martes, 4 de diciembre de 2018


SIMON & GARFUNKEL. PUENTE SOBRE AGUAS TURBULENTAS 

Esta semana cerramos la serie que, iniciada el lunes pasado, Buscando leones en las nubes ha querido dedicar a Simon & Garfunkel. 

El dúo norteamericano, de cuyos comienzos bajo ese nombre, tras años de actuaciones en solitario o con denominaciones diversas, se cumplen ahora las cinco décadas y media, pobló mi adolescencia con sus bellísimas canciones, cuya evocación en estos días de adultez avanzada me llena de recuerdos y melancolía, de apenada nostalgia y ambivalente tristeza, hecha de cariñosa añoranza y algo desasosegante pesadumbre. 

Tras la emisión precedente, centrada en el segundo disco de la pareja, Sounds of Silence, hoy quiero ofreceros el álbum de más honda implicación en mi vida de entonces, también el más significativo y premiado del grupo, sin duda su obra maestra, Bridge over troubled water.

Las once canciones del disco, con la coda final de otras tres de otras grabaciones de esos años, componen un programa en el que, antes de cada tema, os leeré sus correspondientes letras, a partir de la traducción de Marta Olmos Gil para el libro sobre el dúo publicado por la editorial Fundamentos en 2011. Todas, salvo la de Bye Bye love, obra de los Everly Brothers, son de la autoría de la pareja. Me he servido también, para completar las traducciones, de la página simonandgargunkel.es, un extraordinario arsenal de interesantes informaciones sobre nuestros invitados de esta noche.

martes, 27 de noviembre de 2018


SIMON & GARFUNKEL. LOS SONIDOS DEL SILENCIO 

En la edición de esta semana y en la de dentro de siete días os ofrecemos una breve serie de dos programas dedicados a Paul Simon y Art Garfunkel, el legendario dúo norteamericano de cuyos comienzos bajo este nombre conjunto se cumplen ahora cincuenta y cinco años. Después de muchos años previos de actuaciones bajo el nombre de Tom y Jerry o en discos por separado como solistas, en carreras musicales comenzadas ya a finales de los cincuenta del pasado siglo, después de infinidad de discusiones y alejamientos, de separaciones y reencuentros que anticiparían lo que luego sería su relación, en 1963 se presentan por primera vez como Simon & Garfunkel, grabando su primer disco apenas un año después. 

Entre 1964 y 1970 el dúo publicaría cinco álbumes de estudio y la banda sonora de la película de Mike Nichols El graduado. A partir de esa fecha, sólo actuaciones en vivo -con el gran hito del concierto multitudinario en Central Park en el 81- recopilatorios varios, enfrentamientos, desapariciones, silencios, actuaciones en películas, nuevos distanciamientos, disputas y el éxito en la carrera en solitario de Paul Simon, superior a la más modesta de Art Garfunkel. En total, poco más de una cincuentena de temas, casi todos ya clásicos, auténticas leyendas de la historia de la música popular del siglo XX. 

Al margen de su importancia “objetiva”, como unos de los referentes más importantes del folk-rock de todos los tiempos, Simon & Garfunkel desempeñarán también un papel importante en mi propia vida. Su segundo disco, Sounds of silence, de 1966, y, sobre todo, su obra mayor Bridge over troubled water, de 1970, forman parte de la banda sonora de mi adolescencia y juventud y junto al resto de los álbumes de la época, Wednesday Morning, 3 AM, de 1964, Parsley, Sage, Rosemary & Thyme, del 66, y Bookends, del 68, sonaron con insistencia en mi sensible y algo prolongada infancia, entusiasmándome en aquellos días inocentes y, contemplados ahora en la distancia, teñidos de una nostalgia tristísima. El chico desconcertado, el niño asustado y perdido que yo fui durante tantos años encontraba en aquellos discos una suerte de consuelo espiritual -dicho con términos de hoy, entonces inexpresables- para una soledad y una confusión cuyo recuerdo despierta en mí, todavía ahora, una extraordinaria melancolía. 

En los dos programas de la serie van a sonar, íntegros, esos dos discos seminales, cuyas canciones resuenan todavía en mi mente, con las letras que aún sé casi de memoria, en el orden originario en que aparecieron en su momento y que conservo también, desde entonces, en una fidedigna recreación de las reiteradas escuchas de hace casi cincuenta años. La no muy amplia extensión de las grabaciones primitivas permite que complete cada uno de los espacios con temas del resto de la exigua discografía de la pareja. Así, en esta primera entrega escucharéis las once canciones de Sounds of Silence, junto a cinco temas adicionales del resto de la discografía del dúo. La semana que viene será Bridge over troubled water, su otro disco mítico, el protagonista del espacio. 

