martes, 8 de octubre de 2019
LA PERSONA MÁS SOLA DEL MUNDO
Esta semana, tras la recién finalizada vuelta al mundo, abrimos una nueva serie, también de cinco emisiones, dedicada a un librito magnífico, Doscientas sesenta y siete vidas en dos o tres gestos, escrito por el italiano Eugenio Baroncelli y presentado en nuestro país por la editorial Periférica en 2016, dos años después de su publicación originaria.
Como su explícito título indica, el libro recoge las sucintas biografías de esos dos centenares y medio largos de personajes, cuyos retratos, siempre muy breves, se dibujan a partir de una anécdota, un momento, un suceso, un detalle, una situación, una circunstancia o un episodio, no siempre significativos y sí a menudo triviales, que permiten al autor, aparte de mostrar su talento literario y su sentido del humor, proporcionar al lector fragmentos de vidas humanas en el fondo comunes, idénticas por tanto, en último término, a las nuestras propias, en uno de los muchos alicientes -el libro como espejo de nuestra existencia- que encierra la obra.
Agrupados por ejes temáticos más bien heteróclitos y hasta disparatados en algún caso -amantes, suicidas, magos, diablos, fantasmas, freaks, incurables, fumadores de puros, predestinados, desaparecidos, mexicanos, voladores y muchos más-, en el excepcional volumen coinciden nombres destacados de la literatura, la ciencia, la historia, la música, el arte o, en general, la cultura, con seres anónimos, desconocidos o simplemente inexistentes, individuos de ficción creados por la magistral inventiva de Baroncelli, que hace gala en todo momento, además, de una sutil ironía, una vasta erudición y una notable sensibilidad.
Es cierto, escribe el autor en el prólogo, explicando el planteamiento con el que encara su obra, durante el último año y medio he vivido la vida de otros. ¿Pero de quiénes? La verdad es que estas biografías o, mejor dicho, simulacros de biografías son fruto del azar, el azar de mi biblioteca y el de mi memoria, que acaso sean la misma cosa. No hay ningún esquema previo. No hay ninguna razón convincente por la que en este libro Marcel Proust conviva con Atahualpa o mi padre aparezca después que yo (culpable capricho del orden alfabético).
En esta primera entrega de la serie os ofrezco diez de estas apasionantes mini biografías, envueltas en otras tantas canciones, caracterizadas, como de costumbre en nuestro espacio, por el intimismo y la delicadeza, por la elegancia y la belleza. Sus intérpretes son Bill Callahan, Adriana Calcanhotto, Paula Morelenbaum con Joo Kraus y Ralf Schmid, Francesca Blanchard, Bruce Springsteen, Mónica Giraldo, Sadio Cissokho, Nouvelle Vague, Prince y Elle & Elles, en una muestra variopinta, una vez más, de la fecunda diversidad musical del mundo.
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martes, 1 de octubre de 2019
PIDE QUE TU CAMINO SEA LARGO
El programa de esta noche, la última emisión por el mes de septiembre, constituye también la postrera entrega de la serie de cinco con la que hemos venido conmemorando los quinientos años del inicio de una expedición fundamental en la historia de la humanidad, la primera navegación que recorrió entera la circunferencia terrestre, una gesta que llevaron a cabo, en un proyecto de atrevimiento, coraje y trascendencia enormes, doscientos cincuenta esforzados marinos al mando de Magallanes y Elcano, una heterogénea tripulación de la que sólo dieciocho miembros logró retornar a España al término de la aventura. En el blog de mi otro espacio en Radio Universidad, todosloslibrosunlibro.blogspot.com podéis consultar mi reseña, publicada antes del verano, del libro La primera vuelta al mundo, un breve pero intenso y riguroso y apasionante ensayo del profesor José Luis Comellas que os permitirá conocer mejor el tortuoso, convulso y memorable periplo.
