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martes, 29 de junio de 2021
ÁFRICA NO INTERESA
Con la emisión de esta semana cerramos la serie de cuatro que hemos dedicado a África en este mes de junio que ahora llega también a su fin, y con él, la vigésimo segunda temporada de nuestro espacio, en una trayectoria de sorprendente longevidad.
En el programa que ahora os ofrezco os propongo mi lectura de doce fragmentos de África adentro, un muy estimulante librito que recoge una larga conversación entre Alfonso Armada y Xavier Aldekoa, dos periodistas, excelentes conocedores de la realidad africana, que hablan, en los pasajes seleccionados, de cuestiones relativas a dos de las cinco preguntas que dan título a la colección que alberga su libro, 5W. De los capítulos encabezados por Where y Why, he entresacado comentarios y reflexiones de los reporteros sobre la belleza y las contradicciones del continente; sobre sus grandes crisis, con mención expresa al genocidio de Ruanda y a las guerras en la República Democrática del Congo, motivo especial de interés y preocupación para el vigués y el catalán; sobre el modo en el que el periodismo cuenta la realidad africana, con el recuerdo inevitable de Ryszard Kapuściński; entre otros temas muy sugerentes para quienes estén interesados en conocer esas muy atrayentes sociedades.
Doce serán también las canciones, interpretadas por otros tantos artistas, cada uno de un país diferente, que ponen la banda sonora, excelente y bellísima, del programa: el camerunés Coco Mbassi; el grupo tuareg Tartit; Mbayah, de Guinea Ecuatorial; Tiken Jah Fakoly, la popular y combativa figura de Costa de Marfil; el mauritano Mansour Seck; Tabanka Djaz, de Guinea-Bissau; Dibayagui, de Burkina Faso; S. E. Rogie, el célebre cantante y guitarrista de Sierra Leona; el togolés King Mensah; Nani, de Angola; Cesaria Evora, la gran dama de la música de Cabo Verde; e Idir, otro clásico indiscutible, la gran voz de la música bereber argelina, fallecido hace poco más de un año.
Con nuestro recuerdo a todos ellos pongo fin al programa y a esta complicada, triste y muy dura temporada de Buscando leones en las nubes que, pese a los estragos causados por la pandemia nos ha permitido seguir ofreciéndoos aquí, en la emisora universitaria salmantina, escogidas muestras de música y literatura.
Alberto San Segundo, al frente del espacio, os agradece vuestra fidelidad y os invita a volver con nosotros dentro de un par de meses, tras las vacaciones veraniegas; en concreto el 6 de septiembre, en que estaremos otra vez con vosotros con nuevas propuestas literarias y musicales.
Os deseo que paséis un muy buen verano. Disfrutad de esta recién adquirida cuasi normalidad. Adiós.
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martes, 22 de junio de 2021
POR DELANTE DEL TIEMPO
Nuestro espacio quiere saludar la llegada del verano con una nueva emisión, la tercera, del breve ciclo de cuatro que, con base en el estimulante libro de Alfonso Armada y Xavier Aldekoa, África adentro, estamos dedicando en estos últimos programas del curso 2020-2021 al muy atractivo continente negro.
En el año 2018, los dos periodistas, expertos en la realidad de aquellos fascinantes territorios, mantuvieron una larga conversación sobre los principales asuntos que conciernen a esa vasta región del mundo y que fue recogida en el título citado, que apareció en el sello editorial 5W, rúbrica que de manera inequívoca, y expresa, alude a las cinco preguntas esenciales que definen la profesión periodística: Who, what, when, where, why (Quién, qué, cuándo, dónde, por qué).
En la emisión se leen una docena de fragmentos del libro (ilustrado por Cinta Fosch, alguna de cuyas imágenes acompañan las entradas de esta serie), pertenecientes todos al capítulo encabezado por la tercera de esas cuestiones, When. En ellos, Armada y Aldekoa reflexionan sobre el papel que juegan en África las organizaciones humanitarias; sobre la creciente extensión del feminismo y la novedosa aparición de un liderazgo femenino; y sobre la literatura, el teatro, el arte y, en general, la cultura de unos países a los que, por desgracia, siempre nos acercamos desde perspectivas más dramáticas, guerras, enfermedades o desastres naturales.
