martes, 12 de mayo de 2009

IDEA VILARIÑO Y ANTONY: UN RÍO DE TRISTEZA

Esta semana, la segunda en que Buscando leones en las nubes se centra en la deslumbrante poesía de Idea Vilariño, los versos de la magnífica poeta uruguaya, recientemente desaparecida, se ofrecen en el espejo de la magnética obra musical de Antony and the Johnsons, uno de los grupos más relevantes, si no el más destacado, para mi gusto, de los aparecidos en los últimos diez años; un personaje, el propio Antony Hegarty, extraordinariamente interesante y sugestivo, muy complejo y poliédrico, lleno de misterio y encanto. Y en efecto se trata de una mirada en el espejo pues Idea Vilariño y Antony and the Johnsons comparten, pese a pertenecer a territorios artísticos, geográficos y temporales muy diversos, un universo común. Ambos son responsables de una obra que rezuma belleza y sensibilidad, intensidad y emoción; ambos son delicados y sensibles, sufridos y dolientes; ambos, en sus canciones el uno, en sus versos la otra, tocan nuestra alma, describen sentimientos comunes a todos los seres humanos: la tristeza, la soledad, el lamento, el pesar, el desamparo, la nostalgia, el sufrimiento, la desesperanza, el dolor, la melancolía, el desamor, la angustia, la desolación, la pena… un río de pena fluyendo en sus poemas y canciones. River of sorrow, como en la formidable canción con la que se cierra el programa de esta semana.

En la vida de Idea Vilariño hay dos circunstancias que explican y nos ayudan a entender esa desolación, esa turbulencia emocional que rezuma su obra entera. Por un lado, su enfermedad. Aquejada durante años de una terrible dolencia, que logró superar, Idea Vilariño muestra en sus poemas todo ese dolor, la dramática crisis, la desazón de la angustiosa experiencia, el patético desgarro que produce la vida que parece escaparse, el anticipo de la muerte, ese muro glacial donde termina la existencia, como dice uno de sus versos de esa época.

Por otro lado, la tormentosa presencia en su vida de Juan Carlos Onetti, como sabéis, también uruguayo, también escritor, también genial, fue decisiva en su existencia. Uno de los libros esenciales de Idea Vilariño, quizá su obra mayor, incluido, obviamente, en esta Poesía Completa publicada por Lumen de la que he entresacado todos los poemas de los cuatro programas de la serie, lleva el título de Poemas de amor y está dedicado a Onetti. En un encuentro informal esperable en dos personas que se desenvolvían en el círculo de escritores de Montevideo, surgieron la atracción, el deseo y la pasión. Desde ese momento inicial, fueron amantes durante años; años hechos de explosivas separaciones y desencuentros, de amenazas y reconciliaciones, vividos por Idea con desesperación e impotencia, con dolor y soledad. Es el último hombre de quien debí enamorarme, declaró, porque éramos lo más imposible de ligar que había. Nunca entendió el ABC de mi vida, nunca me entendió como ser humano, como persona. Y así teníamos nuestros grandes desencuentros. Si yo hablaba de algo sumamente delicado él me salía con una barbaridad. Decía cosas que me hacían echarlo, imposibles de soportar. Todavía me pregunto por qué aguanté tanto, por qué volví tantas veces. Nos peleábamos y volvíamos a juntarnos, lo echaba, regresaba. Una noche me llamó desesperado para que fuera a verlo. Yo estaba con alguien que me amaba y lo dejé por ir a pasar una noche con él. Y recuerdo que lo único que hicimos fue ponernos de espalda, leyendo un libro él, y yo otro. A la mañana siguiente le agarré la cara y le dije: burro, perro, bestia. Y me fui. Sin duda estas palabras os ayudarán a entender aún mejor una poesía que por otro lado es en sí misma nítida y expresiva, muy clara y directa, muy sencilla. Dice también la propia Idea Vilariño, en una carta dirigida a su compatriota y amigo Mario Benedetti, a propósito de esta sencillez: Pero tengo como claras dos o tres cosas: que un poema debe decir una sola cosa, que no debe explicar, desarrollar, definir -¿estaré tan segura?-, que debe quedar en la memoria. Vida doliente e intensa en el fondo de sus poemas y despojada austeridad y muy trabajada simplicidad en las formas: he ahí dos de las claves de la poesía de Idea Vilariño.