El programa de esta noche, la última emisión por el mes de septiembre, constituye también la postrera entrega de la serie de cinco con la que hemos venido conmemorando los quinientos años del inicio de una expedición fundamental en la historia de la humanidad, la primera navegación que recorrió entera la circunferencia terrestre, una gesta que llevaron a cabo, en un proyecto de atrevimiento, coraje y trascendencia enormes, doscientos cincuenta esforzados marinos al mando de Magallanes y Elcano, una heterogénea tripulación de la que sólo dieciocho miembros logró retornar a España al término de la aventura. En el blog de mi otro espacio en Radio Universidad, todosloslibrosunlibro.blogspot.com podéis consultar mi reseña, publicada antes del verano, del libro La primera vuelta al mundo, un breve pero intenso y riguroso y apasionante ensayo del profesor José Luis Comellas que os permitirá conocer mejor el tortuoso, convulso y memorable periplo.
Siguiendo con la pauta que hemos venido marcando en emisiones precedentes, he seleccionado una docena de canciones de ámbitos geográficos muy variados, que abarcan los cinco continentes, tocadas todas con las habituales notas de intimismo y delicadeza que definen siempre la atmósfera musical que respira nuestro espacio. Sus intérpretes son Tama, un grupo multicultural y multiétnico compuesto por Tom Diakite, de Malí, el londinense Sam Mills y Djanuno Dabo, de Guinea Bissau; The Thievery Corporation con LouLou Ghelichkhani, de Estados Unidos los primeros y francesa la vocalista; la brasileña y sensual Astrud Gilberto; el uruguayo Jorge Drexler; Ornella Vanoni, de Italia; la sudanesa Rasha; Satish Vyas, de la India; la excéntrica Björk, islandesa; Susumu Yokota, de Japón; Madredeus, nuestros vecinos portugueses; Latin Quarter un grupo de Inglaterra con querencias africanas; y Rosalía, que comparece una vez más en el programa, con la emotiva interpretación de la popular canción de Los Chunguitos, Me quedo contigo, grabada en la ceremonia de entrega de los últimos premios Goya. Con ella clausuramos de modo circular la vuelta al mundo, en paralelo a la de sus históricos protagonistas, pues empezamos la primera entrega en España, con Javier Ruibal, natural del Puerto de Santa María, muy cerca de Sanlúcar de Barrameda, de donde salieron las naves viajeras, y acabamos también en España, con esta Rosalía que, si bien catalana de origen, rezuma andalucismo por los cuatro costados, siendo Sevilla el destino final de la nao Victoria que, cargada de especias, fue la única que logró arribar al puerto gaditano, casi tres años después de su partida.
Entre ellas, y con idéntico afán cosmopolita, que se quiere representativo de la multiplicidad del mundo, os he leído otros tantos textos literarios que nos trasladan a esos territorios extraños o que, de no ser así, contienen alusiones al viaje, a la fortísima pulsión, que a casi todos alcanza, por conocer, por explorar, por salir de nuestros limites cotidianos, por aventurarse en esas otras dimensiones de nosotros mismos que, tantas veces, ni siquiera llegamos a imaginar. Sus autores, Bruce Chatwin, Alfonso Costafreda, José Carlos Llop, Elizabeth Chatwin, Ricardo Piglia, Robert Louis Stevenson, Luis Antonio de Villena, Paul Theroux, Italo Calvino, José Saramago, Gustave Flaubert y Constantino Cavafis, que con su conocido poema Itaca, quizá el paradigma del buen espíritu viajero, pone punto final a la emisión.
Itaca. Constantino Cavafis (trad. José María Álvarez)
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A lestrigones ni a cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes,
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
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martes, 24 de septiembre de 2019
EN UNA CIUDAD OLVIDADA
Bienvenidos al cuarto programa de la serie de cinco que durante el mes de septiembre nos está llevando a recorrer el mundo a través de la música y la literatura, en un correlato radiofónico del viaje que, hace quinientos años, realizó la expedición de Magallanes y Elcano, que en algo más de mil tortuosos días circunnavegaron el orbe entero por primera vez surcando los mares de los cinco continentes. Como en semanas precedentes vuelvo a recomendaros, si queréis una información más completa sobre la memorable epopeya, el apasionante libro de José Luis Comellas, La primera vuelta al mundo, del que podéis encontrar una amplia reseña en el blog de mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, todosloslibrosunlibro.blogspot.com.