Precediendo a las distintas canciones aparecen sus letras, a partir de las traducciones de María Olmos Gil para el libro de la editorial Fundamentos publicado en 2001 en que se recogen todos los textos de Simon & Garfunkel. He consultado también las versiones de la página simonandgarfunkel.es, una inmejorable recopilación -en español- de valiosísimas informaciones sobre el dúo. Sobre esa base previa me he permitido las variaciones que me han resultado oportunas para hacer más asequible las a veces algo abstrusas letras del dúo.

martes, 20 de noviembre de 2018


ANDRÉS TRAPIELLO. COMO TODO LO QUE NO ACABA 

Nuestros más fieles y aplicados oyentes recordarán que hace siete días os ofrecíamos la primera entrega de una serie de dos -y que por tanto llega hoy a su fin- centrada en Andrés Trapiello, un escritor que ya había protagonizado un par de programas de nuestro espacio hace algunos años, dos emisiones que podéis recuperar en este mismo blog en el que desde hace años dejamos las diferentes transmisiones radiadas. 

En el último tomo de los diarios del escritor leonés, el que hace el número veintiuno, de título Mundo es, Trapiello relata un episodio sucedido en su vida -siempre que admitamos la fidelidad de su escritura a la existencia real, algo abierto a la discusión- en el que el protagonista se enamora en silencio de una muy guapa chica con la que coincide día tras día en su trayecto cotidiano al trabajo en el mismo vagón de metro. Conocíamos el lunes pasado las primeras emociones del narrador, el deslumbramiento que le provoca la atractiva mujer, su emotividad desbordada, su timidez y su falta de decisión, su zozobra, sus impulsos y cautelas simultáneos, los signos todos de su muy poético enamoramiento. Retomamos esta noche la historia, cuando la tensión insostenible que perturba al personaje parece, por fin, a punto de resolverse. 

Para complementar musicalmente las dulces y a la vez dolorosas peripecias de las que nos da cuenta el romántico relato os dejo con una docena de canciones, que participan de la sensibilidad y la belleza del texto de Trapiello. Con la intención de mantener una por otro lado difícil continuidad en las dos ediciones, separadas por una semana, he recurrido a un expediente, ya utilizado aquí en los dos programas centrados en Ordesa, la novela de Manuel Vilas, consistente en repetir los intérpretes de las canciones que han arropado el texto en ambas noches. Así, en la emisión de hoy han sonado -en el mismo orden que en la del lunes pasado- Laurinda Hofmeyr, John Carter Cash, Kiki Dee, Mark Erelli, Stacey Kent, Thompson, Norah Jones, Paul McCartney, Low, Brigitte Saint-Aubin, Trijntje Oosterhuis y el magnífico Diali Cissokho con su banda Kaira Ba.

martes, 13 de noviembre de 2018


ANDRÉS TRAPIELLO. LO MEJOR DE MI VIDA 

Esta semana continuamos la serie, que lleva ya tres entregas, centrada en libros de relativamente reciente publicación, de los que entresacamos los fragmentos que os leo en cada emisión. En emisiones precedentes hemos tenido como invitados a Javier Marías, con su Berta Isla, y a Manuel Vilas, a cuya novela Ordesa hemos dedicado dos ediciones del espacio, la última hace siete días. 

En el caso de esta noche el protagonismo recae en otro autor ya conocido en Buscando leones en las nubes, pues hace unos años os presenté sendos programas, centrados respectivamente en su obra diarística y en su poesía, que podéis recuperar en este mismo blog. Se trata, quizá lo habéis adivinado, de Andrés Trapiello, que hoy vuelve a comparecer en nuestro espacio en su calidad de escritor de diarios, aunque desde un enfoque algo diferente al de su última aparición aquí. 

Andrés Trapiello lleva décadas ofreciendo a un cada vez más amplio grupo de lectores -en su origen los seguidores eran escasos y casi clandestinos, si exagero un poco- sus diarios, recogidos bajo la rúbrica general de Salón de pasos perdidos. Desde 1990, en que apareció el primer tomo -El gato encerrado- hasta 2017 en el que vio la luz el por ahora postrero, Mundo es, sus incondicionales hemos podido leer y deleitarnos con veintiuna entregas de la serie, en cada una de las cuales presenta -filtrados por su talento literario- la crónica de algunos acontecimientos significativos vividos por él diez años antes. Una existencia sin demasiado relieve, sin momentos sobresalientes o experiencias llamativas, más allá del casi siempre rutinario fluir de la cotidianidad, se convierte en manos del autor en una adictiva obra literaria que se lee con la fruición de una novela. En las próximas semanas aparecerá -así lo ha declarado el autor en una reciente entrevista- un nuevo título de la serie; además, desde hace ya casi un mes, está en las librerías, El Rastro: historia, teoría y práctica, su imprescindible y exhaustivo estudio sobre el singular mercado madrileño. 