Doce serán también, obviamente, las canciones que acompañan mi lectura de los textos. Interpretadas por músicos de diferentes países, reflejan la fecunda variedad de la música africana, además de interesar y emocionar y deslumbrar por su belleza intrínseca. Sus intérpretes son Le Grand Kallé, uno de los clásicos de la música congoleña; Mulatu Astatqe, otra autoridad indiscutible, esta vez de la desbordante escena musical etíope; Geoffrey Oryema, otro nombre mayor, proveniente de Uganda; Cheikh Lô, de Senegal; Lura, una de las muchas joyas de la inagotable Cabo Verde; Ramata Diakite, maliense; Monique Seka, de Costa de Marfil; Annie-Flore Batchiellelys, la muy popular cantautora de Gabón; las Mahotella Queens, de Sudáfrica, cuya repercusión ha trascendido las fronteras de su tierra; Les Frères Coulibaly, de Burkina Faso; Rajery, de Madagascar; y el siempre dulce e intimista Bonga, de Angola.
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martes, 15 de junio de 2021
LAS FRONTERAS SE MUEVEN
Esta semana continuamos con la segunda entrega de la serie de cuatro programas centrados en el libro África adentro, una extensa conversación entre dos periodistas, Alfonso Armada y Xavier Aldekoa, con una muy amplia experiencia en la a la vez compleja y fascinante realidad del inmenso continente africano. Publicado en la editorial 5W, que alude en su denominación a las cinco grandes preguntas -Who, what, when, where, why (Quién, qué, cuándo, dónde, por qué)- que constituyen el referente primordial de la profesión periodística, el pequeño volumen apareció en 2018, en el seno de una colección que recoge diálogos entre personajes de diferentes generaciones que intercambian sus opiniones sobre distintos temas muy relevantes en este convulso siglo XXI, aunque algo alejados del primer plano mediático.
Alfonso Armada, el más veterano de los dos interlocutores, nacido en Vigo en 1958, es periodista -pero no solo, también ha publicado poesía y teatro- y cuenta con una amplia carrera en los medios, entre ellos El País y el ABC, en los que fue, respectivamente, corresponsal en África y en Nueva York. Su trayectoria como escritor incluye, sobre todo, un buen número de libros de “viajes”, de los cuales son sus Cuadernos africanos, que vieron la luz en 1999, los que han gozado de una mayor repercusión. Xavier Aldekoa, que, pese a su larga trayectoria viajera y periodística, no llega a los cuarenta años, es, además de colaborador habitual de La Vanguardia, autor de algunos libros imprescindibles sobre el continente negro, como Océano África, Hijos del Nilo o Indestructibles. En 2010, cuando se cumplieron los cincuenta años de la independencia de un gran número de países africanos, dediqué aquí dos programas al gozoso aniversario, con textos entresacados, precisamente, de algunos de sus reportajes periodísticos.
En el caso de esta noche, la W seleccionada, la que corresponde a When, me permite recoger fragmentos del diálogo que ambos reporteros mantienen sobre uno de los más acuciantes problemas que aquejan a las sociedades africanas, el de las migraciones, internas y externas, que atraviesan el continente y que limitan las posibilidades sociales, profesionales y vitales de sus ciudadanos.
Como sugerente, a mi juicio, complemento sonoro a la “fotografía” de la realidad que aflora tras las palabras de los periodistas, os ofrezco once temas, cada uno interpretado por un músico de un país diferente, que, aparte de su indudable belleza, permiten mostrar el extenso y variado mosaico de manifestaciones musicales que encierra una África también en este ámbito inabarcable. Así, podréis escuchar las canciones de podido escuchar las canciones de Rokia Traoré, cantante maliense; Youssou N’Dour, la gran figura de la música de Senegal; Dobet Gnahoré, de Costa de Marfil; el zimbabuense Oliver Mtukudzi; Faya Tess con Lokua Kanza, de la República Democrática del Congo; la hispano-sudanesa Rasha; Tarika, quizá el grupo más importante de Madagascar; Bidinte, que proviene de Guinea Bissau; Kaïssa, de Camerún; la prodigiosa Gigi Shibabaw, de Etiopía; y la bella y talentosa burundesa Khadja Nin.