Bienvenidos al cuarto programa de la serie de cinco que durante el mes de septiembre nos está llevando a recorrer el mundo a través de la música y la literatura, en un correlato radiofónico del viaje que, hace quinientos años, realizó la expedición de Magallanes y Elcano, que en algo más de mil tortuosos días circunnavegaron el orbe entero por primera vez surcando los mares de los cinco continentes. Como en semanas precedentes vuelvo a recomendaros, si queréis una información más completa sobre la memorable epopeya, el apasionante libro de José Luis Comellas, La primera vuelta al mundo, del que podéis encontrar una amplia reseña en el blog de mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, todosloslibrosunlibro.blogspot.com.
En la edición de esta noche os ofrezco una selección de once espléndidas canciones, todas de espíritu frenético y ritmo bailable, pertenecientes a otros tantos países, muy diversos y, en ocasiones, hasta exóticos (aunque esto del exotismo depende de la perspectiva; para un nativo de Papúa-Nueva Guinea, Vitigudino es el colmo del exotismo), en una banda sonora protagonizada por Khaled, la gran figura de la música argelina; Papa Wemba, de la República Democrática del Congo; Blanquito man y Control machete con Celso Piña y su Ronda Bogotá, originarios de México y Venezuela; Zouk Machine, las alegres chicas de Guadalupe; Coldplay con El Lele, fusionando Inglaterra y Cuba en una magnífica versión a dos lenguas de Clocks; Toure Kunda, de Senegal; Caro Emerald, holandesa; Daúde y Djavan, dos grandes nombres de la música de Brasil; Marce Lacouture, de los Estados Unidos más afrancesados; los efervescente Te Vaka, de Nueva Zelanda y, para cerrar el programa de un modo exaltado y contagioso, la pizpireta Sara Tavares, lisboeta de Cabo Verde, con One love, el trepidante himno que la dio a conocer en el mundo entero.
Entre los temas musicales, fragmentos literarios, pequeñas historias, poemas, reflexiones varias sobre la extraña atracción de los mapas, la pasión por la aventura, el ansia de búsqueda y el deseo de huida, y tantas otras dimensiones del fenómeno viajero, textos entresacados de la obra de Pablo García Baena, Jan Brokken, Miguel Sánchez-Ostiz; Isabelle Eberhardt, Lorenzo Silva, Susana Fortes, Miguel D’Ors, Patrick Leigh Fermor, Javier Reverte, Mauricio Wiesenthal y Marcos Ordóñez.
Ahora, cuando era demasiado tarde y las tiendas de la vida estaban cerradas, lamentaba no haber adquirido cierto libro que siempre había deseado, no haber presenciado ningún terremoto, ningún incendio, ningún accidente de tren; no haber visto Tatsienlu en el Tibet, no haber oído las urracas azules discurriendo en los sauces chinos, no haber hablado a aquella escolar errabunda, de ojos desvergonzados, que encontró un día en un páramo; no haberse reído del mal chiste de una mujer tímida y horrible, cuando nadie había reído en la habitación; haber perdido trenes, ilusiones y oportunidades; no haber tendido la moneda que llevaba en el bolsillo a aquel viejo violinista que tocaba para sí, trémulo, en cierto triste día, en una ciudad olvidada. Marcos Ordóñez
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martes, 17 de septiembre de 2019
COSAS QUE NO EXISTEN NI EN LOS SUEÑOS
Como sabéis quienes nos seguís con asiduidad, desde primeros de septiembre os estamos ofreciendo una serie de cinco emisiones dedicadas a recorrer el mundo a través de las dos vertientes habituales en nuestro espacio, la música y la literatura.
Como sabéis quienes nos seguís con asiduidad, desde primeros de septiembre os estamos ofreciendo una serie de cinco emisiones dedicadas a recorrer el mundo a través de las dos vertientes habituales en nuestro espacio, la música y la literatura.
Y es que el próximo viernes, día 20, se cumplirán exactamente los quinientos años de la partida, desde Sanlúcar de Barrameda, de la expedición de Magallanes y Elcano, el primer grupo de hombres que lograría la para la época inimaginable hazaña de circunnavegar el orbe entero. Las muchas dimensiones de la aventura se recogen, de modo profundo y ameno, en un libro magnífico, La primera vuelta al mundo, escrito por el historiador y catedrático emérito de la Universidad de Sevilla, José Luis Comellas. Os invito a consultar mi reseña sobre la muy interesante obra en el blog de mi otro espacio en Radio Universidad, todosloslibrosunlibro.blogspot.com.
