martes, 30 de junio de 2020


CITA EN TOMBUCTÚ 

Mi “rescate” de esta semana permite ofreceros dos programas, emitidos en abril de 2008, que tienen como centro Cita en Tombuctú, el libro del escritor catalán Pep Subirós publicado en 1996 en la editorial Destino.

Cita en Tombuctú cuenta, en esencia, una historia de amor y de pasión. Lisa abandona a Andrés para huir a África llevada por la fuerza de sus sueños, en busca de la mítica ciudad de Tombuctú. Al poco tiempo, el propio Andrés, espoleado por la ausencia y el deseo, saldrá a su encuentro. La novela se desenvuelve en diversos géneros literarios: el epistolar, la crónica histórica, los libros de viajes, la novela psicológica, la de iniciación; y se mueve igualmente en diversos planos, de los que destacaré dos de ellos que sirvieron de elemento clasificador a la hora de organizar las dos emisiones. 

Por un lado, y ésta es la vertiente sobre la que gira el primer espacio, hay un nivel que podríamos llamar objetivo, externo, que se reflejará en textos que incluyen descripciones de la ciudad de Tombuctú, que hablan de su rica y misteriosa historia, de sus leyendas, de sus mitos, de su espíritu inmemorial. El segundo programa se basa en la segunda faceta del libro, la que llamaré vertiente subjetiva del mismo, cuyo núcleo gira sobre las reflexiones, los pensamientos, la visión singular que los protagonistas nos ofrecen de su experiencia africana. Son comentarios en relación al viaje, a vivencia de la realidad del continente negro, a su deambular por las calles, por los ríos, por las arenas desérticas malienses en procura del amor perdido, en búsqueda de sentido para sus vidas. 

Para trasladaros esa atmósfera intensa y desconcertante, sugestiva y enigmática, la banda sonora de la primera emisión está integrada por música, por supuesto maliense, interpretada por algunas de las más destacadas figuras de su fecundo universo musical, mostrando un mosaico que espero que, como a mí, os parezca deslumbrante: Habib Koité, Keletegui Diabaté, Tom Diakaté, Boubacar Traoré, Mamou Sidibé, Vieux Farka Touré con Toumani Diabaté, Issa Bagayogo, Rokia Traoré y el tan querido por nosotros Alí Farka Touré.

En el segundo programa, la lectura de los textos se “adereza” con música que, teniendo a Mali como centro, supone sin embargo un acercamiento ajeno, con un punto de extrañeza, una aproximación a África con criterios musicales en parte europeos como corresponde a la mirada de Lisa y Andrés, dos españoles, sobre la realidad maliense. Así, podréis escuchar, prácticamente íntegro, un disco extraordinario, Diario Mali, en el que se conjugan el genuino acento de la kora del artista de Malí Ballaké Sissoko con la delicadeza del piano del italiano Ludovico Einaudi, en un diálogo musical, una conversación entre culturas, que produce un resultado fascinante y arrebatador, sencillo y también, paradójicamente, muy refinado y sugestivo.

Cita en Tombuctú 1
Cita en Tombuctú 2

martes, 23 de junio de 2020


¿HAS SENTIDO ALGUNA VEZ ESO?

El programa que esta semana recupera Buscando leones en las nubes es uno emitido en febrero de 2012. Sin ningún hilo conductor que uniera textos y canciones, el espacio se acomodaba al formato misceláneo en el que tantas veces hemos incurrido en estos años. Como recalcaba en la presentación, el propósito que inspira este esquema radiofónico es ofrecer una hora agradable y placentera de interesante radio en contacto con citas literarias sugestivas y canciones preciosas. 

El tono que como sabéis quienes nos seguís habitualmente pretendo dar a nuestra emisión, decía en ese preámbulo, es intimista y relajado; aspiro a crear una atmósfera recogida y amable, sosegada y tranquila, que os permita disfrutar apaciblemente de una música y unos textos escogidos por su belleza, por su poder de sugestión, por su fuerza evocadora, por su capacidad inducir a las ensoñaciones, por su potencialidad creativa, por la posibilidad que encierran de construir quimeras, modestas y algo evanescentes quimeras, esas que urdimos inconscientes cuando nos cruzamos en la calle con unos ojos cómplices, cuando recreamos el pasado en una copa de vino, cuando soñamos concentrados ante el mar, cuando se nos abre el mundo tras una página de un libro. Lo que os propongo es en cierto sentido, poniéndome pedante -lo cual he de admitir que no me cuesta demasiado esfuerzo- un viaje espiritual, un recorrido mental (pero también físico, quiero que el sentimiento, que la emoción toque vuestros cuerpos) por los más atractivos territorios de vuestra inteligencia. 

