centro y motivo principal. En él, y como podréis leer en mi reseña de hace unas semanas en mi otro espacio en Radio Universidad, Todos los libros un libro, se hace un repaso exhaustivo por la historia del cine, a partir de las muchas películas que tienen al jazz bien sea como núcleo central bien como elemento destacado de sus respectivas bandas sonoras.
Siguiendo tan solo la primera de las vertientes -para mostrar la otra ya habrá ocasión en temporadas venideras del programa- en la emisión del lunes pasado llegamos hasta el año 1957, y desde esa fecha empezaremos esta noche nuestro recorrido por una corta decena de títulos, algunos de los cuales son verdaderas obras maestras del cine musical en general y del jazzístico en particular, y por sus respectivas bandas sonoras.
Las cintas reseñadas han sido, siguiendo un orden cronológico que nos ha llevado de 1958 hasta 1988, St. Louis Blues, dirigida por Allen Reisner el primero de esos años; Jazz on a summer’s day, el documental de la misma fecha de Bert Stern y Aram Avakian; Lady sings the blues, que en nuestro país se presentó como El ocaso de una estrella y que dirigió Sidney J. Furie en 1972; New York, New York, una de las películas musicales de Martin Scorsese, que la dirigió en 1977; Cotton Club, de Francis Ford Coppola, estrenada en 1984; Alrededor de la medianoche, la obra maestra de Bertrand Tavernier de 1986; Bird, otra cinta convertida ya en un clásico, que dirigió el muy jazzístico Clint Eastwood en 1988; el documental sobre Thelonious Monk, Straight no chaser, a cargo de Charlotte Zwerin, también en 1988; y, por último, el fruto de la devoción de Bruce Weber por Chet Baker, Let’s get lost, estupendo título, igualmente de este prolífico 1988.
Los eruditos y siempre algo intemperantes comentarios de Aguilar extraídos de su libro anteceden la escucha de los espléndidos temas, uno por película, interpretados por Eartha Kitt, Mahalia Jackson, Diana Ross, Robert de Niro con Mary Kay Place, Duke Ellington, Lonette McKee con Dexter Gordon, Charlie Parker, Thelonious Monk y el mencionado Chet Baker.
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martes, 6 de marzo de 2018
CINE Y JAZZ
Esta semana, dejados atrás ya los “fastos” de la celebración de nuestra llegada a la emisión número seiscientos, damos comienzo a una nueva serie, que se prolongará a lo largo de tres emisiones, con el cine como protagonista principal. Y es que coincidiendo con el último mes de sucesivas ceremonias de entregas de premios cinematográficos -Globos de Oro, Goya, los Cesar franceses-, la última esta misma madrugada, con los galardones correspondientes a los Oscar de Hollywood aún “calentitos”, tanto en mi otro espacio en la emisora universitaria salmantina, Todos los libros un libro, como ahora aquí, en Buscando leones en las nubes, se han ido sucediendo los programas alusivos, de una manera más o menos directa, al séptimo arte.
Así, en Todos los libros un libro he presentado en estas semanas precedentes, diferentes títulos que abordan el fenómeno cinematográfico desde muy distintos puntos de vista: la presencia de las ciudades en el cine, los inabarcables ángulos de la legendaria película Casablanca, las relaciones entre cine y literatura a través de una decena de espléndidos relatos literarios objeto de traslación fílmica, los siempre llamativos gazapos y meteduras de pata en las cintas, y también la vinculación entre el cine y el jazz, estudiada en un libro magnífico, titulado precisamente Cine y jazz, en el que el experto Carlos Aguilar explora ambos territorios artísticos en una obra magnífica que ahora quiero recuperar desde otra óptica -distinta a la de la reseña literaria- para el programa de esta semana y los de los dos próximos lunes.
Carlos Aguilar presentó su Cine y jazz en la Editorial Cátedra en 2013, en una edición completísima -cuya crítica podéis leer en el blog del programa, todosloslibrosunlibro.blogspot.com-, organizada bajo la forma de un exhaustivo diccionario -estructurado, pues, bajo un orden alfabético- integrado por centenares de referencias a largometrajes -de ficción y documentales-, cineastas -intérpretes o directores-, piezas musicales, discos, músicos de jazz y creadores de partituras para cine que pueblan la inagotable historia de las apariciones del jazz en la gran pantalla.