Continuando hoy con la celebración de la gozosa efeméride vuelvo, como en las dos semanas precedentes, a “construir” el programa con una selección de temas musicales recogidos de los cancioneros de diversos países de los cinco continentes, que arropan mi lectura de fragmentos literarios que describen algunos de los territorios a los que se alude en las canciones o que se refieren al viaje y, en general, a la pasión por viajar.
Así, en la emisión han sonado las voces del norteamericano Michael Stipe con la india Asha Bhosle, juntos en el proyecto One giant leap; la noruega Ane Brun, atreviéndose con el español en su intimista versión de Alfonsina y el mar; Fatoumata Diawara, de Malí; Colin Hay, australiano; la italo-francesa Carla Bruni; los británicos Everything but the girl; el canadiense Leonard Cohen; Dobet Gnahoré, de Costa de Marfil; la diva griega Eleftheria Arvanitaki; y la argelina Souad Massi, cerrando el espacio de un modo melancólico aunque precioso con la bellísima Moudja.
Envueltos en la recogida atmósfera musical os he leído textos de Dominique Lanni, Jean Jacques Rousseau, Pep Subirós, José María Merino, Eloy Sánchez Rosillo, Antonio Soler, Caroline Alexander, Simon Leys, Charles Baudelaire y Juan Cruz, todos ellos muy sugerentes y evocadores y capaces de despertar, por sí solos, el ansia de viajar.
Mi padre decía que le gustaban los viajes, y le gustaba imaginarse viajes. A mí también, desde entonces, desde esos días de la infancia. Imaginarse viajes: estarse quieto, pero ir viajando con la imaginación, ni postales ni nada, ni fotos, la imaginación llevándote por esos mundos. Conociendo gente, saludando, mirando cosas que no existen ni en los sueños. Juan Cruz
martes, 10 de septiembre de 2019
NUESTRA VIDA POR VIVIR
Esta semana continuamos, sin apenas prolegómenos, con la serie que iniciamos hace siete días con la vuelta al mundo como eje central, para conmemorar así, con cinco emisiones, todas las de septiembre, los quinientos años de la primera circunnavegación del orbe, llevada a cabo, en una epopeya memorable y de extraordinaria trascendencia para la civilización humana, por Magallanes y Elcano.
Esta semana continuamos, sin apenas prolegómenos, con la serie que iniciamos hace siete días con la vuelta al mundo como eje central, para conmemorar así, con cinco emisiones, todas las de septiembre, los quinientos años de la primera circunnavegación del orbe, llevada a cabo, en una epopeya memorable y de extraordinaria trascendencia para la civilización humana, por Magallanes y Elcano.
Os recuerdo que en el blog de mi otro programa en Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro, podéis consultar mi reseña sobre un interesantísimo libro, La primera vuelta al mundo, en el que el profesor Comellas explica, con apreciable rigor y acusado talento didáctico, la gran aventura de hace cinco siglos.
Centrándonos estrictamente en la emisión, baste recordar que al igual que hace siete días, os ofrezco una selección de canciones de muy diversas partes del mundo, aderezadas con textos que ilustran literariamente algunos de los espacios recorridos o que constituyen sugerentes reflexiones sobre las bondades y las virtudes del viaje. En lo musical los intérpretes invitados son Africando, el cosmopolita grupo con músicos de Costa de Marfil, Senegal, Benín, Gabón, Cuba, Puerto Rico, Haití o Martinica; Sevara Nazarkhan, de Uzbekistán; Balfa Toujours de la Louisiana estadounidense; el irlandés Van Morrison; Alí Hassan Kuban, de Egipto; los cubanos del Buena Vista Social Club; Busi Mhlongo, la fallecida diva sudafricana; el paquistaní Nusrat Fateh Alih Khan colaborando con los británicos Massive Attack; y la Orquesta de Edmundo Arias, procedente de Colombia que cierra el programa con la estupenda Cumbia del Caribe.
Y entre las canciones, interesantes textos que tras el inicial, de creación propia, han sido escritos por Felipe Benitez Reyes, Marga Font, William Butler Yeats, José María Álvarez, Guillermo Cabrera Infante, Jane Morris, Zadie Smith y Philippe Claudel.