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martes, 8 de junio de 2021
ÁFRICA ADENTRO
Buscando leones en las nubes os invita al primero de los cuatro programas con los que nuestro espacio va a despedir el curso 2020-2021. Esta serie postrera de la actual temporada radiofónica, la vigésimo segunda en nuestra ya muy larga historia, se centrará en el continente africano y girará, en la vertiente vinculada a los textos, sobre un librito, publicado en 2018 con el título África adentro, en el que se recogen las conversaciones entre dos periodistas, muy buenos conocedores de la realidad africana, Xavier Aldekoa y Alfonso Armada.
Hace ahora cuatro meses, presenté en el otro espacio que dirijo y realizo en Radio Universidad, Todos los libros un libro, una reseña del libro que protagonizará este breve ciclo africano. Entonces, y bajo el título de “Miscelánea de enero. Varios” os presentaba a sus autores, comentaba las peculiaridades del singular proyecto editorial que los cobijaba, el sello 5W, os daba a conocer algunas de sus interesantes publicaciones y, sobre todo, resumía los principales ejes en torno a los cuales se desarrollaba el largo diálogo entre los dos expertos en África. Os remito al blog del programa para completar esta ahora forzosamente breve presentación.
Muy comprometidos con las realidades que analizan en sus publicaciones, los responsables de la editorial dejan claros sus “combativos” propósitos desde la rúbrica misma bajo la que se presentan. Y es que, en efecto, las cinco W a las que alude su nombre se refieren a Who, what, when, where, why (Quién, qué, cuándo, dónde, por qué), en una explícita declaración de principios: Las 5W son la base del reporterismo: preguntas que no admiten un sí o un no, sino una explicación.
Así, de un modo congruente con el planteamiento general de la editorial, África adentro se organiza en cinco capítulos en cada uno de los cuales los dos interlocutores intercambian opiniones, experiencias, comentarios y anécdotas, sobre un gran número de sugerentes temas vinculados a las cinco antedichas cuestiones, siempre con el inmenso continente negro como referente final de la ilustrativa charla.
Para la emisión de esta noche he escogido textos pertenecientes a la sección que afecta al What, que incluye reflexiones sobre el carácter de África como continente olvidado o silenciado, sobre el papel de las nuevas tecnologías en aquellas sociedades supuestamente primitivas, sobre los movimientos sociales emergentes, los retos globales, la ambivalente presencia de China, el cambio climático y la desertización, entre otros.
Entre las palabras de Aldekoa y Armada sonarán, cómo no, una docena de espléndidos temas musicales, cada uno interpretado por un cantante o un grupo de un país diferente, en una muestra que no se pretende representativa pero que sí es un muy revelador ejemplo de la extraordinaria riqueza musical del continente, que hemos querido que estuviera presente en Buscando leones en las nubes desde nuestros inicios, ya, incluso, desde la sintonía que, lunes tras lunes, abre y despide las emisiones. Sus intérpretes son los Super Eagles de Gambia; la hipnótica Orchestra Baobab de Senegal; Oumou Sangaré, la gran dama de la música maliense; Ba Cissoko, de Guinea Conakry; Waldemar Bastos, uno de los más destacados representantes -sino el que más- de la canción angoleña; la misteriosa etíope Aster Aweke; Fatso, de Sudáfrica; la muy querida en Buscando leones en las nubes Souad Massi, argelina, a la que hemos podido escuchar con el acompañamiento de la voz de Rabah Khalfa; otro gran clásico africano, el marfileño Alpha Blondy y su muy popular reggae; Samite, de Uganda; Angelique Kidjo, otra diva del continente, de origen beninés; y Eneida Marta, que, desde Cabo Verde, clausura la emisión.