En la serie que ahora comienzo voy a ofreceros una treintena de entradas del libro, con sus correspondientes “ilustraciones” musicales, en una selección de extraordinaria dificultad, dada la infinidad de alternativas posibles, con piezas bellísimas, títulos significativos, películas destacadas y músicos representativos que forzosamente van a quedar fuera de ella. Por ello, me he impuesto un restrictivo criterio para llevar a cabo la antología, dejando abiertas otras opciones para temporadas venideras del programa.
Admitiendo la distinción -que Carlos Aguilar comenta en su prólogo en un riguroso análisis técnico- entre films en los que el jazz es protagonista y aquellos en los que su música sólo forma parte de la banda sonora, en estos tres espacios me centraré exclusivamente en películas en las que los protagonistas son artistas del género, biopics de personajes reales -Charlie Parker, Chet Baker, Thelonious Monk- o ficticios, cintas que en su trama incluyen actuaciones o interpretaciones en “garitos” nocturnos, teatros o clubes de jazz, documentales sobre festivales o conciertos y, en general, películas que inequívocamente describen el mundo de jazz.
Seguiré para ello un criterio de ordenación cronológico, empezando por un tema de The jazz singer, el título pionero de Alan Crosland, en 1927, hasta finalizar, dentro de quince días, con un clásico de Ray Charles extraído de Ray, su exitosa biografía cinematográfica de 2014 a cargo de Taylor Hackford. Cada canción va precedida de la entrada del libro correspondiente a la película a la que pertenece.
En consecuencia, las cintas escogidas para este primer programa son la mencionada The jazz singer, dirigida por Alan Crosland en 1927; Blues in the night, de Anatole Litvak, estrenada en 1941; Cabin in the sky, una creación de Vincente Minelli en 1943; Stormy weather, de1943, con Andrew L. Stone en la dirección; Noche y día, obra del realizador Michael Curtiz en 1946; Los fabulosos Dorseys, que dirigió Alfred E. Green en 1947; El trompetista, de nuevo a cargo de Michael Curtiz, esta vez en 1949; Música y lágrimas, el biopic sobre Glen Miller, que dirigió Anthony Mann en 1954; The Benny Goodman story, realizada por Valentine Davies en 1956; Alta sociedad, la película del mismo año de Charles Walters; y Chantaje en Broadway, del inglés Alexander Mackendrick, cerrando en 1957 este primer repaso a los films con temática jazzística.
Los intérpretes de los temas musicales, obviamente uno por película, son el pionero Al Jolson, Jimmie Lunceford y su Orchestra, Ethel Waters, Lena Horne, Mary Martin, Jimmy Dorsey con su orquesta, en la que sobresalen las voces de Bob Eberly y Helen O'Connell, Doris Day, la Glen Miller Band, Benny Goodman, Bing Crosby con Grace Kelly y la Chico Hamilton Band.
Debo señalar, como comentario final de esta entrada, que Aguilar es un crítico despiadado, bajo cuya inclemente mirada caen fulminadas casi todas las obras que comenta. Siempre disconforme, permanentemente insatisfecho, casi ninguna película le complace totalmente, de modo que, como podréis comprobar, en sus textos escatima los elogios, convirtiéndolos de continuo en una sucesión de quejas, reproches y objeciones. Pese a ello, su erudición, su profundo conocimiento de la materia objeto de su estudio y, sobre todo, su apasionado amor por el jazz, permiten disfrutar del libro y, en consecuencia, espero que también de estos programas cuya muy larga presentación cierro aquí ya sin más demora.
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martes, 27 de febrero de 2018
NO ME ACOSTUMBRO A ESTAR SIN TI
(¡¡600 PROGRAMAS!!)
Bienvenidos a una edición especialísima de Buscando leones en las nubes. Alberto San Segundo como creador y principal responsable del programa os saluda desde aquí y os acoge con entusiasmo en la edición número seiscientos de nuestro espacio. Durante seiscientas semanas, repartidas irregularmente a lo largo de dieciocho años, he estado con vosotros ante el micrófono, lunes tras lunes, ofreciéndoos muy bien seleccionadas muestras de música y literatura escogidas siempre con criterios de interés y calidad, para conformar con ellas un territorio que he pretendido agradable y placentero a partir de fragmentos literarios y canciones rezumando encanto y sensibilidad, emoción y dulzura, inteligencia y belleza.