En esta por ahora última entrega Trapiello relata un episodio -ocurrido verdaderamente en su vida, aunque en estos diarios nunca se sabe qué es real y qué inventado- surgido con ocasión del encuentro en un vagón de metro con una mujer desconocida, una chica muy guapa que le fascina y obsesiona, y a la que, pese a la familiaridad que da la coincidencia diaria en el trayecto compartido, no se atreve a abordar. El romántico y muy bello relato de esta “relación” -o como se la quiera llamar- constituye el núcleo central de la vertiente literaria de la emisión de hoy y de la del lunes próximo, una historia que esta noche quedará truncada, pues, ante la imposibilidad de reflejarla íntegra en la exigua duración de un solo programa. 

Para complementar la vibrante peripecia narrada por Trapiello os dejo, como de costumbre, con una colección de canciones, doce en este caso, intimistas y delicadas, llenas de emoción y sensibilidad. Sus intérpretes, como siempre por orden de aparición, son Laurinda Hofmeyr, John Carter Cash, Kiki Dee, Mark Erelli, Stacey Kent, Thompson, Norah Jones, Paul McCartney, Low, Brigitte Saint-Aubin, Trijntje Oosterhuis y Diali Cissokho con Kaira Ba.

martes, 6 de noviembre de 2018


ORDESA. LAS LENGUAS MUERTAS 

Hoy quiero ofreceros la segunda entrega de la serie de dos que iniciamos hace siete días y que está dedicada a Ordesa, la última novela de Manuel Vilas. Os recuerdo de nuevo, como hice el lunes pasado, que en Todos los libros un libro, mi otro programa en Radio Universidad de Salamanca, presenté el libro hace unos meses, por lo que podéis acudir al blog, del mismo nombre, por si queréis ampliar la información sobre los textos que esta noche protagonizan la emisión. Con el Día de difuntos aún reciente la presencia de Ordesa en nuestro espacio es especialmente pertinente, pues sus páginas giran en torno a la muerte, la muerte de los padres del autor en concreto, impregnando de tristeza y melancolía una obra descarnadamente autobiográfica. 

Entre las desoladoras palabras de Manuel Vilas sonarán una docena larga de canciones preciosas, todas participando también de esa atmósfera de desconsuelo y aflicción que caracterizan al libro, pero cuya belleza espero que podáis disfrutar con interés y emoción. Como quizá hayáis podido apreciar aquellos de nuestros oyentes más atentos y perspicaces, la música elegida está interpretada por los mismos cantantes -y presentados en el mismo orden- que los que sonaron en la emisión precedente, en uno de esos juegos en los que muy de vez en cuando incurre Buscando leones en las nubes. Así, las canciones de Paul Simon, Rim Banna con Bugge Wesseltoft, Amos Lee, Oleta Adams, Carolyn Hester, Julia Biel, Graham Nash, Claudine Longet, Carrie Rodriguez con Ben Kyle, Nat Simons, Mark Laurent con Brenda Liddiard, Rosalia de Souza y Fatoumata Diawara han acompañado las atribuladas y muy tristes reflexiones del escritor aragonés suscitadas tras la muerte de sus padres. 


La muerte de una relación es en realidad la muerte de un lenguaje secreto. Una relación que muere da origen a una lengua muerta. Lo dijo el escritor Jordi Carrión en un estado de Facebook: “Cada pareja, cuando se enamora y se frecuenta y convive y se ama, crea un idioma que solo pertenece a ellos dos. Ese idioma privado, lleno de neologismos, inflexiones, campos semánticos y sobreentendidos, tiene solamente dos hablantes. Empieza a morir cuando se separan. Muere del todo cuando los dos encuentran nuevas parejas, inventan nuevos lenguajes, superan el duelo que sobrevive a toda muerte. Son millones, las lenguas muertas”.

martes, 30 de octubre de 2018


ORDESA. LA MUERTE ES UNA FRIVOLIDAD 

Tras la edición de hace siete días, en la que Javier Marías y su Berta Isla fueron los protagonistas del espacio, hoy le toca el turno a Manuel Vilas y su última novela, Ordesa, en la segunda entrega de esta serie literaria que abrimos el lunes pasado y en la que durante cinco semanas nos centraremos en libros relativamente recientes para conformar la parte literaria de las distintas emisiones. 