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martes, 13 de septiembre de 2011
DIEZ AÑOS DEL 11 DE SEPTIEMBRE. DE VUELTA A NUEVA YORK
El pasado domingo, como todos sabréis, se cumplieron diez años del aciago 11 de septiembre de 2001, de la terrible destrucción de las Torres Gemelas y de la consecuente muerte de varios miles de ciudadanos de todo el mundo en Nueva York. Ya el septiembre pasado, hace ahora un año, recuperamos aquí una serie de programas que habíamos dedicado a la gran megalópolis al año de los infaustos atentados. En ellos, la música y la literatura se centraban en el universo, pues de un universo se trata, casi en sentido literal, neoyorquino. Ahora, una vez más, y con ocasión del tan redondo aniversario, volvemos a Nueva York, con una emisión que presenta una estructura y un enfoque parecidos a los que inspiraban esos cuatro programas pasados.
Desde el punto de vista de los textos, todos han sido extraídos de Diccionario de Nueva York, un estupendo libro escrito por el periodista vigués, colaborador de El País y ABC entre otros medios, Alfonso Armada, y publicado en 2010 por la editorial Península. Alfonso Armada tiene una amplia trayectoria como reportero, singularmente en el ámbito del periodismo de viajes, con interesantes publicaciones sobre Estados Unidos y, de manera destacada, sobre África, un continente que conoce bien y con el que mantiene una permanente relación de afecto y compromiso, como queda de manifiesto también en más de una ocasión a lo largo de este libro del que ahora os hablo.
Este Diccionario de Nueva York es, efectivamente, un diccionario, pues al menos en las tres cuartas partes del libro, la estructura es la habitual de este tipo de publicaciones, esto es, capítulos ordenados alfabéticamente en los que, de la A a la Z, se recorre el universo, en este caso el complejo y estimulante universo de Nueva York.
Y así, encontramos sugestivas entradas dedicadas a todo lo que podáis llegar a imaginar en relación a la inagotable y magnífica ciudad. Desde la primera, Afueras, que se ocupa del imposible extrarradio de una ciudad descomunal y aparentemente sin límites, hasta la última, Zona cero, que relaciona las consecuencias del impacto de los aviones mortales con la devastación producida por las bombas norteamericanas en Hiroshima y Nagasaki, recorreremos toda la geografía física y el paisaje moral de Nueva York. Todo Nueva York está aquí, las alcantarillas humeantes, los anuncios, los aparcamientos codiciados -en un ciudad en la que aparcar es lo único que importa- y los curiosos personajes que se hacen cargo de ellos, los ascensores, desapercibidos en su rutinaria actividad pero esenciales en la ciudad vertical -450.000 movimientos diarios los que atravesaban las malogradas Torres-, los abigarrados autobuses, la multiplicidad de bares, los baños públicos, las excelentes bibliotecas, los muchos cines y el Metropolitan Opera House, los bosques y los barrios, Brooklyn y Broadway y Harlem y el Bronx y el Soho y Times Square y Staten Island, y los transbordadores y la Isla de Ellis y la Estatua de la Libertad, y Central Park y Coney Island, y los edificios que han definido y representado la poderosa imagen de la ciudad, el Chrysler y el Empire State y las propias Torres Gemelas y las Naciones Unidas y el Carnegie Hall y el skyline definitivamente truncado y Grand Central Station, los dioramas del Museo de Historia Natural, el resto de excelentes pinacotecas, y los famosos apagones, el del 1965, el de 1977, el de 2003, con sus efectos y sus extraordinarias repercusiones, y los cementerios, y los puentes, y el metro, y los delis abiertos día y noche, y los depósitos de agua y las escaleras de incendio, y la sobrecarga de banderas patrióticas y las escuelas públicas y los homeless y los judíos ortodoxos con su peculiar estética y los establecimientos de comida kosher y los paseadores de perros y los mensajeros en bicicleta, y el Hudson y el Riverside y los taxis y sus chóferes paquistaníes, indios y de Bangla Desh, y el New York Times y el New Yorker, con sus trayectorias de siglos de rigor, independencia y calidad, emblemas perfectos de la ilusionada y algo adánica democracia norteamericana, y Tiffany’s, y las ventanas de Edward Hopper y tantos detalles más que definen una ciudad que conocemos aunque nunca hayamos estado allí, pues el cine y la televisión la han metido en nuestras casas, hasta el punto de que pertenece, es mi impresión, a la memoria, al inconsciente colectivo de el orbe entero.
