martes, 11 de marzo de 2014


MUJERES EN SU TINTA. EL AMOR DESDE LEJOS

Hoy, pocos días después de la celebración el pasado 8 de marzo del Día Internacional de la mujer, Buscando leones en las nubes quiere sumarse a esa conmemoración y de un modo que ya viene siendo acostumbrado en nuestra larga trayectoria dedicar algunas emisiones -en concreto tres, en este caso- a la creación literaria y musical de las mujeres.

Así, desde el punto de vista literario, en estos tres programas voy a leeros poemas extraídos de Mujeres en su tinta. Poetas españolas del siglo XXI, una antología que con selección y prólogo de Uberto Stabile presentó la editorial A fortiori en 2012. En el libro, cuya edición, más allá del interés de las obras recogidas, es ciertamente defectuosa, con erratas e “incorrecciones” varias, se presenta una muestra de poemas de treinta y una poetas españolas, sin conexión alguna entre ellas, ni estilística, ni estética, ni siquiera generacional, lo que -precisamente por esta heterogeneidad confesada de inicio por su compilador-, le permite a éste ofrecer una perspectiva lo más abierta posible de las diferentes voces que se conjugan en este femenino plural de la actual poesía española. En particular, en esta primera entrega de la serie os ofrezco versos de Ana Pérez Cañamares, Balbina Prior, Beatriz Russo, Begoña Abad de la Parte, Belén Artuñedo, Carmen Beltrán Falces, Carmen Camacho, Cecilia Quílez, Concha García, Elena Medel y Chantal Maillard, cuyo poema Escribir, que he debido leeros obligadamente fragmentado, dada su extensión, os dejo íntegro aquí, al término de esta entrada.
 
Y entre los versos han sonado las magníficas canciones -algunas de las cuales constituyen inspiradas versiones de piezas más o menos clásicas que seguro habréis podido reconocer- interpretadas por Jacqui Naylor, Marissa Nadler, Mina, Kasia Lins, Zizi Possi, Alex Hepburn, Susan Getz, Françoise Hardy, Laura Cortese, Alma Micic y Basia Bulat.
 

Escribir. Chantal Maillard

escribir
 
para curar
en la carne abierta
en el dolor de todos
en esa muerte que mana
en mí y es la de todos
 
escribir
 
para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa
aunque en el alma no
 
en el alma
la estimación del tiempo que concluye
y es arriba
algo más que un silencio
con ojos semiabiertos
 
escribir
 
como condescendencia y como rebeldía
sin elección
sin pausa
porque se va la luz, las fuerzas
se le acaban
y el ser se va de vuelo
en las garras de un ave
carroñera
 
escribir
 
para decir el grito
para arrancarlo
para convertirlo
para transformarlo
para desmenuzarlo
para eliminarlo
escribir el dolor
para proyectarlo
para actuar sobre él con la palabra
 
escribir
para descansar
(escribir que el sol, en invierno, es hermoso)
 
por no llorar tan dentro
tan a escondidas
 
escribir
 
hacia la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo
 
escribir
para rebelarse
sin provecho
 
a pesar de la derrota ya prevista
 
porque no hay rebeldía que no esté justificada
ni violencia que no sea, en el fondo,
inocente
 
escribir
 
con derecho al llanto
 
escribir para curar
escribir para guarecerse
escribir como si cerrase los ojos
para no cerrarlos
para mover la mano y seguir su curso
para sentirse viva
AÚN
para aplazar la angustia
como simulación
para guiar la mente y que no se desboque
para controlar lo controlable
 
escribir
 
como quien deja la luz encendida
y duerme de pie sobre sí mismo
para saldar las cuentas con el miedo
 
escribir
para reorganizar
 
escribir
sin hacer concesiones
 
escribir
como quien des-espera
para cauterizar
para tomarle las medidas al miedo
para conjurar
para morder de nuevo el anzuelo de la vida
para no claudicar
 
escribir
para apuntar al blanco
 
escribir
con palabras pequeñas
palabras cotidianas
palabras muy concretas
palabrasojo
palabras animales
palabrasbocadegato
ásperas por dentro y por fuera
suaves como “tal vez”
palabraslatigazo
como “demasiado” y “tarde”
 
escribir
para no mentir
para dejar de mentir
con palabras abstractas
para poder decir tan sólo lo que cuenta
 
decir que a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta e
l lado izquierdo de mi almohada
y la sábana verde se desdobla
en el espejo del armario
estoy en mí
en el lugar en que acostumbro
a encontrarme
en este aquí hecho de extraña
duración en lo mismo
repitiéndome
la carne dolorida
los huesos lastimados
los nervios, la piel
tirante, amoratada
el pelo encanecido
el grito sólo postergado
y hoy a las once
de la noche de hoy
mientras la luz calienta
el lado izquierdo de mi almohada
 