Baudelaire sabía perfectamente que un mundo puede caber en un frasco o esconderse entre los espesos rizos de una cabellera dormida. Y yo siempre llevo sus versos conmigo, como un vademécum más útil que toda guía de viaje, de cualquier viaje, porque viajar también es perderse, desprenderse de lo conocido para renacer sin referencias y dejar que nuestros sentidos domestiquen la tierra. Percibimos entonces, como nunca antes, el aliento de los países nuevos. Durante años me pierdo a menudo, feliz, en los mercados de Estambul, Marrakech, El Cairo, Asuán, Taipei, Huaraz, Shanghai, Denpasar, Bandung, Lima, Saigón, Cholon, Hué o Hanoi, Malatya, Helsinki, Mérida y otras muchas ciudades grandes y pequeñas, achicharrantes, como Diyarbakir, que esconde las rubias y aromáticas pilas de su mercado de tabaco a la sombra de un antiguo caravasar, o gélidas, como esta Cracovia de enero donde busco algo para protegerme las entumecidas manos entre tenderetes atestados de pieles, pesebres de papel de plata o almizcle. Los nombres son poemas. Los olores, barcas a la deriva que nos mecen suavemente. Cuando viajo a alguna parte, hay dos sitios que me atraen en especial, los primeros que visito. La iglesia, si estoy en un país cristiano, y el mercado. La iglesia, porque en ella siempre acabo encontrando el mismo olor a piedra fría, cera, mirra e incienso. En cierto modo, es mi casa portátil, mi hogar permanente, con su imaginería familiar, su paz y su silencio. El mercado, porque en él huelo el alma de una tierra, la piel de su gente y los frutos de su trabajo en una mareante mezcla de repulsivos o deliciosos efluvios de grasa cruda o frita, toronjil y cilantro cortado zafiamente con tijeras, excrementos de pájaros cautivos y carne de reses recién sacrificadas, jazmín y pieles curtidas, azufre y canela, pétalos de rosa y entrañas, almendras naturales o tostadas, alcanfor, éter y miel, salchichas y menta, lirios, aceite, sopas y buñuelos, bacalao y pulpo, algas secas y cereales. Alinear nombres, oler sus sílabas, es escribir el gran poema del mundo y de sus profundos deseos. Cendrars, famélico, lo sabía muy bien mientras escribía su retahíla de Menús soñados tiritando en el corazón de una Nueva York que no lo quería. Cada letra tiene un aroma, cada verbo, una fragancia. Cada palabra trae al recuerdo un lugar y sus olores. Y el texto que tejemos poco a poco, al azar duplicado del alfabeto y la memoria, se convierte en el maravilloso y perfumado río, mil veces ramificado, de nuestra vida soñada, de nuestra vida vivida, de nuestra vida por vivir, que nos lleva y al mismo tiempo nos revela. Philippe Claudel
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martes, 3 de septiembre de 2019
EL LUGAR EN EL QUE LA PERDÍ
Bienvenidos un curso más, y con el programa de hoy comenzamos el vigésimo primero, a Buscando leones en las nubes. El espacio de música y literatura de Radio Universidad de Salamanca vuelve otra vez a vuestro encuentro con una nueva selección de textos literarios y piezas musicales escogidos con criterios de belleza y calidad para haceros disfrutar de una hora placentera de radio.
Bienvenidos un curso más, y con el programa de hoy comenzamos el vigésimo primero, a Buscando leones en las nubes. El espacio de música y literatura de Radio Universidad de Salamanca vuelve otra vez a vuestro encuentro con una nueva selección de textos literarios y piezas musicales escogidos con criterios de belleza y calidad para haceros disfrutar de una hora placentera de radio.
El 20 de septiembre de 1519, hará, pues, dentro de unos días, quinientos años, zarpó de Sanlúcar de Barrameda la expedición que, comandada primero por Magallanes y, a su muerte, por Elcano, habría de dar la vuelta al mundo, la primera conocida realizada por seres humanos. Durante casi tres años, el regreso se produjo el 8 de septiembre de 1522, los expedicionarios se enfrentaron a infinidad de dificultades, pasaron por multitud de peripecias y desafiaron todo tipo de inclemencias, en una hazaña que aún hoy, cinco siglos después, sigue pareciéndonos memorable. Antes de las vacaciones de verano, en mi otro espacio en la emisora universitaria salmantina, Todos los libros un libro, presenté una recensión del espléndido libro La primera vuelta al mundo, un apasionante estudio sobre la formidable empresa a cargo del catedrático e historiador, de vasta erudición y bien ganado prestigio, José Luis Comellas. Os remito al blog del mismo título, todosloslibrosunlibro.blogspot.com, por si queréis ampliar la información sobre la aventura, escuchando el programa y leyendo la reseña.