Pero no es sólo lo tangible, lo material, la ‘carne’ de Nueva York, sus calles y plazas, sus edificios y monumentos, lo que vemos si nos adentramos en las páginas del libro de Alfonso Armada, es sobre todo el alma de la ciudad lo que conocemos, todo lo que no se toca, lo que no es tangible pero que igualmente nos permite proyectar la significativa imaginería neoyorquina, conformar el espíritu de esta urbe que es también un emblema de la humanidad del siglo XXI. Y así, en una enumeración apresurada, hay entradas con rúbricas aparentemente ajenas a Nueva York, pero en las que sin embargo está también su esencia: beatlemanía, Babel, capital del dolor, cerradura, un comentario sobre la exclusión, ciento dos minutos -el tiempo que tardaron las torres en desplomarse-, ciudad del deseo, ciudad romántica, cortinas de codicia, la gata Cristina -cuyo rabo se constituye en una especie de difusa metáfora de Nueva York, del egoísmo y la obsesiva religión del yo que rezuma la ciudad-, el diablo Cojuelo, dragón insaciable, eterno retorno, el éxito y el fracaso, el fin del mundo, gorilas, con King Kong como máximo exponente, el grito, indios sin vértigo, y por ello contratados para levantar los inmensos rascacielos, infancia al por mayor, infierno, lo que falta, locos, luz, manzana, multitud, el número 13 y su supersticiosa desaparición en plantas de hoteles y ascensores, los olores y las orquídeas y el opio y las ostras, las palomas y los perros, las campanas y los pescadores de monedas, la pureza y los puntos negros, los relojes, los rostros, el ruido, los seres invisibles, los suicidios y la soledad, las voces.
Y tanto en su dimensión externa como en la más íntima, el análisis de Alfonso Armada fluctúa entre reflexiones personales y datos objetivos, entre presente y pasado, con numerosas calas en la historia de la ciudad y con, sobre todo, una soberbia demostración de conocimiento de la literatura que sobre Nueva York se ha escrito. El libro incluye, en sus anexos finales, una extraordinaria bibliografía con más de doscientas cincuenta referencias de libros que, de un modo directo y expreso, central y protagonista o más episódico y circunstancial, se refieren a Nueva York. Y muchos de esos libros sirven de ejemplo o de contrapunto a la narración del autor, por lo que es fácil encontrarse, en la gozosa lectura, con fragmentos de Henry Roth, Truman Capote, Joseph Mitchell o Walt Whitman, de Lorca o Juan Ramón Jiménez. Y también de nuestros contemporáneos, Muñoz Molina, Eduardo Lago, Susana Fortes o Eduardo Mendoza, por citar sólo a algunos de los españoles entre otros muchos escritores de nuestros días, todos fascinados por la deslumbrante capital. Para el programa he elegido algunos fragmentos escritos por el propio Alfonso Armada, siendo el resto referencias de Brendan Behan, Paul Morand, J. D. Salinger, Siri Hustvedt, Esmeralda Santiago, Herbert Muschamp, Truman Capote y José Maria Conget que se citan el libro.
Pero además, la última parte del interesante volumen recoge cinco crónicas, que glosan los efectos del 11 de septiembre, publicadas por Alfonso Armada en el diario ABC entre octubre y diciembre de 2001, con los atentados aún muy recientes. Se cierra esta sección más estrictamente periodística con un poema que el autor, con varios libros de poesía publicados, dedica al vacío dejado por las Torres en la ciudad cosmopolita, en la ciudad del porvenir donde el futuro parecía infinito y la muerte era siempre la de los otros.