muere un niño
o dos o no sé cuántos
mueren y una anciana dice
sus últimas palabras
o no las dice y muere
y es otra la que habla
pero no habla, dice
apenas dice y muere
sin decir
apenas
nada
y algo se me atraganta
tal vez un alarido
largo como las once horas de esta noche
o tal vez la conciencia
que duerme encendida
como una lumbre la conciencia
de todos los que mueren
como una fogata
un espantoso incendio
que prende en las ventanas
de la ciudad y en el mar no se apaga
una conciencia absurda
una antorchahorizonte
la conciencia de todos los que saben
que se están acabando
en sus huesos de antorcha
hoy, mañana, siempre
 
escribir
todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento
escribir
 
¿para consentir?
¡escribir para rebelarse!
no hay lugar para plegarias
no hay lugar para el sosiego
el ajuste de las almas
se hace en rebeldía
 
Estamos solas
y nos pertenecemos.
En nosotras está el poder
Somos un pueblo de almas
en rebeldía
¡Despertad!
Lo que escribo aquí
se traza en el aire e
l dolor es la senda
el dolor es el medio
por el dolor la fuerza
que combate el dolor
y lo transforma
por el dolor deshago
mi dolor en lo ajeno
y el ajeno en el mío
 
escribir
 
para des-esperar
por todos los que están
por todos los que fueron
los desaparecidos
escribir para cuidar
sus des
apariciones
para alimentarlas
para que no se enturbien
no tan pronto
no tan siempre
pronto
 
escribir
 
para desestructurar
para vencer
las estructuras
para contra
decir
lo dicho
para demoler
 
escribir
 
para desestimar
para aprender la delgadez del trazo
su vacío
habituarse a él
a su insignificancia
 
escribir
para insignificar
 
escribir
 
inútilmente
para ejercer lo inútil
para abrazar lo inútil
para hacer de la inutilidad un manantial
 
escritura como sortilegio
 
- volé esta madrugada
más alto que ninguna otra vez
 
Cada noche, en la duración de un grito
viene una sombra nueva
 
Cada noche, en la duración de un grito,
un alma acude a mí.
La acojo.
En el grito.
Ella no dura. Sólo se abre.
Y hay que entrar. Suavizar.
No hay que recordar.
Tan sólo entrar.
Respirando. –
 
escribir luego
para reforzar
los frágiles puentes
los conductos sutiles
con temor
de que se borren
en el espacio leve
entre lo presentido y lo sentido
 
Escribir
para desescribir
para desdecir
para reorganizar
las consciencias y
que cada una cumpla
su ceguera
El espacio de las almas
ha de guardarse oculto
En la palabra está el engaño
escribir pues
para confundir
para emborronar
y, luego, volver a escribir
en el orden que conviene
el mundo que hemos aprendido
 
escribir
 
como quien cuenta los pasos que da
por no oír el silencio
como quien cuenta pasos - uno, dos -
y se salta el tercero -cuatro, cinco-
para ver si se ha ido
para comprobar
pero no: sigue estando
y ya no dejará de andar
para contar los pasos
hasta caer exhausto
en el silencio enorme que se ensancha
entre sus piernas como un charco
de sangre
 
escribir
 
porque el héroe se hace con el miedo
sobre todo su miedo
a partir de su miedo
se hace héroe el héroe
ahuecando el miedo
y llenándolo de acción
para entumecerlo
haciendo tiempo en lo hermoso
haciendo tiempo en lo vivo
 
yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo
 
escribir
“Se pone un abrigo de cuero.
escribir
“Un hombre joven se levanta del asiento.
Se pone un abrigo de cuero.
Lleva gafas oscuras.
Se vuelve.
Su espalda es ancha.
Se dirige a la puerta.
No sé qué hará mañana.
No le conozco.
Ha cruzado la vía.
El cristal me devuelve mis ojos y
 esa tristeza que se mide en mis labios.
El hombre joven tal vez camina hacia una casa.
Tal vez sea su casa.”
 
escribir
“En mi rostro el paisaje
- atravesándolo -
el paisaje.”
 
escribir
“Tiene las uñas recortadas.”
escribir
“Se desprende, muy lenta, de una frase,
la desliza en el cuaderno y espera.
Tiene las uñas recortadas
y una blusa de encaje.
Lleva una bolsa de color violeta
en las rodillas.
Cuando respira hace juego
con los versos de Sylvia Plath.
Hay un desfiladero en su mirada
y no termina de cruzarlo.”
 