Agradecido como estoy a todos nuestros oyentes por su fidelidad durante tanto tiempo, quiero celebrar este aniversario con un programa de homenaje a todos vosotros, uno más de la serie de cinco que desde hace un mes venimos emitiendo en una suerte de “The very best of” Buscando leones en las nubes, con diversas recopilaciones de lo que, a mi juicio, constituyen los momentos más destacados de nuestra ya dilatada y en cualquier caso intensa experiencia.
En la presente edición me he centrado en canciones interpretadas por músicos españoles, que cantan tanto en castellano como en las otras lenguas de nuestro país, el gallego, el catalán y el euskera, en una representación significativa de la amplitud de miras y la ausencia de prejuicios que nos han guiado a lo largo de estas seiscientas emisiones. Siendo pocas, en general, las ocasiones en las que la música española ha comparecido en Buscando leones en las nubes, confío en que la antología que ahora podréis escuchar os interese y haga disfrutar, además de permitiros el contacto con una vertiente sin duda secundaria de un espacio predominantemente anglófilo, en el que, sin embargo, hay cabida también para la calidad musical surgida de otras fuentes y en otros entornos artísticos. Sus intérpretes: Coque Malla con Anni B. Sweet, Zenet, Esclarecidos, Luis Emilio Batallán, Nacha Pop, Soleá y José Enrique Morente con Pitingo, Mikel Urdangarin, Silvia Pérez Cruz, Marlango, Jaume Sisa y El Último de la Fila, cuyo tema No me acostumbro, uno de los grandes himnos de los ochenta, que me trae multitud de reminiscencias melancólicas (¡ay, esa carátula!), cierra este exultante y a la vez algo triste programa de conmemoración.
Entre las estupendas canciones, os dejo con una selección de poemas de amor aparecidos en estos años en el espacio. Ambos frentes, el del amor y el de la poesía, han protagonizado muchas de nuestras emisiones, y ahora, llegados a tan rotundo aniversario, quiero recoger aquí una representación significativa de los dos sugerentes y emotivos mundos. Los intensos y románticos versos, todos bellísimos y todos de muy grato recuerdo para mí, se deben al “arte” de Benjamín Prado, Idea Vilariño, José Agustín Goytisolo, Luis García Montero, Jacques Prévert, Rainer María Rilke, Pablo Neruda, Vinicius de Moraes, María Elena Cruz Varela, Dulce María Loynaz y James Laughlin.
Apágame los ojos. Rainer María Rilke
Apágame los ojos: puedo verte
Obtura mis oídos: puedo oírte
Y hasta sin pies podré llegar a ti,
y hasta sin boca puedo conjurarte
Quiebra mis brazos y te alcanzaré
con el corazón como con la mano
Detenme el corazón y latirá el cerebro
Y si prendieses fuego en mi cerebro,
te llevaré en mi sangre
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No me acostumbro a estar sin ti
martes, 20 de febrero de 2018
RECUERDO LA FELICIDAD
Buscando leones en las nubes llega a su programa 599 y continúa con la serie que, a causa de esta redonda y gozosa celebración, estamos dedicando a diferentes selecciones de lo mejor de tan intensa trayectoria. Esta noche es África la protagonista absoluta del espacio; una África que ha estado presente con asiduidad en nuestras emisiones, con numerosos programas monográficos y con infinidad de apariciones aisladas de textos referidos a su realidad política, literaria, social o cultural, y, sobre todo, con abundantes muestras su seductora música.
En la emisión podréis escuchar un puñado de esas espléndidas canciones, que sonarán entre algunos significativos fragmentos sobre el continente negro radiados a lo largo de todos estos años.
La banda sonora del programa la integran ocho intensos temas a cargo de grandes nombres del universo musical africano. Oumou Sangaré, Alí Farka Touré con Toumani Diabaté, Youssou N’Dour, Fatoumata Diawara, Salif Keita con Cesaria Évora, Rokia Traoré, Orchestra Baobab y Souad Massi son sus inspirados intérpretes.