Y tras esta ampulosa declaración de principios, y dado que la clave del cabal cumplimiento de mis propósitos reside en la maravilla de los textos y las canciones, os dejo ya con la referencia de autores e intérpretes. Felipe Benítez Reyes, Ricardo Menéndez Salmón, Edgar Telles Ribeiro, Julian Barnes, Francisco León, Deborah Eisenberg, Françoise Sagan, António Lobo Antunes, Pedro García Montalvo, Luisgé Martín, Valeria Mazzuco y Antonio Orejudo, son los escritores de cuya obra he entresacado los fragmentos leídos. 

En el apartado musical han sonado Lulu Gainsbourg a dúo con Scarlett Johansson, Shelby Lynne, Márcio Faraco, Marissa Nadler con Red Heroine, Fatoumata Diawara, Jacqui Naylor, Marisa Monte, Rosie Thomas, Jane Monheit, Kate Walsh, Damien Jurado y la germano-nigeriana Ayo con su espléndida versión de And it's supposed to be love.


Mi mirada se cruzó con la de una mujer. Una mujer a la que no había visto nunca. Y aquel cruce fue como una mordedura. Al principio no se nota nada, no se le da ninguna importancia, pero las consecuencias son devastadoras. Mi vista había tropezado con cientos de miradas, pero nunca había sentido ese chispazo que parece encender tu organismo. ¿Has sentido alguna vez eso? Antonio Orejudo

martes, 16 de junio de 2020


JAMES LAUGHLIN

Esta semana Buscando leones en las nubes recupera tres programas centrados en la obra de un extraordinario poeta, aunque no demasiado conocido entre nosotros, aquí en España, en donde, si no estoy equivocado, sólo ha visto la luz uno de sus libros, precisamente el que protagoniza la triple emisión que ahora os ofrezco, el magnífico Poemas de amor. Su autor es el norteamericano James Laughlin y se trata de un libro excelente publicado en el año 2007 por la editorial Linteo en traducción del poeta salmantino Juan Antonio González-Iglesias. 

Poemas de amor hace honor a su nombre. Si os decidís a escuchar los programas disfrutareis de unos intensos momentos en contacto con unos poemas que rezuman sensualidad, gozo amoroso, sensibilidad erótica, corporalidad y sentimiento. Como menciona en el estudio introductorio el propio González-Iglesias en síntesis afortunada y muy descriptiva, James Laughlin es ante todo el poeta enamorado de muchas mujeres que acaban siendo una, el que celebra la respiración compartida, el que canta la dicha de quedarse dormido con la persona amada. Y esa celebración del amor se hace con un lenguaje cargado de referencias clásicas, de influencias literarias, pero a la vez muy llano y sencillo, muy transparente, muy diáfano, muy grato. En los versos de Laughlin hay vida, hay claridad, hay sencillez, hay limpidez, hay comunicación auténtica, hay frescura, hay las palabras de la vida, de la existencia cotidiana, hay, sobre todo, las emotivas, las conmovedoras palabras del sexo, del erotismo, del amor.  

Para acompañar esta literaria exaltación del amor los tres espacios incluyen música que lo tiene también como motivo y eje. Podréis escuchar así una serie de canciones preciosas, delicadas e intimistas, como es norma muy habitual en nuestro programa, que hablan de la dicha de encontrar al ser querido, de las delicias, de los encantos del amor, pero también de sus desastres, de sus fracasos, de la separación, del alejamiento, del dolor, de la pérdida, del desamor.

Sus intérpretes son Heather Nova, Cesaria Evora con Salif Feita, Smashing Pumpkins, Djavan, Erin Boheme, Olivia, Glen Hansard con Marketa Iglova, Emiliana Torrini, Ryan Adams y Beth Gibbons con Rustin Man, en la primera entrega de la serie; Adriana Calcanhoto, Natalie Merchant, Roxy Music, Ayo, Dougie MacLean, Jazzamor, Teddy Thompson, Annie Lennox, Ilona Knopfler, Ornella Vanoni y Katie Melua, en la segunda;  y Ester Andújar, Alison Krauss, Marcio Faraco, Eldissa, Ana D, Cat Power, Fiorella Mannoia, Linda Thompson, Maysa y el grupo Three-eleven, en la postrera. 