escribir
para confundir las palabras
y que las cosas aparezcan
 
(Campos de limoneros cargados con sus frutos. Y cañizales
separando sembrados. Y vinagreras cubriendo de oro las taludes…)
 
que las cosas presionen
que un mundo se abra paso
(Es invierno, y ya crecen el trigo y la alfalfa. Aún hay campos entre ciudades y
hermosos pueblos y una anciana se sienta
en un portal con un rayo de sol en su regazo.
La tierra arada humea bajo el sol y los olivos jóvenes tensan sus cuerpos
retorcidos hacia el cielo. Creciendo. Crecer es
ascender.
Crecer es ensancharse.
Crecer es romper límites.
Crecer es invadir…)
 
que estallen los cristales de mis manos
que abran ojos en las letras
 
(Hileras de olivos.
Sus sombras paralelas…)
 
escribir
para rastrear
 
escribir
 
para perdonar
para ser perdonado
 
¿Dónde hallaré al sacerdote,
al mediador, aquel que tenga
conocimiento de los límites
y el poder de traspasarlos?
¿dónde hallaré a aquel
capaz de arder sin consumirse
y, entre los muertos y los vivos,
ecualizar
transformar, ¡bendecir!?
 
escribir
 
para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos
 
escribir
 
para sellar la paz
para conciliar
en mí
para perdonar en mí
 
escribir
 
la culpa misma que golpea y se licúa
en el pecho
y surte y es agua que mana
con fuerza y que nos une
agua que forma
remolino de amor irradiando
 
todas las culpas son
el mismo sufrimiento
el de existir queriendo
queriendo serlo todo
queriéndolo todo
y todo está en mis manos
en esta encrucijada donde permanecemos
el tiempo suficiente
para sufrirlo todo
 
en mi interior barrunto el gran estruendo:
todo el dolor del mundo me pesa entre los muslos
 
abrid los ojos: ¡ved!
es tan terrible vivir
¡quien sobrevive saluda!
morituri somos todos
 
toda la historia de tu estirpe
está presente y te reclama
como crisol
eres
la mediadora
operas
en ti misma el milagro
de la conciliación
y de repente soportas
el peso del mundo y su dolor
lo bebes todo entero.
Agradecida.
 
escribir
porque crujen las rodillas
y hay como un sueño
esperando ser soñado
justo detrás del dolor.
 
- Hoy observé las gaviotas.
 
He de volar muy alto esta noche.
He de volar sin lastre.
Hasta que amanezca.-
 
escribir
“otoño”
para recordar cómo
uníamos castañas con palillos de dientes
y surgían princesas y perros y dragones
y mi madre era hermosa
y ¿quién sabe? tal vez
fue feliz, también ella,
ese día.
 
escribir
para arquear el espinazo de las letras
a imagen del dolor
para trazar las líneas de la vida
líneas que se encogen
líneas retráctiles
como nervios apresados en la carne
como venas quebradizas
venenos infiltrados
en las arterias, líneas
que merodean en torno al corazón
calado por la angustia
y el cansancio
líneas como cables tendidos
entre una vida y otra menos vida
líneas ultracortas
líneas entrecortadas
líneas respiradero
líneas túnel
para desembocar
en el horizonte r
ecuperar allí
las fuerzas del principio pero
líneas quebradas
presionadas
oprimidas, líneas
de vuelta atrás
combadas sobre el tiempo
que queda
el tiempo que nos queda
termitero o volcán v
aciado por los seres (los insectos, la lava)
que operan desde dentro
 
líneas
de retroceso
¡si fuesen sólo al sueño!
pero no: más abajo.
 
escribir
como quien muerde un rayo
con los brazos en cruz
 
escribir
que sus pulmones se cerraron
como las alas de una
mariposa.
Dejó un rastro de polvo azul
en los dedos de quienes fueron
a tocarla
 
escribir
como aquel que se fuga de un hospital y arrastra tras de sí
las sondas, el goteo, la máscara de oxígeno y corre
sobre agujas envenenadas
 
¡Despertad!
¡nadie podrá evitarlo! s
ólo es cuestión de tiempo
contad los gritos que dais
en el fondo del agua
¡Contad los gritos!
 
cada cual con su dolor a solas e
l mismo dolor de todos
 
- Alguien disimula. Sonríe,
devuelvo la sonrisa.
que para él ya oscureció.
También él lo sabe.
Pero se esfuerza. Todos
nos esforzamos.
Gritar es esforzarse.
Gritar es rebelarse. -
 
escribir
porque alguien olvidó gritar
y hay un espacio en blanco
ahora, que lo habita
 
escribir
porque es la forma más veloz
que tengo de moverme
 
escribir
 
¿y no hacer literatura?
 
 
¡y qué más da!
 
hay demasiado dolor
en el pozo de este cuerpo
para que me resulte importante
una cuestión de este tipo.
Escribo
 
para que el agua envenenada
pueda beberse
 

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