Ryszard Kapuscinski, Xabier Aldekoa, Pep Subirós, Léopold Sédar Senghor, Jan Brokken, Paul Dakeyo y Martín Caparrós, son los autores de unos textos, todos también con África como protagonista, que habéis podido escuchar antes de mis palabras de cierre, extraídas del que quizá es el programa del que me siento más orgulloso, Recuerdos de África, en el que doy cuenta de mis impresiones de mi primer viaje al continente negro.
De África recuerdo la gente sonriente, las risas, siempre las risas. Recuerdo la cercanía, la afabilidad, la simpatía. Recuerdo la alegría en la pobreza y el sufrimiento.
Recuerdo la sensación de intensidad, recuerdo el permanente deslumbramiento, recuerdo las emociones, la gozosa exaltación del viajero.
Recuerdo la felicidad.
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Recuerdo la felicidad
martes, 13 de febrero de 2018
ERES TAN HERMOSA
Esta semana os ofrecemos la tercera entrega de la muy especial serie que, con carácter recopilatorio, estamos dedicando a la cada vez más inminente celebración de nuestro programa seiscientos, extraordinaria cifra a la que llegaremos dentro de quince días, el próximo 26 de febrero.
Tras un par de emisiones dedicados a los grandes clásicos del pop y el rock y del jazz, respectivamente, hoy vais a poder escuchar una nueva muestra de lo mejor de estos dieciocho años, con una selección -una entre cientos posibles- de doce canciones variadas, todas bellísimas, todas íntimas y delicadas, todas muy dulces y rezumando sensibilidad, interpretadas por algunos de los músicos con una presencia más habitual en el espacio: Márcio Faraco, Beth Gibbons con Rusty Man, Ornella Vanoni, Antony and the Johnsons, Natalie Merchant, Tindersticks con Lhasa de Sela, Ingrid St-Pierre, Vanessa da Mata con Ben Harper, Soap & Skin, Carla Bruni (a la que olvidé citar en la emisión, ¡¡despiste imperdonable!!), Solomon Burke y Rivière Noire. Un grupo éste, Riviére Noire, formado por un guatemalteco, un brasileño y un francés, que ha contado en la preciosa pieza con la que ponemos fin al programa, con la colaboración de Kasse Mady Diabaté y otros músicos africanos, en un anticipo de nuestro espacio de dentro de siete días, dedicado íntegramente al continente negro.
Entre los temas musicales os leeré algunos textos, entresacados también de los que han protagonizado estos centenares de emisiones, que, en clara continuidad con los de las dos semanas precedentes, tienen a las mujeres, al amor por las mujeres más exactamente, como centro y objeto principal. Sus autores son escritos por Andrés Trapiello, Pascal Quignard, Théofhile Gautier, Julian Barnes, Maxence Fermine, Emily Brontë, John Banville, José Carlos Llop, John Maxwell Coetzee, Pablo D’Ors, Anne-Marie Garat y Orham Pamuk.
El resultado de la conjunción de citas literarias y piezas musicales es, a mi juicio, espléndido, además de constituir una muestra muy representativa de la atmósfera en la que se ha desenvuelto Buscando leones en las nubes en todo este largo e intenso y fecundo tiempo, por lo que creo que la emisión puede resultaros de vuestro agrado.
Luna de miel, un cuadro de Jean Dubuffet, fechado en 1943, es el espléndido acompañamiento gráfico a nuestro "amoroso" programa de hoy.
Han pasado cerca de veinticinco años desde entonces. Un cuarto de siglo, se dice pronto. Yo me he casado y he tenido dos hijos, algo que jamás sospeché que haría: ni casarme, ni tener hijos. He escrito algunos libros, vivo en un lugar ni mejor ni peor que otros y trabajo por las mañanas en una biblioteca. Llevo una vida rutinaria y a veces me acuerdo de las mujeres que he conocido: no creo que un hombre sea otra cosa que las distintas mujeres que ha conocido, que las mujeres que le han ido modelando hasta ser quien es. José Carlos Llop
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Eres tan hermosa
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