martes, 3 de febrero de 2026
ESA CÁRCEL QUE ES SER CHICA
Buscando leones en las nubes os invita a disfrutar de una nueva propuesta del espacio, una emisión que es la primera de tres centradas en un libro y una película excelentes a los que hace unos meses dediqué un programa en Todos los libros un libro, mi otra colaboración con Radio Universidad de Salamanca. Se trata de Las vírgenes suicidas, la novela de 1993 de Jeffrey Eugenides, estadounidense de origen griego, trasladada a la gran pantalla en el año 1999 por Sofia Coppola, hija del creador de El Padrino y responsable de una controvertida trayectoria como realizadora. Un año después, en un 2000 del que acaba de cumplirse un cuarto de siglo, la película se estrenó en nuestro país, y ese redondo aniversario fue la excusa que justificó la presencia del libro y el filme entre mis recomendaciones literarias y, en general, culturales en el mencionado espacio.
Ahora quiero cerrar mi recordatorio -y homenaje y sugerencia- de Las vírgenes suicidas con una serie que, en lo literario, se completa con mi lectura de diversos fragmentos de la novela, un total de treinta y tres en el ciclo entero, con los que pretendo trasladaros no tanto su línea argumental, que, sin embargo, puede seguirse si escucháis con atención y continuidad los tres programas, como, sobre todo, su atmósfera de tristeza, exaltación, perplejidad y melancolía con la que el genio de Eugenides envuelve la historia de ilusión, desconcierto, inseguridad, deseo, atracción sexual, erotismo reprimido, fantasía y temor de los muchachos de un barrio de Detroit simultáneamente fascinados y aterrorizados por las cinco hermanas Lisbon, sus vecinas adolescentes de las que ya desde el comienzo de la narración conocemos sus dramáticos suicidios.
La novela se articula así en torno a la investigación -que se nutre, simultáneamente, de obsesión y encantamiento- de un grupo de adolescentes, los muchachos del entorno residencial en el que vivían las chicas Lisbon, los cuales, a través de recuerdos, rumores, objetos y testimonios, mediante un ejercicio de memoria colectiva, fragmentaria, incompleta y, en muchos casos, especulativa, intentan recomponer aquello que en su excitación, su ingenuidad, su desconcierto, su ignorancia y su inmadurez juveniles nunca lograron comprender del todo, el tentador misterio de sus extrañas, enigmáticas, raras, algo fantasmales y fascinantes vecinas.
En el libro hay muchas referencias a canciones de la época, los primeros años setenta del pasado siglo, algunas de las cuales se recogen en la película, junto a otras cuya presencia obedece a la probable decisión de su directora, siempre muy cuidadosa con la ambientación musical de sus cintas. Hay, además, una banda sonora, obra del grupo francés Air, creada expresamente para el filme. De estas tres fuentes he extraído los temas que van a completar los programas, acompañados de algunos otros que sin aparecer ni en la novela ni en su versión cinematográfica forman parte, sin embargo, como el resto de las canciones del ciclo, del fondo musical de mi propia adolescencia. En esta primera emisión suenan Cat Stevens, James Taylor, The Beatles, Janis Joplin, The Rolling Stones, Nick Drake, Janis Ian, Jim Croce, Carole King, Bread y el mencionado grupo Air con Playground love, el tema principal de la película.
Esa cárcel que es ser chica
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