Con ocasión de este centenario, Buscando leones en las nubes va a dedicar las cinco emisiones de septiembre a otros tantos programas con el viaje como centro. En ellos llevaremos a cabo una extensa vuelta al mundo literaria y musical. Con textos y canciones ya radiados en las dos décadas de existencia del espacio, recorreremos los cinco continentes, con canciones y fragmentos literarios de España, Etiopía, Argelia, Malí, Senegal, Italia, México, Cuba, Puerto Rico, Martinica, Haití, Brasil, Indonesia, la India, Madagascar, Sudáfrica, Estados Unidos, Cabo Verde, Francia, Escocia, Canadá, Egipto, Japón, Inglaterra, Suecia o Portugal, por citar tan sólo algunos de los países que comparecerán en nuestro muy vasto periplo.
Sin ningún orden preconcebido, la serie pretende ofrecer, en lo musical, una selección variada de canciones de todo el mundo, lentas y movidas, folklóricas y tradicionales o más modernas y contemporáneas, eléctricas y acústicas, intimistas y festivas, clásicas y recientes, populares y alternativas, entresacadas todas del enorme acervo cultural de los diversos países, sin circunscribirnos a ningún género en particular, mostrando así una amplia panorámica de la enorme variedad de músicas del mundo.
Entre ellas os leeré textos, que o bien nos transportan literalmente a distintas regiones del mundo, o bien giran sobre el hecho de viajar y los placeres del viaje, en una mezcla también heteróclita que combina fragmentos sobre lugares, países o ciudades, con poemas, anécdotas, historias, reflexiones o pequeños cuentos.
En el caso concreto del programa de esta semana, tras el texto inicial, de creación propia, he leído fragmentos de Ryszard Kapuscinski, Colin Thubron, J.M.G. Le Clézio, Lluís-Anton Baulenas, Antonio Muñoz Molina, Rumer Godden, María Zambrano y Enriqueta Antolín.
Intercaladas entre los textos habéis podido escuchar las espléndidas canciones interpretadas por Javier Ruibal, Ejigayehu “Gigi” Shibabaw, Lila Downs, Les filles de Illighadad, Tribalistas, Norah Jones con The Peter Malick Group, Susheela Raman, Tarika y Fiorella Mannoia, cantantes originarios de España, Etiopía, México, Níger, Brasil, Estados Unidos, India, Madagascar e Italia, en una significativa representación de cuatro continentes, cinco si diferenciamos a las dos Américas.
Echo de menos aquellos viajes que me hicieron tan feliz en otros tiempos, en trenes y en autobuses, entre desconocidos, viajes nocturnos sobre todo, los túneles me encantan en la noche, el traqueteo me parece que te habla y es estar y no estar en ningún sitio, y luego aquella vez que una muchacha pasó junto a mí camino del bar y yo, aunque sólo la había visto de espaldas, la seguí atrapado por el vaivén de sus caderas y luego, cuando se dio la vuelta, era como no se puede contar porque nadie te cree, no bella, sino como uno soñó siempre a la mujer, y qué forma de mirar y ese no saber si estaba diciendo me gustas mucho o por qué no te largas de una vez, ese no definirse tan de hembra a la antigua con lo joven que era, esa sabiduría o esa torpeza, quién lo sabe, yo no, por supuesto, yo veía mi sombra en el cristal recortada contra la noche y no me reconocía. Un rey tenía tres hijas, tres hijas como la plata, y la más chiquirritina Delgadina se llamaba, entero le recité el romance, yo tengo buena voz para cantar bajito pero ya empezaba a sentirme un poco ridículo ante su mirada impasible y aquel rictus que tanto podía ser de guasa como de encantamiento cuando se puso en pie como una reina y se echó a caminar por los pasillos y yo detrás de ella y ella sin volver la cabeza y qué largo era el tren y qué vacío, y ella apenas habló pero se sonreía, no me sonreía, se sonreía, y cuando acabó todo me pasó despacio la mano por la frente y me borró cualquier rastro de arrugas, luego dejó escapar un dedo juguetón a las orejas y después a los labios y yo saqué la lengua y lamí su mano como un perro sediento y ya llegábamos a una estación vacía en el amanecer y no fui capaz ni de leer el nombre que anunciaba el lugar en el que la perdí. Enriqueta Antolín.
