martes, 8 de enero de 2019


SADE. LA PRIMERA VEZ

Bienvenidos un año más a Buscando leones en las nubes que hoy sale a vuestro encuentro en la frecuencia de Radio Universidad de Salamanca con la primera emisión de este 2019 recién iniciado. Un año más, y ya son veinte, nuestro espacio se presenta dispuesto a ofreceros nuestras peculiares selecciones de textos y canciones escogidos con la voluntad de entreteneros e interesaros. 

El próximo 16 de enero Hellen Folasade Adu, Sade, la cantante anglo-nigeriana, cumple sesenta años. Con esa excusa queremos dedicar a su excepcional trayectoria artística, muy difuminada desde hace más de un lustro, dos emisiones de homenaje, la de hoy y la de dentro de siete días, en las que repasaremos lo esencial de su música, plasmada, en una carrera que se inició en 1984, con su primer álbum, en sólo otros cinco discos. 

En realidad, Sade es el nombre de la banda que presidida por la bellísima intérprete contaba también con Stuart Colin Matthewman en la guitarra y el saxo, Paul Spencer Denman, tocando el bajo, y Andrew Hale a cargo de los teclados, siendo todos ellos, junto con la propia Sade, compositores de las escasas setenta canciones que presentaron en su exigua, aunque dilatada y exitosa, vida como grupo. Espaciados en el tiempo, la banda nos ha dejado Diamond life, ese primer disco del 84, Promise, del 85, Stronger Than Pride, publicado tres años después, Love Deluxe, de 1992, Lovers Rock, ya en el 2000, y por fin Soldier of Love, de un algo remoto 2010, además de algunos discos de éxitos y recopilatorios varios. 

La aparición de Sade en el panorama musical de la época, en los primeros ochenta, un universo definido por el punk agonizante, por la emergente new wave, por la omnipresencia del electro-pop y el tecno, por las grandes figuras mediáticas, Police, Bruce Springsteen, Michael Jackson, Prince, los Génesis de Phil Collins, Madonna y los U2 empezando a convertirse en el fenómeno de masas que han llegado a ser, resultaba de una excentricidad inesperada. Su música intimista, sofisticada, elegante y delicada, refinada y melancólica, llena de resonancias jazzísticas, con ecos de la bossa nova o de las más tristes baladas del soul y el rhyhtm and blues, no encajaba, a priori, en los parámetros -más estridentes, más rotundos, más aparentemente comerciales, más abiertamente populares- que copaban las listas de éxito del momento. Y sin embargo triunfó, acumulando números uno y vendiendo millones de discos. Pese a lo sucinto de su producción, pese a su escasa prodigalidad, Sade continúa siendo un fenómeno mundial, y recientemente ha presentado el pasado 2018 un nuevo tema, Flower of the universe, que forma parte de la banda sonora de la película de Disney Un pliegue en el tiempo

Personalmente, Sade me entusiasmó desde aquel lejano 1984, tengo todos sus discos, los sigo escuchando con regularidad y me han acompañado en infinidad de momentos entrañables. Su música sigue apasionándome, tanto como en aquellos días, cuando en un arrebato quizá solo explicable por la irracional energía de la juventud, me metí en un tren nocturno -hablo, creo, de los primeros meses de 1986- para, tras doce o trece o quince horas interminables de viaje de Salamanca a Barcelona -¡¡en mitad de una semana laboral!!, mi “delito” suficientemente prescrito (eso espero)-, escucharla en un concierto en una discoteca de la entonces acogedora y cosmopolita capital catalana. 

Entre breves fragmentos entresacados de sus letras -en su mayor parte textos relativos al amor traducidos con una cierta “creatividad”-, os ofreceré entre los dos programas casi un tercio de su cancionero, siguiendo el orden cronológico de publicación de sus discos. Así, en el caso de esta noche son Diamond life y Promise, sus dos primeras obras, las más marcadas en mi recuerdo, las que protagonizan una emisión que espero que os haga disfrutar.

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