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martes, 4 de junio de 2024


UNA MUJER ESCRIBE ESTE POEMA 

Hoy, mi presentación será muy breve, porque la extensión de las canciones y los poemas escogidos impide demorarse demasiado en estos preliminares casi siempre prescindibles. Os diré tan solo, antes de dar paso al contenido esencial del espacio, que esta noche cerramos la serie que desde finales de marzo, y con el paréntesis, por medio, de la Semana Santa, hemos dedicado a algunas muy relevantes poetas hispanoamericanas, Dulce María Loynaz, Gioconda Belli, Idea Vilariño y, desde el pasado lunes, Carilda Oliver. Con la que ahora os ofrezco habrán sido diez, en total, las emisiones centradas en tan extraordinarias poetas. Al igual que hace siete días, los versos de la cubana sonarán envueltos en las acogedoras, cálidas y deliciosas canciones de Melody Gardot, la elegante intérprete norteamericana de jazz. Estoy seguro de que el programa va a entusiasmaros.


Una mujer escribe este poema


Una mujer escribe este poema

donde puede a cualquier hora de un día que no importa

en el siglo de la avitaminosis

y la cosmonáutica

tristeza deseo no sabe qué

esperando la bayoneta o el obús

una mujer escribe este poema

sin atributos

a desvergüenza y dentellada

fogosa inalterable arrepentida pudriéndose

caemos por turno frente a las estrellas

todos tenemos que morir

no hay nada más ilustre que la sangre

una mujer escribe este poema

qué estúpida la línea que divide sol de sombra

el crepúsculo pasa

acumulándose al final de las azoteas

supimos de pronto de una trombosis coronaria

existe soledad

sonó una bomba

vean si se me han roto los lentes de contacto

una mujer escribe este poema

separa quince pesos para el alquiler

mi amigo viejo

se desprende del mediodía por la próstata

bailamos

sigue la preparación combativa

no pasarán

una mujer escribe este poema

como quien ha perdido el tiempo para siempre

creo en el corazón de Denise Darval

hemos ganado porque morimos muchas veces

parece que tengo un derrame de sinovia

no hay tiempo para la poesía

de veras que los frijoles se han demorado en

hervir

te juro que mañana presentaré el divorcio

una mujer escribe este poema

como hay fantasmas a las siete en mi pecho

entablillé una rama a la areca que está triste

mamá tu no sabes la falta que me haces

si suena la alarma aérea

recojan a los niños que duermen en la cuna

voy a guardar este retrato del Che

como calló el canario traje un tenor a casa

una mujer escribe este poema

cargada de ultimátums

de pólvora

de rimmel

verde contemporánea lela

entre el uranio

y

el cobalto

trébol de la esperanza

convalesciente de amor

tramposa hasta el éxtasis

tonta como balada

neurótica metiendo

sueños en una alcancía

ninfa del trauma

novia de los cuchillos

jugando a no perder la luz en el último tute

una mujer escribe este poema.

Una mujer escribe este poema

martes, 28 de mayo de 2024


ME DESORDENO, AMOR 

En las últimas semanas, nuestro espacio ha venido ofreciéndoos una larga serie dedicada a algunas destacadas poetas hispanoamericanas. Empezamos el ciclo con dos emisiones centradas en Dulce María Loynaz, cubana; lo continuamos con otras dos en las que el protagonismo recayó en la nicaragüense Gioconda Belli; y proseguimos con cuatro programas cuyo núcleo principal en la intensa poeta uruguaya Idea Vilariño. Hoy, la serie llega a su novena entrega con un espacio dedicado a la también cubana Carilda Oliver, cuyos versos sonarán en esta próxima hora y también en el espacio de dentro de siete días. 

Carilda Oliver, de cuyo nacimiento se cumplirán cien años el próximo 6 de julio, fue doctora en Derecho, abogada, profesora de pintura, dibujo y escultura, promotora cultural y excelente poeta, llegando a obtener en su país el Premio Nacional de Literatura en 1998. Fue una mujer atrevida, transgresora en su vida personal, pródiga en amantes y maridos, libre e independiente en su dimensión social, irreverente, desprejuiciada y hasta escandalosa en la muy conservadora sociedad cubana de su tiempo, con difíciles relaciones con el régimen castrista que intentó proscribirla y hasta invisibilizarla, aunque solo en el ámbito oficial y en de la crítica literaria, pues su reconocimiento popular era extraordinario, siendo sus obras muy leídas y difundidas. Y es que su poesía, popular ya antes de la revolución castrista, era vista por las nuevas autoridades como tibia ideológicamente, al centrarse el espacio privado, en lo cotidiano, lo doméstico, sin que su escritura, como era preceptivo, manifestase una adhesión ideológica explícita al régimen. 

Los temas principales de su poesía son, como podréis comprobar en los dos programas, la soledad, la independencia personal, la libertad, los hombres, el abandono, la tristeza y, sobre todo, el amor, el erotismo, la sensualidad, los desvaríos de la pasión, el fracaso, las pérdidas y las carencias amorosas, también la muerte, pues Carilda Oliver encarnaba en vida y obra, al decir de sus estudiosos, el tópico de la femme fatale, una suerte de mito erótico que aúna sensualidad y muerte. De ella se decía que traía la muerte consigo, porque muchos de sus seres queridos, morían inexplicablemente, como si la poetisa fuera una suerte de mensajera de “la dama de la guadaña”. Esa mezcla explosiva y letal de talento y de belleza irresistible, aderezó esta leyenda negra que decía que sus parejas estables, amantes y hasta incluso, sus enamorados, terminaban muriendo o padeciendo las suertes más aciagas, como afirma la profesora Bibiana Collado en un esclarecedor artículo sobre la poeta. 

En sus versos prima lo coloquial, lo autobiográfico, lo conversacional, la oralidad, rasgos todos que afloran en poemas que, a menudo, se acomodan a la versificación clásica, silvas, redondillas, cuartetas, décimas, sobre todo sonetos. En ellos destacan el ritmo y la musicalidad que proporciona el uso frecuente de la rima consonante, un efecto que, por desgracia, se perderá en mi lamentable locución. 

Entre ellos, y en las dos emisiones del breve ciclo, van a sonar una larga veintena de temas de una cantante muy presente en la extensa historia de Buscando leones en las nubes y que ya protagonizó la primera entrega de las cuatro dedicadas en semanas precedentes a Idea Vilariño. Se trata, nuestros seguidores habituales lo habréis ya adivinado, de Melody Gardot, cuyas canciones exquisitas, elegantes y llenas de sensibilidad constituyen una espléndida banda sonora para la poesía de la cubana. Espero que disfrutéis de música y poemas.

Me desordeno, amor