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martes, 25 de junio de 2019
UNA CERILLA QUE BRILLA UN INSTANTE
Esta noche, sin un eje unitario vertebrador del espacio, retomamos nuestro muy favorito esquema misceláneo, hecho de una sucesión de fragmentos literarios y piezas musicales heterogéneos entre sí, sin más hilo conductor que el de su indudable belleza y su alto potencial de sugestión.
En el caso de la literatura, traigo catorce textos, recogidos de lecturas más o menos recientes, en los que comparecen algunos de los temas más queridos y más reiterados en nuestra ya dilatada historia como son el amor, el paso del tiempo, la vejez, las decepciones, el enamoramiento y las ilusiones, la tristeza, los recuerdos, la memoria, la infancia perdida, el destino, las mujeres, la soledad, el miedo… Textos, todos muy sugerentes y evocadores, tristes, también, en su mayoría, escritos por Patrick White, Jonathan Franzen, Frank O’Hara, Graham Swift, Ottessa Moshfegh, Han Kang, Joaquín Berges, George Saunders, Nino Haratischwili, Thomas Hardy, Jennifer Egan, Edward Morgan Forster, Álvaro Enrigue y Antonio Iturbe.
La banda sonora participa también, como no podía ser de otro modo, de los rasgos que habitualmente definen la música de Buscando leones en las nubes: canciones variadas, de orígenes y estilos muy diversos, pero coincidentes todas en la emoción, la dulzura y la sensibilidad, en un común tono melancólico y en una indiscutible belleza. Sus intérpretes son Weyes Blood, Lilah Downs con Norah Jones, Gino Paoli, Beth Gibbons con Rustin Man, Mart'nália con Carla Bruni, Yola, Luisa y Salvador Sobral, J. J. Cale, Seran Fisseau con Vincent Peirani, Lemonheads con Liv Tyler, Diana Krall, Blaze Foley, Baba Sissoko con Rodgers Mighty Mo y Kieran Kane y Rayna Gellert que cierran con su intimista interpretación de la preciosa Can’t live without you este Buscando leones en las nubes de hoy que es también el cierre a la presente temporada del espacio. Este año, por mis cada vez más exigentes apreturas laborales, no habrá la habitual serie de entregas del mes de julio con la que otros cursos continuamos nuestras emisiones en el blog. De este modo, pues, os decimos adiós hasta el próximo 2 de septiembre, cuando volveremos con más música y más literatura. Pasad un estupendo verano.
En Argenton-sur-Creuse, después de cruzar un puente de piedra recoleto sobre el río al que dan las fachadas de las casas, encuentra un estanco con olor a hojas de tabaco de las Américas. La dependienta es una muchacha menuda, con el pelo rubio recogido en una cola de caballo y unas gafas de estudiante eterna. Se queda prendado de su belleza en miniatura y sale de allí con una cajetilla de cigarrillos. Después de dar una vuelta por ese pueblo silencioso donde parece que nunca sucede nada, regresa al estanco a comprar cerillas para que la muchacha se levante del taburete donde hojea una revista de patrones y le sonría. En los dos días que pasa hospedado allí hace tantos viajes al estanco que tiene la mesilla de noche llena de cajas de fósforos. Cree que la última vez que ha vuelto a entrar a pedir otra caja de cerillas, la muchacha lo ha mirado con recelo por encima de las gafas, como si pensara que se trata de un pirómano. Tal vez lo sea. Se siente arder por dentro. Se marcha de ese pueblo y deja atrás a la dependienta encantadora que vende tabaco y fósforos en un estanco minúsculo. Todo en su vida es una cerilla que brilla un instante y después se apaga. Luego queda ese rastro de humo negro. Antonio Iturbe
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