Larga y lánguida 

Una tarde entera robada ante nosotros 
sin prisa sin agobios    saboreando cada 

sensación    quizá empieza con una repetida 
mímesis de recuerdos de nuestra adolescencia 

lo que tú aprendiste del chico de la puerta 
de al lado    lo que a mí me enseñó la señora 

divorciada    sin prisa sin agobios    cómo esto 
de hacer el amor puede después de tanto tiempo 

de manera tan vívida retornar    todavía 
podemos sentir ciertas caricias oír ciertos 

tonos de voz incluso rememorar algunas 
palabras que cruzamos    hacer el amor es 

algo acumulativo    nada de lo que entonces 
fue bueno está realmente perdido pues aún 

puede seguir habiendo nuevos descubrimientos 
caminitos ocultos dirigidos al goce 

sin prisa sin agobios    tiempo para poder 
dormitar un momento entre abrazo y abrazo 

tiempo de bromear también un poco por-
que existe asimismo ese aspecto de lo 

ridículo en el acto de copular. Mejor 
que todo sea tierno y delicado 

y generoso igual que nuestra tarde 
va veloz por su camino a la vez larga y lánguida.


James Laughlin 1 

James Laughlin 2
James Laughlin 3

martes, 9 de junio de 2020


ANTÔNIO CARLOS JOBIM

En esta obligada etapa de redifusiones, impuesta por el cierre de los estudios de Radio Universidad de Salamanca a causa del coronavirus, recupero esta semana los dos programas que a finales de 2012 Buscando leones en las nubes dedicó a Antônio Carlos Jobim.

La excusa que motivó en aquel momento nuestro homenaje al gran músico brasileño fue la celebración, en esos días, de un doble aniversario: el de los cincuenta años de Garota de Ipanema, el gran clásico, quizá el más universal de un movimiento musical repleto de ellos, de la bossa nova; medio siglo transcurrido entonces desde su primera interpretación a cargo del cantante João Gilberto, el poeta Vinicius de Moraes, el batería Milton Banana y el contrabajista Otávio Bailly, junto al autor de la composición, el propio Antônio Carlos Jobim. Y, por otro lado, el de los ochenta y cinco años, que se habían cumplido en enero de ese mismo 2012, del nacimiento de Tom Jobim, el inconmensurable músico brasileño.

En las dos emisiones recorríamos la obra del compositor, con una amplia muestra de sus mejores creaciones en las voces de Beleza, Mônica Salmaso con Paulo Bellinati, João Gilberto y Astrud Gilberto con Stan Getz, Viviane de Farias, Lenine, Gal Costa, Roberta Sá, Nara Leão, Joyce, Flora Purim, Joâo Donato, Zé Renato, Sylvia Telles, Chico Buarque con Telma Costa y el propio Antonio Carlos Jobim con la colaboración de Elis Regina en la preciosa versión de Aguas de março que despide el primer programa, y de Leila Pinheiro, Ana Caram, el Quarteto Morelenbaum, Johnny Alf, Mariana de Moraes, Adriana Calcanhoto, Ivan Lins, Eliane Elias, Carol Saboya, Vinicius de Moraes, Paulinho Moska, Rosa Passos, Edu Lobo, María Bethania, Simone con Wagner Tiso y Maucha Adnet, integrando la banda sonora del segundo. 

Entre los temas musicales os leía breves fragmentos entresacados de sus letras. Unos textos, rezumando tristeza y melancolía, repletos de intensas y apasionadas menciones al amor, debidos en su mayoría al propio Jobim, pero también a su gran amigo y colega Vinicius de Moraes, entre otros creadores.

En su conjunto, los dos programas constituyen una espléndida representación del panorama musical de Brasil y de la discografía de una de sus figuras musicales más destacadas.



La chica de Ipanema
Sé que voy a amarte





martes, 2 de junio de 2020


ERES TAN HERMOSA 

Os dejo esta semana, en este largo paréntesis de programas recuperados con los que intentamos cubrir la ausencia de nuevas grabaciones, paralizadas por la epidemia, con la que fue la tercera entrega de la muy especial serie de cinco que, con carácter recopilatorio, dedicamos, en febrero de 2018, a la celebración de nuestro programa seiscientos, en unos días en los que estaríamos llegando a los setecientos si no fuera por la forzada pausa (estas redifusiones no suman en mi particular cómputo).