En mi otro programa en Radio Universidad, Todos los libros un libro, presenté hace unos meses mi reseña de esta Ordesa a la que pertenecen los textos que esta noche os leeré. Os remito al blog del mismo título por si queréis completar la información sobre una obra magnífica cuya lectura os recomiendo con entusiasmo. Baste decir ahora, como sucinta presentación de los fragmentos que vais a escuchar, que en el libro Manuel Vilas reflexiona, en clave autobiográfica y de una manera muy sincera y también muy cruda, sobre su propia vida a partir del desencadenante de la muerte de sus padres. Lo fúnebre, la muerte, pues, desempeñará un papel principal en estas dos emisiones -el lunes próximo continuaremos con textos del mismo libro- que enmarcan el Día de difuntos. 

Y entre las dolientes, desesperadas, sufrientes palabras de Manuel Vilas, que rezuman desamparo, fracaso, soledad y tristeza, escucharéis una docena larga de canciones en bastantes casos también melancólicas y algo pesarosas, pero siempre bellísimas y plenas de sensibilidad y delicadeza. Paul Simon, Rim Banna con Bugge Wesseltoft, Amos Lee, Oleta Adams, Carolyn Hester, Julia Biel, Graham Nash, Claudine Longet, Carrie Rodriguez con Ben Kyle, Nat Simons, Mark Laurent con Brenda Liddiard, Rosalia de Souza y una Fatoumata Diawara omnipresente en Buscando leones en las nubes en estos últimos meses.


Busco algún significado en el hecho de que ya no quede nada. Todo el mundo pierde a su padre y a su madre, es pura biología. Solo que yo contemplo también la disolución del pasado, y por tanto su inexpresividad final. Veo una laceración del espacio y del tiempo. El pasado es la vida ya entregada al santo oficio de la oscuridad. El pasado nunca se marcha, siempre puede retornar. Vuelve, siempre vuelve. Contiene alegría el pasado. Es un huracán el pasado. Lo es todo en la vida de la gente. El pasado es amor también. Vivir obsesionado con el pasado no te deja disfrutar del presente, pero disfrutar del presente sin que el peso del pasado acuda con su desolación a ese presente no es un gozo sino una alienación. No hay alienación en el pasado. 


martes, 23 de octubre de 2018


BERTA ISLA 

Esta semana abrimos una nueva serie de cinco emisiones -este formato “seriado” del programa se ha convertido en un recurso cada vez más frecuentado en los últimos años- que tienen como eje organizador textos extraídos de diversas obras literarias. En el caso de esta noche os ofreceré fragmentos de Berta Isla, la por ahora última novela de Javier Marías. 

No dispongo de tiempo para un comentario detenido sobre la obra, baste decir que, como siempre en su autor, estamos ante una novela de escritura exigente y rigurosa pero de lectura apasionante y envolvente, en la que afloran algunos de los temas más habituales de Marías: la lealtad y la traición, la espera, la renuncia, la confianza y la sospecha, el amor, la construcción de ficciones, lo que sabemos y lo que callamos, lo que imaginamos, lo que no hemos vivido y sin embargo conocemos, lo que nunca hemos sido y sin embargo nos constituye, todo ello envuelto en la acostumbrada prosa digresiva e hipnótica, llena de recovecos y desviaciones y poblada también de pertinentes referencias cultas -Shakespeare, Flaubert y T.S Elliot, en esta ocasión, entre otras muchas “presencias”- del escritor madrileño. 

Entre los muy sugerentes textos sonarán cerca de una docena de canciones, elegidas, y no es sorpresa, con los criterios de delicadeza y sosiego, de sensibilidad y belleza, que quieren ser las notas distintivas de Buscando leones en las nubes. Irma Thomas, Rodney Crowell, Madeleine Peyroux, Gilberto Gil, Eliza Gilkyson, Curtis Harding, P.P. Arnold, Jorja Smith, Janette Mason, Dee Dee Bridgewater y Luar na lubre son sus intérpretes. 


Todos tenemos nuestras tristezas secretas. También los que hemos permanecido quietos y no nos hemos sometido a sacudidas aparatosas. O, como escribió Dickens si no me equivoco de cita, al que me toca enseñar algunos cursos, me digo que “toda criatura humana está destinada a constituir un profundo secreto y misterio para todas las otras. Es una consideración solemne que, cuando llego a una gran ciudad de noche, cada una de esas casas arracimadas lóbregamente encierra su propio secreto; que cada habitación en cada una de ellas encierra su propio secreto; que cada corazón palpitante en los centenares de millares de pechos que allí se esconden, es, en algunas de sus figuraciones, un secreto para el corazón más próximo, el que dormita y late a su lado. Y hay en todo ello algo atribuible al espanto”