Y qué decir de Antony. Lo he visto en circunstancias y en conciertos muy distintos. La primera vez, actuaba Lou Reed en Salamanca y, en una especie de descanso entre dos de sus piezas, dio paso a un personaje, para mí era entonces desconocido, no pude percibir siquiera si se trataba de un hombre o una mujer (él se define como ‘transgénero’), que interpretó un par de canciones con una voz deslumbrante. Era Antony. Me maravilló. Escuché su música, me interesé por su vida, caí fascinado por su figura. Un año después, creo recordar, estuve en un concierto, él ya era el invitado estelar, actuaba con sus Johnsons en La Mar de Músicas, el ejemplar festival veraniego de Cartagena. Cantó muchas piezas de sus dos primeros discos, Antony and The Johnsons y I am a bird now. Impresionante, estremecedor, excepcional concierto, sus melodías preciosas sonando bajo la luna en el cielo limpio del fantástico verano de Cartagena. Hace un par de años, las fechas me bailan, lo vi en Madrid, en un espectáculo sorprendente, su maravillosa voz punteando la aparición en escena de unos seres aparentemente femeninos, andróginos estáticos, misteriosos, con un fondo de imágenes inquietantes en una pantalla, algo muy teatral, vanguardista. Él ya se había convertido en un icono de la modernidad, un artista inclasificable (la Wikipedia señala que el género musical en el que se encuadra es simultáneamente pop de cámara, dark cabaret, soul, música alternativa). Todo el mundo se lo disputaba para colaborar en sus discos, Joan as a Police Woman, Bjork, Rufus Wainwright, y más adelante, Bryan Ferry y Cocorosie y Marianne Faithfull y hasta Franco Battiato. Isabel Coixet lo incluía en la banda sonora de sus películas, sonaba en los anuncios de Massimo Dutti, y en los conciertos veías a Almodóvar y a futbolistas del Real Madrid y a ministros (al menos a subsecretarios) y a lo más cool del universo artístico español.

Ayer, también en Madrid, también con un ambiente de culto, con las entradas agotadas desde hace meses (yo pude conseguirla en navidades) presentó su último disco, The crying light. Un concierto que me gustó mucho, pero que no me pareció sublime (por recoger el calificativo de una de las seguidoras de Buscando leones en las nubes que lo vio hace una semana en San Sebastián). La opción por tratamientos musicales de sus canciones más contundentes de lo habitual, con una percusión poderosa y guitarras eléctricas, difuminó para mí en ocasiones la gracia y el encanto de su voz, de su piano delicado, de una sección de cuerda exquisita. Un gran concierto, aunque, a mi juicio, no especialmente memorable. Os dejo los enlaces de las crónicas de sus recientes actuaciones en España, la de San Sebastián mencionada, la de Barcelona, hace un mes, y la de anoche en Madrid.

Os dejo también tres vídeos de entre los cientos de él que podéis revisar en YouTube. En primer lugar una interpretación, precisamente, del River of sorrow con cuyo profundo sufrimiento terminamos esta segunda emisión de Buscando leones en las nubes dedicada a Idea Vilariño; se trata de un vídeo de no muy buena calidad, grabado en directo en Londres en 2008, pero que permite apreciar la fascinante singularidad del personaje, aparte de la belleza de la canción. A continuación, grabada también en directo, una versión, magistral, y que he ofrecido también en el programa, del If it be your will de Leonard Cohen. Por último, la impresionante Fistful of love, que muestra la enorme potencia expresiva, el tierno encanto, la sublime delicadeza, la emotiva sensibilidad, el íntimo lirismo de este artista único.