Para completar el espacio os proponía entonces una muestra de lo mejor de Buscando leones en las nubes entresacada de las emisiones radiadas en los dieciocho años que en aquel momento llevábamos a nuestras espaldas. La selección -una entre cientos posibles- incluía doce canciones variadas, todas bellísimas, todas íntimas y delicadas, todas muy dulces y rezumando sensibilidad, interpretadas por algunos de los músicos con una presencia más habitual en el espacio: Márcio Faraco, Beth Gibbons con Rusty Man, Ornella Vanoni, Antony and the Johnsons, Natalie Merchant, Tindersticks con Lhasa de Sela, Ingrid St-Pierre, Vanessa da Mata con Ben Harper, Soap & Skin, Carla Bruni, Solomon Burke y Rivière Noire con la colaboración de Kasse Mady Diabaté y otros músicos africanos. 

Entre los temas musicales leía algunos textos, entresacados también de los que han protagonizado estos centenares de emisiones, que tienen a las mujeres, al amor por las mujeres más exactamente, como centro y objeto principal. Sus autores son Andrés Trapiello, Pascal Quignard, Théofhile Gautier, Julian Barnes, Maxence Fermine, Emily Brontë, John Banville, José Carlos Llop, John Maxwell Coetzee, Pablo D’Ors, Anne-Marie Garat y Orham Pamuk. 

Retrato de una joven, un cuadro de Sandro Boticelli de finales del siglo XV, ilustra muy adecuadamente esta entrada.


Han pasado cerca de veinticinco años desde entonces. Un cuarto de siglo, se dice pronto. Yo me he casado y he tenido dos hijos, algo que jamás sospeché que haría: ni casarme, ni tener hijos. He escrito algunos libros, vivo en un lugar ni mejor ni peor que otros y trabajo por las mañanas en una biblioteca. Llevo una vida rutinaria y a veces me acuerdo de las mujeres que he conocido: no creo que un hombre sea otra cosa que las distintas mujeres que ha conocido, que las mujeres que le han ido modelando hasta ser quien es. José Carlos Llop

martes, 26 de mayo de 2020


RAYUELA 

Esta semana quiero rescatar un programa emitido por primera vez en febrero de 2009, cuando se cumplían los veinticinco años de la muerte de Julio Cortázar, que falleció en París el día 12 de ese mes, en 1984. 

En Buscando leones en las nubes queremos recuperar hoy aquel homenaje al genial escritor argentino, un faro para millones de personas, inspiración y ejemplo en tantas cosas para tanta gente, para tantos jóvenes, entre ellos el chaval que yo era, sólo diecisiete años, cuando conocí sus libros. La emisión, que ahora vuelvo a ofreceros estaba dedicada a Rayuela, su gran obra maestra. 

La principal singularidad que ofrecía aquel programa, más allá del carácter excepcional de la novela en el que se centraba, radicaba en el hecho de que los textos de Rayuela seleccionados sonaban en la propia voz del escritor argentino. Su voz encantadora, las erres arrastradas, la cadencia envolvente de su tono, el vago acento afrancesado fruto de su infancia en Bruselas. Su seductora voz leyendo en los primeros fragmentos de la noche unos capítulos de la novela en los que el narrador es su protagonista principal, Horacio Oliveira, y dando la palabra a La Maga en otros, los cuatro últimos, con el bebé Rocamadour, hijo de la Maga, que muere en la novela en una secuencia central e importantísima de la misma, como destinatario de sus tiernas y cariñosas y tristes palabras. 

Y Rayuela es, también, el jazz. El libro respira jazz por todos sus poros, no sólo porque está escrito con una estructura y un ritmo deudores de la música negra, sino por la profusión de referencias a músicos y, sobre todo, por la gran cantidad de piezas que, citadas en el texto, en cierto modo suenan en la novela. Algunas de esas piezas constituyen el fondo sonoro del programa que ahora recreamos. Son, todas, canciones que se mencionan en el texto o que escuchan sus protagonistas en algún momento de su desarrollo. Se trata, en su mayor parte, de piezas clásicas de los años 30 y 40 que, sin embargo, se muestran extraordinariamente vigentes -por eso son clásicos- en una escucha actual. Sus intérpretes son Lionel Hampton, Coleman Hawkins, Bessie Smith, Louis Amstrong, Big Bill Broonzy -en dos ocasiones-, Benny Carter y The Chocolate Dandies, Champion Jack Dupree, Earl Hines, Jelly Roll Morton, Waring’s Pennsylvanians, Bix Beiderbecke, Lester Young, y de nuevo Bessie Smith que cierra el espacio con la excelente Baby doll.