Hay, por fin, un completo índice onomástico, con aproximadamente seiscientas menciones a personajes vinculados, de uno u otro modo, a la ciudad, y que da prueba de la amplitud y riqueza del análisis que el autor ha consagrado a su adorada Nueva York.
En el programa he intentado llevar a cabo esta profunda inmersión, esta intensa recreación de la realidad de Nueva York no sólo con los fragmentos leídos sino también con trece canciones que tienen a la gran capital del mundo -una ciudad, por muchas razones, extraordinariamente musical- como protagonista. Son piezas, de ambiente contenido y tranquilo, interpretadas por Rosie Thomas, Suzanne Vega, Norah Jones con Peter Malick, Richard Julian, Sophie Milman, The Avett Brothers, Cat Power, Mary Chapin Carpenter, Marianne Faithfull, Paul Simon, Nellie McKay, Rosanne Cash y Stacey Kent.
Este carácter musical de Nueva York -también su naturaleza proteica y cambiante- se apunta en el fragmento del libro que os dejo aquí como cierre de esta entrada. Tras él, la preceptiva sección de vídeos que hoy acoge a una de las favoritas de Buscando leones en las nubes: Cat Power y, cómo no, su New York.
Cuando pienso en Nueva York enseguida me viene a la cabeza la música de los años cincuenta, especialmente las canciones de Frank Sinatra, que escuchaba en mis clases de inglés, y por esa razón ha quedado asociada para siempre en mi mente a la ciudad de Nueva York, aunque no sea precisamente lo que más se escuche ahora. Aunque cuando caminas por la ciudad, la ciudad puede parecer una verdadera cacofonía, cuando pienso en Nueva York imagino una melodía. No puedo decir lo que veo cuando cojo el metro, soy ciego, recuerde, pero siento que hay mucha gente que duerme allí, que come allí, y percibo el estrés en el ambiente, y la marginación a la que esta ciudad condena a mucha gente, las dificultades que muchas personas atraviesan aquí. No es que yo las padezca, porque vine a Nueva York con un claro propósito y una promesa de trabajo. Pero cuando me monto en el metro siento lo dura que puede legar a ser esta ciudad para muchos, que llegan sin grandes perspectivas y con las manos desnudas. Aterrizan en Nueva York porque aquí es donde han acabado, donde el avión les trajo, y tienen que luchar a brazo partido por una habitación, por un trabajo. Yo no he tenido que pasar por eso. Desde el principio he tenido un sitio para vivir y un trabajo. Cuando bajo los escalones del metro siento todo eso: desde el hierro hasta las paredes, palpas el duro esqueleto de la ciudad, e hueso, y entras en contacto con seres muy diferentes a ti que se enfrentan a problemas muy distintos de los tuyos, y sientes a través de lo que te llega de sus vidas qué terrible puede llegar a ser vivir aquí. Cuando vas a lugares como el Bronx, puedes notar con toda nitidez lo poco afectuosa y amable que puede llegar a ser esta ciudad, cómo de áspera puede llegar a ser Nueva York, especialmente para los negros, cómo de perdido puede llegar a sentirse alguien aquí. Eso te hace sentir piedad por mucha gente que vive aquí. Nueva York es un cóctel, una ciudad triste y alegre al mismo tiempo. Todo depende de dónde vivas y qué clase de vida lleves aquí, de quién seas. Cuando camino por el Village o por Columbia, o por el barrio de Kew Gardens, donde vivo, siento que la vida es buena, que la vida es fácil y sencilla. Pero, cuando andas por lugares como Flatbush o barrios negros, sientes el peso de la tristeza en el aire: es como si en el espacio de unas pocas calles pasaras de un mundo a otro completamente distinto.
Diez años del 11-S. De vuelta a Nueva York
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