Idea Vilariño y Antony and the Johnsons. Un río de tristeza

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante. No dejo de asombrarme del descubrimiento. Si la semana pasada fue Idea Vilariño este fenómeno musical me ha dejado sin palabras. Lo que se presentaba como una aburrida tarde de trabajo al ordenador ha pasado como en una nube transportada por el programa...que he escuchado dos veces seguidas ¿o quizá tres? :-)
Elena

carmensabes dijo...

Fantástico Alberto..me siento emocionada por haberte encontrado, y poder disfrutar de tus trabajos..un lujo para la mente, el espíritu..y en general para toda yo!!

Anónimo dijo...

Gracias Alberto por darme a conocer en su día a este magnífico artista llamado Antony Hegarty. Desde entonces su voz inconfundible me ha regalado grandes momentos, incluido este pasado verano cuando al sonar "Blind" (tema electrónico, algo funk, muy alejado de buscando leones, pero muy cercano a un atardecer playero) reconocí enseguida su personalísma voz. Será esta noche la primera por fin...
Un abrazo
Jorge

Alberto San Segundo dijo...

Hola a todos. Contesto a Elena, Carmen y Jorge después de sus amables comentarios.

Elena, gracias por pasar algunas de tus tardes con el programa. Espero que haya más descubrimientos futuros.

Carmen, gracias por tus palabras y por tu blog, es fantástico. ¡¡Cuánto arte!!, ¡¡cuánta poesía!!, ¡¡cuánta belleza!!

Jorge, enhorabuena, ante todo, por la primera, la segunda y yo me atrevo a decir también que por la tercera. Por cierto, aunque parezca mentira, Blind ya 'salió' en Buscando leones en las nubes, en el programa, creo recordar, Viajes 2008. A veces, pocas veces, me da la vena 'bailona'... y entonces la emisión aspira a convertirse en 'rompepistas'... en fin... añoranzas de una juventud perdida.

Gracias a todos por vuestro aliento. Un abrazo

Anónimo dijo...

Muy bonito el programa, pese a tu "deslealtad" al directo jejejeje. Muchas gracias por acercarnos a Idea Vilariño y a esta música tan desgarradora, como tu bien dices ,que expresa todo tipo de emociones y me permite crear un ambiente mágico, remanso de paz, oasis... en momentos donde la actividad frenética del día a día, me obliga ,nos obliga; a olvidarnos de lo importante que es vivir el momento con intensidad.

Hala ahí queda esto.
Ansío el encuentro

Anónimo dijo...

Hoy es un día triste.... Hace pocas semanas, como Alberto comentó, fallecía Idea Vilariño, poetísa uruguaya, quizás desconocida para muchos de nosotros. Ayer mismo, nos dejaba Mario Benedetti, también poeta, también uruguayo...... Qué triste coincidencia...... Lamento no saber ensalzar su figura, su legado, como sin duda se merece, ....... Sólo diré que suyos son algunos de mis poemas favoritos... Si Idea Vilariño se ha ganado, con todo merecimiento, nada menos que cuatro programas ¿sería mucho pedir tan sólo uno para el humilde pero insigne Benedetti?
P.

Anónimo dijo...

Hola a todos,

Secundo la petición de P.

...hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos ...

No sabes cómo necesitamos tu voz, Alberto

E.

Alberto San Segundo dijo...

Hola de nuevo a todos.

Agradezco a P. y a E. que piensen en mí tan cariñosamente en su sentido homenaje a Benedetti.

Perdón,perdón, perdón. Vuelvo a empezar:

Agradezco a P. y a E. que piensen en M. tan C. en su sentido H. a B. (así está mejor).

Sin bromas ya... gracias por escribir y por hacerlo con tanto sentimiento.

Con respecto a vuestra propuesta, la llevaré a cabo, claro, pero no este curso. Me ocupa mucho tiempo (como conté el otro día) elaborar un programa, tengo ya cerrados todos hasta el fin de curso y no tengo ni un minuto libre (me lo impiden mis múltiples ocupaciones laborales; perdón por la jerga de ministro barato) para encararlo en este mes y medio escaso que queda de programación de Redio Universidad. El curso que viene, sin falta, habrá al menos un programa dedicado al muy tierno Mario Benedetti.

Gracias de nuevo por vuestra emotiva participación.