martes, 19 de mayo de 2020


EL CAMINO ESTRECHO AL NORTE PROFUNDO 

Esta semana quiero recuperar un programa relativamente reciente, de marzo de 2017, dedicado a un libro que había leído algunos meses antes y al que había dedicado una reseña presentaba en mi otro espacio en Radio Universidad de Salamanca, Todos los libros un libro. Se trata de El camino estrecho al norte profundo, una espléndida novela del australiano Richard Flanagan editada en nuestro país por Penguin Random House, de la que, si queréis saber más, podéis mi comentario en el blog del programa, todosloslibrosunlibro.blogspot.com. 

En la introducción a la emisión avanzaba un breve resumen que permitiera al oyente situarse con respecto a los textos del libro que entonces seleccioné y leí en antena. En el medio de una dramática historia sobre la construcción de una línea férrea levantada por Japón en la Segunda Guerra Mundial, que debería unir -con intenciones bélicas- Bangkok, capital de Tailandia, entonces Siam, y Rangún, que lo es de Birmania, hoy Myanmar, atravesando centenares de kilómetros de intrincada selva, punteada por bloques de montaña y caudalosos ríos, en unas condiciones auténticamente inhumanas para los prisioneros encargados de la ardua tarea, verdaderos esclavos explotados hasta la muerte por sus captores, el autor inserta el conmovedor relato de una emotivo y apasionado amor vivido en su juventud por el personaje principal, Dorrigo Evans, que se enamorará de la mujer de su tío, la bella Amy, en una fugaz experiencia que marcará toda su vida y le acompañará hasta su muerte. Para el programa escogí una muestra de textos del libro en la mayoría de los cuales es precisamente esta historia amorosa la que constituye el motivo principal. Os dejo aquí, como hice en la entrada correspondiente a la emisión de hace tres años, un fragmento muy significativo del libro. 

Y entre ellos aparecen unas cuantas preciosas canciones, todas muy dulces y algo tristes, rezumando belleza y sensibilidad, interpretadas por Angus y Julia Stone, Maria Taylor, Hélène, Maria Luiza, The Colorist con Emiliana Torrini, Lisa Simone, Seth James con Jessica Murray, Eve St. Jones, Joana Serrat, Grant-Lee Philips, Silvia Pérez Cruz, Van Morrison y Norah Jones. 


Yo no creo en el amor, dijo ella. No, no creo. El mundo es demasiado pequeño, ¿no cree, señor Evans? Tengo una amiga en Fern Tree que da clases de piano. Tiene un don para la música. Yo en cambio no tengo nada de oído. El caso es que un día me contó que cada habitación tiene su propia nota musical, solo hay que buscarla. Se puso a hacer gorgoritos mientras se paseaba de aquí para allá, y de pronto la habitación le devolvió una nota, como si hubiese rebotado en las paredes y se hubiese elevado desde el suelo para llenar el espacio con una melodía perfecta. Un sonido precioso. Como si uno arrojara una ciruela y le devolvieran todo un huerto. No se lo creería usted, señor Evans. Era como si esas dos cosas tan distintas, una nota y una habitación, se hubiesen encontrado mutuamente. Sonaba... como si encajaran. ¿Estoy diciendo tonterías? ¿Cree usted que a eso nos referimos cuando hablamos del amor, señor Evans? ¿A la nota que vuelve a nosotros, que nos busca aunque no queramos ser encontrados? ¿Qué un buen día conocemos a alguien y todo lo que define a esa persona nos resulta extrañamente familiar, como una vieja melodía tarareada, como si todo encajara de pronto? Es algo precioso. No me explico demasiado bien, ¿verdad? Las palabras no son mi fuerte. Pero así éramos Jack y yo. En realidad no nos conocíamos demasiado. No estoy segura de que me gustara todo en él. Supongo que también había cosas en mí que le desagradaban. Pero yo era esa habitación y él era esa nota, y ahora ya no está. Y no hay más que silencio.